Franklin Rawson: "En la mirada de Mangeri no vi a un arrepentido, vi a un psicópata"

Después de la sentencia, el padre de Ángeles dijo que el portero fue el único responsable del homicidio; afirmó que el condenado mató a su hija porque se resistió al abuso y que nunca le pidió perdón
Gustavo Carabajal
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19 de julio de 2015  

Franklin Rawson presenció todas la audiencias del juicio oral contra el portero del edificio de Ravignani 2360 por el asesinato de su hija Ángeles. Después de escuchar a los más de 120 testigos que declararon durante cinco meses y luego de conocer la sentencia, en una entrevista con LA NACION, concluyó: "No tengo ninguna duda de que Jorge Mangeri fue el único responsable y de que actuó solo. Al menos en el momento de matar a mi hija y en la tarea de deshacerse del cuerpo, no tuvo la ayuda de nadie".

-¿Mangeri o su familia le pidieron perdón alguna vez o se lo cruzó durante las audiencias?

-Durante todas las audiencias esperé que Mangeri me mirara. Quería mirarlo a la cara, pero él nunca me miró. Siempre me evitó. Cuando declaré como testigo me senté y levanté la vista. En ese momento me estaba mirando; parecía que me estaba sobrando. Cruzó los brazos y se recostó contra el respaldo de la silla. En la mirada de Mangeri no vi a un arrepentido, vi a un psicópata. Tampoco era la mirada de alguien que clamara por su inocencia. Todo duró un segundo nada más. Pero fue la única oportunidad en la que me miró.

-¿Encontró alguna explicación sobre por qué Mangeri mató a Ángeles?

-Quedó claro que Mangeri quiso satisfacer sus deseos y tomó la decisión de avanzar sobre Ángeles. Abusó de la confianza de ella. No entiendo qué se le pudo cruzar por la cabeza para tomara la decisión de avanzar sobre mi hija. Ante la resistencia de Ángeles, decidió matarla. Y, a partir de ese momento, el cuerpo de Ángeles se convirtió en un peligro para Mangeri porque necesitaba mantener su imagen de buen esposo y sabía que, si lo descubrían, perdería su trabajo. Entonces, su objetivo fue que el cuerpo nunca apareciera. Casi lo logró.

-Durante el tiempo que vivió en el edificio de Ravignani, ¿vio algo raro en Mangeri?

-Nunca se me cruzó por la cabeza que Mangeri pudiera haber hecho algo así. Cuando llegué a Ravignani estaba otro portero. A los dos meses se jubiló y comenzó a trabajar Mangeri. Había una buena relación. Hizo arreglos en mi casa. Nunca hubo problemas. No parecía una persona peligrosa.

-Al principio, las sospechas apuntaron a Sergio Opatowsky, ¿Compartía esa presunción?

-Nunca pensé que esas sospechas tuvieran algún crédito.

-¿En qué momento comenzó a pensar que Mangeri podría estar involucrado en el homicidio de Ángeles?

-Hubo un punto de quiebre. Fue cuando se conoció el resultado del estudio de ADN, que indicaba que los restos encontrados debajo de la uña de mi hija coincidían con el perfil genético de Mangeri. Ese día estaba en el estudio de mi abogado, Pablo Lanusse, quien me explicaba que Mangeri había quedado preso por una serie de contradicciones en su declaración. Pablo me preguntaba si alguna vez había visto algo raro en el portero. En ese momento llegó la notificación de los análisis de ADN. Después de esa instancia, todas la pruebas nuevas que aparecían involucraban a Mangeri, no conducían a nadie más.

-¿Cómo vivió el juicio?

-Con mucha tensión. Hubo un momento en que esa tensión se hizo casi insoportable. Fue cuando escuché la sentencia. Tenía la esperanza de que los jueces fueran justos y condenaran a Mangeri por todo lo que se dijo en las audiencias.

-¿Tuvo que contenerse cuando escuchó que Mangeri llamó a su hija "Mumi" ?

-Mire, mi objetivo era lograr que el culpable del asesinato de mi hija quedara preso. Sabía que si reaccionaba, ese objetivo no se cumpliría. Sí, me tuve que contener porque tengo mucha bronca por lo que me hizo Mangeri. Mató a mi hija. No se puede evitar tener bronca. Pero mi objetivo era que se hiciera justicia y cualquier reacción hubiera ido en contra de ese objetivo. Me hizo muy bien la terapia, hablar con mis amigos y con las Madres del Dolor. Así me preparé para contenerme y no reaccionar con un impulso.

-En la sentencia, el tribunal ordenó investigar a Diana Saettone, la mujer de Mangeri y a otras personas. ¿Cree que estuvieron involucrados?

-En lo referido al homicidio y a la tarea de deshacerse del cuerpo, Mangeri actuó solo. No tengo dudas. Después cuando se vio acorralado pidió ayuda, creo que a la mujer, a un primo y a un amigo. No sé qué rol jugó cada uno de ellos. Me parece que, como mucho, habrían ayudado a crear una coartada para que pudiera zafar. Nada más.

-¿Qué sintió cuando se hablaba todo el tiempo del homicidio de su hija y de las dudas sobre Mangeri?

-La defensa de Mangeri usó a una parte de los medios para sembrar dudas. Pero en realidad en el expediente no había nada de lo que se planteaba en algunos medios. Hubo mucha falta de respeto y de sensibilidad. Se trataba el tema sin tener en cuenta que había una familia destruida.

-Después del juicio ¿le quedó alguna duda?

-Toda la verdad salió a la luz.

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