Imponen tobilleras electrónicas y 12 millones de pesos de fianza para Hugo y Mariano Jinkis

Fuente: Archivo
Lo dispuso el juez federal Claudio Bonadío, por lo que podrían tener arresto domiciliario si depositan el dinero; así, afrontarán el proceso de extradición a Estados Unidos.
Alejandro Casar González
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25 de junio de 2015  • 08:50

Hugo y Mariano Jinkis pasaron ayer su última noche en prisión efectiva. Los empresarios argentinos implicados en el escándalo de corrupción que salpica a la FIFA pagaron una fianza conjunta de $ 12 millones y, a partir de hoy, estarán bajo arresto domiciliario hasta que concluya su juicio de extradición a los Estados Unidos. Hugo, el mayor de los Jinkis, irá a un inmueble de San Isidro luego de pagar $ 4 millones. Su hijo Mariano regresará a su casa del country Los Cardales, previo pago del doble de dinero que su padre: $ 8 millones.

El juez Bonadio , además, les impidió a los Jinkis salir del país y los obligó a usar pulseras magnéticas para certificar que cumplan con las condiciones del arresto. A partir de ahora, los dueños de Full Play deberán presentarse todos los viernes a las 9 de la mañana (Hugo) y a las 9.30 (Mariano) en el juzgado de Bonadio.

En sus considerandos, el juez determinó una caución de $ 8 millones para Mariano Jinkis (el doble que su padre) "en atención a su edad, ausencia de limitaciones físicas, y el consecuente potencial para soportar una eventual fuga".

La decisión de la justicia de otorgarles la prisión domiciliaria empareja a los Jinkis con Alejandro Burzaco , el ex CEO de Torneos que está en la misma situación en Bolzano, Italia, a la espera de que se defina su extradición a Estados Unidos. De hecho, Bonadio va por la misma línea en uno de los párrafos de su fallo: "No se avizora por qué debiera optarse aquí por un más gravoso método de cautela que el utilizado por la República de Italia'', escribió el magistrado.

Aunque el pedido de los abogados defensores de los Jinkis (Jorge Anzorreguy y Francisco Castex) era transcurrir el juicio en libertad -por eso habían solicitado la excarcelación-, la prisión domiciliaria otorgada ayer los libera de cumplir arresto efectivo en una cárcel común.

La decisión del juez Bonadio, sin embargo, no cambia los planes de la estrategia legal de los abogados defensores de los empresarios argentinos. "La idea sigue siendo desgranar todos los cargos que pesan sobre ellos en la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos", confirmaron allegados a los dueños de Full Play. El verbo clave es "desgranar". Es decir, separar cada una de las acusaciones. Y ver qué ocurre con el Código Penal argentino. Los abogados argentinos entienden que al menos un cargo de lavado de dinero que pesa sobre ellos en la acusación de los EE.UU. no es considerado del mismo modo por las leyes argentinas. Su plan es ir comparando una a una las acusaciones de los estadounidenses con las tipificaciones del Código Penal argentino. Y, por supuesto, ver si eso les sirve para morigerar una hipotética condena en Estados Unidos.

Los Jinkis fueron intensamente buscados por Interpol, a pedido de la justicia de Estados Unidos, que los había incluido en la acusación contra 14 ejecutivos de la FIFA y empresarios de marketing divulgada el 27 de mayo. El 18 de junio, Hugo y Mariano Jinkis resolvieron entregarse ante el juez Bonadío, quien dispuso su traslado a la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal, a pocas cuadras del autódromo porteño.

Al igual que Burzaco en Italia, los Jinkis tendrán la posibilidad de pasar los próximos días en un lugar muy distinto a una prisión. Jinkis padre lo hará en su casa de la calle Eduardo Madero, en Martínez (partido de San Isidro). Su hijo Mariano, en la casa que comparte con Julieta Novarro (su mujer, hija del cantante Chico Novarro) en el country Los Cardales. La propiedad da al fairway del hoyo 2 de la cancha de golf.

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