El alocado festejo de la selección femenina de handball que sorprendió a los canadienses

El festejo de la selección argentina de handball, puertas adentro
El festejo de la selección argentina de handball, puertas adentro Fuente: LA NACION - Crédito: Maxie Amena
Gritaron y cantaron en los pasillos del Centro de Exposiciones de los Juegos Panamericanos luego de la clasificación a los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro
Germán Leza
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23 de julio de 2015  • 12:46

TORONTO (De un enviado especial).- ¿Cómo olvidar el festejo del handball masculino en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, cuando se clasificaron a los Juegos Olímpicos en la final ante Brasil? A un costado de la cancha, está Andrés Kogovsek , símbolo de aquella gesta. Delante de sus ojos, se exhibe la misma película que hace cuatro años. Ahora, es el turno de las mujeres. Empieza el ritual de la gloria con los cantos en el medio de la cancha del estadio del Centro de Exposiciones, tras el triunfo ante México:

"Esta es la banda de La Garra argentina, que por los colores siempre da la vida

Vamos a ir a Toronto a ganar los partidos y el que viene vamos a Rio

No lo trate de entender, no van a poder; se van a querer matar porque vamos a clasificar

Que se venga Cuba y las chilenas, que con La Garra me voy a la guerra"

Todas abrazadas, saltando, gritando, agitando banderas, llorando, riendo, mirándose a los ojos, dándose palmadas, otra vez abrazándose, con ojos vidriosos, gritando, cantando, corriendo. Como una gran bola empezaron a ir para todos lados. Primero, a la zona mixta donde se encontraban los medios para entrevistarlas, y en medio del festejo respondían lo que podían. No están acostumbradas a tanta atención. Son amateurs. Trabajan, estudian y tienen una familia. Se entrenan doble turno también. Espíritu olímpico en toda su dimensión.

Y si alguien sabe de lo que fue sufrir y padecer la hegemonía de Brasil, esa es la arquera Valentina Kogan , quien está en la selección desde hace 17 años: "Este equipo es único, es diferente a todo lo que hubo antes por muchas razones, como el cuerpo técnico y la unión que hay entre las jugadores", le cuenta a canchallena.com, con voz ronca de alegría. En Guadalajara 2011, la Argentina, como suele suceder en esa instancia, perdió la final contra Brasil y, además, la clasificación olímpica. Valentina pensó que era su última oportunidad de clasificarse a la máxima cita deportiva del planeta. Pero resistió tres años más. Con Brasil como organizador, se liberaba una plaza.

Este equipo es único, es diferente a todo lo que hubo antes por muchas razones

-Y ahora que se vienen los Juegos no te vas a retirar…

-¡Ni loca! ¡Ahora no me voy a bajar del barco! Es un placer como deportista amateur retirarme en Rio. Tengo 35 años, 18 jugando a esto y sólo quiero cerrar mi carrera ahí.

Las última palabras de su respuesta casi se pierden en traqueteo del festejo. La bola de La Garra, como se autodenominaron las jugadoras del seleccionado femenino de handball, sigue su caravana ¿El próximo destino? Los estudios de televisión. El carnaval continúa por los pasillos del Centro de Exposiciones. Voluntarios y trabajadores canadienses, siempre impertérritos y amables, no comprenden lo que sucede. Sienten que deben interceder. La policía mira atenta, con celeridad. Todos consultan. Los periodistas le explican por qué tanta alegría. Y así revolucionan el apacible Main Press Center de los Juegos.

Es tanto el alboroto que la nota no podrá ser dentro de los estudios. Se hará en los pasillos. "Cogote", como le dicen a Kogovsek, disfruta tanto como ellas el momento. Después de la derrota ante Cuba, el pasaje a Rio sonaba a quimera. Pero Uruguay dio el batacazo y le ganó a las cubanas, y el sueño renació. "Verlas así me hace feliz. Me llena el corazón. Lloramos juntos cuando perdieron con Cuba. Quiero agradecer al cuerpo técnico que me permitió acercarme a las chicas y tener un par de charlas. Remarqué que había dos caminos: el de enterrarnos o todos sacándonos una foto en el podio. Como en las películas, los buenos siempre ganan y estas chicas merecían ganar", afirma Kogovsek en diálogo con canchallena.com.

Como en las películas, los buenos siempre ganan y estas chicas merecían ganar

En el medio de la bola de festejo, se entrevera al entrenador Eduardo Peruchena, o "Raqui", como le dicen sus dirigidas: "Quiero agradecer a la familia, a la dirigencia que nos apoya, a los profes del colegio que me cubren cuando viajo", son las primeras palabras que pronuncia el técnico. Y, con humor, recuerda el momento en que Cuba y Uruguay jugaban por la fase de grupos, unos minutos antes de que la Argentina saliera a la cancha ante Chile: "Iba y venía al baño, me escondía para no ver el partido".

Terminó la entrevista de televisión. La bola de jugadores de la selección femenina de handball continúa con destino vaya a saber dónde. Por lo pronto, fuera del Centro de Exposiciones.

El festejo de la selección argentina de handball, puertas adentro
El festejo de la selección argentina de handball, puertas adentro Fuente: LA NACION - Crédito: Maxie Amena

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