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Ciudad digital: Buenos Aires sumó estaciones que le "toman el pulso"

Mediante un concurso, el gobierno porteño puso en marcha tres centrales tecnológicas que permiten conocer en tiempo real el estado del tránsito, el clima y la conservación de los edificios históricos
Sebastián Zírpolo
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22 de junio de 2015  

Desde hace pocas semanas, Buenos Aires cuenta con tres estaciones tecnológicas que están tomando el pulso de la ciudad sobre algunos de sus aspectos vitales: el tránsito, el clima y el estado de sus edificios históricos. Estas estaciones -placas no más grandes que una iPad conectadas a Internet que disparan miles de datos por día- forman parte de un programa incipiente y experimental que nació de un concurso organizado por el gobierno porteño para que emprendedores de todo el país presenten proyectos de Internet of Things (IoT o Internet de las cosas) que simplificaran aspectos de la gestión urbana.

IoT es una tecnología en crecimiento que está cada vez más presente en la vida cotidiana: las heladeras que nos avisan que la leche se está acabando, las plantillas que nos calientan los pies o los acondicionadores de aire que miden el ambiente y ajustan automáticamente la temperatura del aire están basadas en esta herramienta, que no es otra cosa que una mezcla de sensores (leen el medio ambiente), algoritmos (reciben la información que le dan los sensores y la transforman en datos) y Wi-Fi (envían los datos a una aplicación web o móvil).

Si bien la mayor parte de estos dispositivos son fabricados para el mundo del hogar y el entretenimiento, muchas aplicaciones de IoT están empezando a ser usadas para la salud, el transporte o la seguridad pública. Ésa fue la idea del concurso porteño que comenzó en noviembre de 2014 y recibió 45 proyectos, de los cuales quedaron 10 finalistas. Y tres están activos y en proceso de mejoras para ser aplicados en la ciudad. "Buscábamos soluciones de impacto concreto en la ciudad", cuenta Cristian Reynaga, gerente de Sensorización Urbana de la Dirección General de Innovación de la ciudad. El concurso premió diversos proyectos (ver recuadro), de los cuales tres ya están funcionando de manera experimental en la ciudad.

Uno de ellos es una solución para el tránsito. Esta estación se llama Count.it; está ubicada en Perón y Carlos Pellegrini y analiza el flujo del tránsito de manera automática. Se trata de un sistema de conteo de tráfico de bajo costo que brinda estadísticas que pueden ser vistas en una aplicación web y una aplicación móvil.

"Su principal innovación con respecto a la tecnología que existe hoy en la ciudad es que permite analizar el tránsito en tiempo real", cuenta Javier Velázquez Tratu, director de Cran.io, un estudio que desarrolla productos basados en Internet de las cosas y que fue uno de los premiados por el concurso del gobierno porteño. "Count.it es una cámara que mira el tránsito y lo clasifica por tipos de vehículos, establece velocidades promedio y que gracias a un sensor Wi-Fi puede definir cuánto tarda un vehículo en ir de un punto de la ciudad a otro", cuenta Velázquez Tratu.

Con mayor desarrollo, podrá, por ejemplo, analizar el estado de tránsito de una zona y decidir cambios en la coordinación de semáforos para agilizar el flujo. Otra ventaja es que puede establecer desde dónde se origina el mayor nivel de tránsito de ciudad y hacia dónde se dirige. "Esto es superador de la manera actual que tiene la Capital para medir el tránsito, que es con conteo manual y con cámaras que ofrecen imágenes pero no generan datos de tránsito", dice el director de Cran.io.

¿Cuál es el estado de los edificios históricos de la ciudad? Esa pregunta es la que responde Reproted (Red de Protección Edilicia), un sistema que mide las vibraciones que sufren las paredes y emite alertas cuando ante una vibración intensa o una acumulación de daños los edificios empiezan a tener riesgos de derrumbe. "El objetivo es anticiparse al daño", dice Pablo Deymonnaz, ingeniero en Informática, que diseñó y desarrolló el prototipo junto con Jorge Gini y Eduardo Veralli.

Hoy, Reproted está instalado en la iglesia San Miguel Arcángel, en la esquina de Bartolomé Mitre y Suipacha, y está disparando mil datos por segundo sobre su estado de conservación. El estado de los edificios históricos no es la única utilidad de esta tecnología. "También sirve para que las obras en construcción evalúen si no están provocando daños a estructuras linderas, por ejemplo", cuenta Deymonnaz.

La tercera estación en desarrollo experimental es VARiX, ideada por Alejandro y Daniel Comesaña, y Leandro Leibovich. VARiX mide variables ambientales y lanza alertas automáticas ante fenómenos meteorológicos, pero también puede ser aplicada en oficinas o escuelas para prevención y alertas ambientales (escapes de gas, alteración en la calidad del aire, cambios abruptos de temperatura o elevado ruido) y como monitoreo agropecuario, donde el análisis del clima puede determinar la suerte de cosechas enteras.

"La ciudad es muy extensa y tiene muchos microclimas. Con más información sobre los estados del clima en diferentes barrios porteños se podrá gestionar mejor desde el punto de vista ambiental", explica Daniel Comesaña, cuyo producto está instalado hoy en el Jardín Botánico.

Ganadores

Count.it

La estación está en Perón y Carlos Pellegrini; analiza el flujo del tránsito

Reproted

Mide las vibraciones en la iglesia San Miguel Arcángel, en Mitre y Suipacha

VARIX

Mide variables ambientales; hay una instalada en el Jardín Botánico

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