Fabián Gómez, el golfista campeón que soñaba jugar en la Bombonera

Fabán Gómez, un nuevo campeón argentino en el PGA Tour
Fabán Gómez, un nuevo campeón argentino en el PGA Tour Fuente: AFP
De chico quería ser futbolista; ayer se consagró en Memphis y es el quinto argentino en ganar en el PGA Tour
Gastón Saiz
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15 de junio de 2015  • 08:20

Cruzaba la calle de tierra y ya corría detrás de una pelota de cuero. Era un fanático que soñaba con gritos y goles en primera división. Tiempos humildes en Resistencia; era la fantasía de lucir alguna vez la camiseta de Boca en la Bombonera. Un delantero imaginario que un día decidió convertirse en golfista. Un proyecto del fútbol al que el tiempo, las circunstancias y varias personas clave transformaron en un campeón de otro deporte, el golf.

"El Negro" se consagró en la elite. Fabián Gómez ganó en el PGA Tour, el circuito donde juegan los mejores. En el green del 18 del campo de Memphis, el público despidió con aplausos a Phil Mickelson, tercero en el St. Jude Classic, pero después se rindió ante ese chaqueño corajudo que totalizó 267 golpes (-13), luego de cerrar con un birdie formidable y sacarle cuatro golpes de ventaja al inglés Greg Owen, con quien había arrancado en lo más alto en la última jornada.

El golf es un juego de valientes, y Gómez, a los 36 años, se animó en el tour del más alto nivel. Así como en otras épocas trascendieron Roberto de Vicenzo, José Cóceres, Ángel Cabrera y Andrés Romero, ahora el jugador del Chaco Golf Club entendió que también era capaz de triunfar en el PGA Tour, con menos recursos, con menos cartel, con menos todo. El golf argentino tiene estas cosas: tal vez transcurran meses o temporadas enteras sin alegrías de las grandes, pero de repente surge un nuevo zarpazo que ratifica la raza de nuestros golfistas.

Ya no les tengo mucho respeto a los jugadores del PGA Tour, algo que sí ocurría en las primeras temporadas

A todos aquellos ganadores los une un hilo conductor: talento más arrojo y esa sensación de que no hay nada que perder. Porque la verdadera preocupación, para ellos, no fue un golpe más en el leadearboard o un tiro mal ejecutado, sino aquellas carencias afectivas y el hecho de no tener qué comer por las noches durante la infancia.

El ejemplo de un lecho humilde es el Pato Cabrera, que en los últimos años marcó el camino con la conquista de dos Majors y contagió al resto. Ahora es Gómez el que se abrazó a la gloria sin que le importara un pasado de privaciones. Tuvo un cierre brillante de 66 golpes (-4), y seguramente allí habrá recordado cuando ayudaba a José, su padre, en tareas de jardinería en varias casas de Resistencia. También se le habrá cruzado la figura de José Cóceres, su coterráneo y mentor, aquel que lo había visto jugar en el Chaco Golf Club en su labor como caddie.

Algo singular encontró Cóceres en ese swing tan natural como preciso, además de sus drives bien derechos. Entonces adoptó a Fabián y se lo llevó a Buenos Aires con 18 años; lo alojó en las casas de Los Cardales de sus hermanos Ricardo y Roberto, además de regalarle una bolsa de palos. "José era muy amigo de mi padre. Iban juntos al monte a cazar y a juntar miel. El me había visto jugar muchas veces en el Chaco Golf y se entusiasmó con mis condiciones. Hasta que un día me dijo que fuera a Buenos Aires con él porque ya estaba todo arreglado. Que trabajaría como caddie en el club La Orquídea, y así se dio", cuenta Gómez.

Fabán Gómez, un nuevo campeón argentino en el PGA Tour
Fabán Gómez, un nuevo campeón argentino en el PGA Tour Fuente: AFP

Extrañó horrores su casa paterna, pero se halló en un ámbito familiar al rodearse de chaqueños. La crisis político-económica de 2001 dejó un tendal de perjudicados en todos los rubros, pero el Negro saltó al profesionalismo ese año. A diferencia del común, él era un argentino feliz. Y los éxitos no tardaron en llegar, primero en nuestro país, luego en el Tour de las Américas y más tarde en el Nationwide Tour, con los años rebautizado Web.Com, que es la antesala del PGA Tour.

Perfil bajísimo siempre, tímido hasta la médula, en 2010 consiguió por primera vez la tarjeta del PGA Tour y no pudo retenerla tras la temporada 2011, pero no desfalleció y regresó al máximo circuito en 2013. Estuvo al borde de consagrarse en Puerto Rico, pero tampoco aquél terminó siendo un año satisfactorio en el PGA Tour y la membresía se le escurrió de nuevo. Sin deprimirse, hizo un clic. Se dio cuenta de que debía trabajar más intensamente, con un criterio más metódico y persistente, si es que la intención era permanecer en la elite.

Gómez se dispuso al cambio y los resultados se observaron muy rápido, tanto en el aspecto golfístico como en el físico y el psicológico. Se volvió más profesional. Gracias a este triunfo, que le reportó un cheque de 1.080.000 dólares, tendrá garantizada una perdurabilidad en el PGA Tour por las temporadas 2016 y 2017, además de un sinnúmero de puertas que se le abren, tanto desafíos deportivos como comerciales.

"Ya no les tengo mucho respeto a los jugadores del PGA Tour, algo que sí ocurría en las primeras temporadas", decía Gómez a fines de 2014, tras ganar el Personal Classic en Praderas. Ayer se diplomó en el gran circo del golf mundial.

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