Marcela Kloosterboer: "Quiero aportar mi granito de arena"

Vegetariana y militante activa desde que tiene 8 años, lanza Klooster's, marca de accesorios urbanos y ecológicos que surge por necesidad: no al cuero
Camila Solito
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16 de julio de 2015  

Mediodía de invierno, Marcela Kloosterboer llega a un bar de Vicente López. Y algunas miradas de los comensales de alrededor se posan sobre ella, pero no las registra. Sin make-up, pelo al viento, pantalón de cuerina negro, suéter del mismo color y zapatos blancos de su nueva marca, tiene mucha onda. Actriz, modelo ocasional y vegetariana desde hace 24 años, recuerda cómo arrancó en este camino, tal como ella describe al vegetarianismo. "Siempre tuve una sensibilidad muy grande por los animales. Cuando tenía 8 años vino una tía de Holanda, hermana de mi abuelo, y me contó que no comía carne porque la carne eran animales; hasta ahí no sabía que la milanesa provenía de la vaca, después de eso le dije a mi mamá que no quería comer más carne y por suerte me lo respetó y nunca más volví a hacerlo", cuenta. La cosa no quedó ahí, desde hace años ya no come huevos ni toma leche, y selecciona las galletitas que no tienen grasa vacuna, algo que aprendió de más grande. Tampoco usa cueros ni pieles. Aclara que no es vegana: "Ser vegano es muy estricto, tiene muchos requisitos y yo no los cumplo todos". Sin embargo, se anima a dar un paso más y acaba de inaugurar su marca eco, Klooster's, con un showroom en Uriarte 1668 y proyecta locales en el interior.

-También adoptás perros de la calle.

-Sí, tengo a Moro y Oliva. Al resto les doy las vacunas y desparasito, los pongo bien y doy en adopción. Hace poco tuve a Orejas, de 3 meses. No es fácil ubicarlos, me encariño y siempre encuentro una traba.

-¿Te molesta el marketing que hay alrededor del veganismo?

-No me gusta ir al choque ni criticar, cada uno está en su búsqueda. Prefiero alguien que dice que es vegano aunque después lo veas usando zapatos de cuero al que no hace nada, por lo menos dejó de comer carne, es un proceso. En cuanto al marketing, la gente percibe la coherencia y cuándo hay poca convicción real.

-Hablemos de Klooster's.

-Hace 6 meses empecé a trabajar con una prima que se dedica al calzado y está en la industria de la moda hace 20 años. Pensamos una marca de accesorios vegana y lanzamos la primera colección de zapatos, carteras y billeteras.

-¿Cómo surgió la idea?

-Al principio fue una necesidad como consumidora porque no conseguía algo que me guste, que combine diseño y calidad; siempre que me iba de viaje terminaba comprando afuera. Después recorriendo el camino del vegetarianismo empecé a pensar que si alguien tiene en los pies zapatos de mi marca, es que no compró de otra de cuero y, por ende, no aportó a la matanza de animales. Soy de la idea del granito de arena, una botella más reciclada es una menos que contamina; un niño al que le diste un suéter es uno menos desabrigado y así con todo.

-¿Cómo es la colección?

-Está inspirada en una mujer independiente que le gusta estar casual, pero con algo que la distinga. Son cosas que me gustan a mí y me representan. Estuve en Nueva York y fue una gran fuente de inspiración. Tenemos mucho para el día, usamos colores pastel, combinamos yute con telas, hay jeans, charol, rafia y loneta. La idea es no quedarse sólo en el cuero sintético. La colección quedó amplia, también hay cosas para la noche.

-¿Qué marcas de afuera te gustan?

-Claramente, ninguna que trabaje el cuero. Stella McCartney es una gran referente, tiene un diseño espectacular y creo que es interesante lo que impuso. Muchas eligen sus diseños por lindos, independientemente de la filosofía que ella promueve. Esto es de alguna manera lo que queremos lograr con Klooster's, que la gente diga me encantan esas sandalias, las quiero, no me importa de qué material están hechas.

-Acabás de cumplir 32. ¿Cómo te cuidás?

-Me gusta hacer deporte. Entreno tres veces por semana y una de esas corro 10 kilómetros, lo disfruto, voy charlando con mi entrenador. Juego al tenis, paddle y ahora estoy en un equipo de futbol (risas). No tengo botox ni me hago nada invasivo. Uso cremas y me limpio la cara todas las noches por más cansada que llegue. Creo que ser vegetariana ayuda mucho a la piel. Además no tomo sol, me gusta lo natural.

OBJETO QUERIDO. "Es un árbol que me compré para armar cuando fui a Kenya a grabar Verano del 98. Tenía 14 años, fue un viaje increíble que me marcó mucho. Me quedó muy fuerte el recuerdo del Kilimanjaro con los árboles de fondo. Está medio mordido porque me lo agarraron los perros, pero lo veo y me remite a esa experiencia", cuenta.

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