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Expertos en alimentación sostienen que no existe evidencia de que la comida chatarra sea adictiva

Referentes en materia de salud y gastronomía debatieron acerca de la importancia de informarse antes de llevar el tenedor a la boca; comer bien ¿mejora la calidad de vida?
Stephanie Chernov
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15 de junio de 2015  • 21:36

Comer bien informados. Así se denominó la charla debate que protagonizaron profesionales de la salud y la alimentación en el espacio Margen del Mundo, organizada por el periodista Luis Majul.

Los populares cocineros Dolli Irigoyen y Donato De Santis, la prestigiosa nutricionista Mónica Katz y el director general de Desarrollo Saludable del gobierno de la Ciudad, Héctor Gatto, discutieron sobre la importancia de una alimentación sana, rica y equilibrada, las costumbres de los argentinos a la hora de comer, los mitos y verdades de los alimentos y la nutrición en los niños.

"Lo que nosotros estudiamos desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es que, para la gente, la comida tiene dos planos: el placer y la salud. Es importante que el debate esté integrado desde estas dos visiones y que la gente se informe y pueda comer mejor", reveló Gatto a LA NACION.

La charla, que se realizó el jueves pasado, giró en torno acerca de diversos interrogantes que se hacen las personas todos los días: "¿Por qué se suele pensar que lo más rico es lo que más engorda?", preguntó Majul para romper el hielo. Las respuestas de los especialistas no se hicieron esperar.

Según la nutricionista Mónica Katz, hay tres secretos:

1) Todo lo que gusta tiene grasa, que le da una cremosidad, aroma y sabor a las comidas irremplazable.

2) Lo que los nutricionistas llaman 'contraste dinámico'. "La capacidad que tiene un producto de transformarse rápidamente en la boca nos enamora, porque el cerebro busca novedad, y si la tiene rápido le encanta", remarcó Katz. "Por ejemplo, un helado es cremoso y en la boca se transforma en liquido en segundos, lo mismo pasa con el chocolate", añadió.

3) Una mezcla de ácido, amargo, salado, dulce y umami, que "es el gusto de la proteína, el sabor de lo delicioso". El umami es una propiedad de las algas que fue descubierto en Japón en 1919 y se encuentra en comidas como la salsa de soja, el queso parmesano y el ketchup.

Otra de las cuestiones que se discutió es si la comida orgánica es mejor que la que no lo es. La comida orgánica implica que en el procesamiento de la misma no se involucró ningún elemento artificial. Si bien todos coincidieron en lo saludable del alimento natural, Irigoyen dijo que "sería maravilloso producir alimentos orgánicos en cantidad, pero no se podría abastecer a todo el mundo".

Cuando se consultó acerca de si la comida chatarra genera adicción, Katz lo negó rotundamente: "No existe evidencia de que el alimento sea adictivo. Lo que es adictivo es la persona o el comportamiento". Tal es así, que existe un manual mundial de psiquiatría donde están catalogadas todas las enfermedades y, recientemente, se agregó la adicción a la tecnología, pero no a la comida.

"No existe evidencia de que el alimento sea adictivo. Lo que es adictivo es la persona o el comportamiento".

La tecnología es una de las principales causas de obesidad en el mundo. El Gobierno de la Ciudad realizó una encuesta en la que se demostró que, en la ciudad, el 42% de chicos entre 5 y 12 años tiene problemas de sobrepeso.

"Me pasó que al recorrer las escuelas pude ver que los chicos, en vez de jugar o hacer actividad física, están sentados con algún dispositivo móvil y tal vez comiendo algo mientras no le prestan atención", sostuvo Gatto. "Dicen algunos que Bill Gates engordó más gente que la cadena de comida rápida más famosa", irrumpió Katz y disparó las risas de la audiencia.

La problemática a la que apuntan es que cuando comemos no prestamos atención y el 80% de las personas, según la misma encuesta, lo hace frente a una pantalla.

La encuesta relevó, por otro lado, que la comida preferida de los porteños resultó ser el asado y la periodicidad con la que van a comer afuera es de una en 9 días. "Como restauranter noto que la mayoría de la gente sale a 'morfar', que no es lo mismo que salir a comer y a disfrutar un momento de placer", remarcó De Santis. Y agregó: "El placer debería ser democrático. No un lujo para una clase pudiente". Irigoyen, por su parte, sostuvo que salir a comer es costoso, que no es lo mismo que caro, que implica comer mal y pagar mucho por ello. La conclusión de Katz, ante el debate de los profesionales es que "comer rico es un derecho que atraviesa a todas las clases sociales".

"El año pasado, la OMS demostró que hasta 400 miligramos de cafeína por día es saludable, mejora funciones cognitivas y previene enfermedades degenerativas del cerebro", reveló Katz.

En relación a los mitos de los alimentos que hacen bien o mal se habló, entre otros, del café y el vino. "El año pasado, la OMS demostró que hasta 400 miligramos de cafeína por día es saludable, mejora funciones cognitivas y previene enfermedades degenerativas del cerebro", reveló Katz. A su vez, se recalcó que la comida no hace mal si se ingiere en su debida cantidad. "Una copa de vino tinto por día para la mujer, y dos para el hombre", comentó la nutricionista.

Al finalizar el debate, se les preguntó acerca de si una buena alimentación mejora la calidad de vida. Todos los profesionales asintieron. Recomendaron la dieta mediterránea que consiste, según De Santis, en un sistema de vida. "Todo lo que la naturaleza te da a la redonda", destacó Irigoyen. Se trata de incorporar una alimentación variada que comprenda alimentos como el pescado, los cítricos, los lacteos fermentados y el aceite de oliva.

"El 30% del cáncer del mundo se solucionaría comiendo bien. Los principales factores son la mala alimentación, la mala calidad de grasas, la cantidad de calorías que comemos sin movernos, y fundamentalmente, la ausencia de frutas y verduras", remató Katz.

Stephanie Chernov

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