Tres vecinos, tres versiones de un depto moderno

Rodeado del verde de Colegiales, un edificio del estudio Najlis-Wolaj contiene tres dúplex que se distinguen no tanto por la arquitectura sino por las señas indelebles que les imprimieron la historia y el carácter de sus dueños
Bárbara Orlando
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26 de julio de 2015  • 17:30

FERNANDA. Se mudó al edificio por la luz, el verde y la cercanía de su trabajo (en el área de marketing de un estudio de diseño). Acá sintió que podía conservar la esencia de sus casas anteriores en Devoto y San Isidro, pero con un nuevo enfoque.

Fernanda trabaja en el sector de marketing de un estudio de diseño en Colegiales. Nacida y criada en Devoto, se mudó a San Isidro de grande. "Era parecido a lo que yo estaba acostumbrada, y como en esa época mi hermana vivía ahí, mudarme para allá pareció una buena idea", cuenta. Lo fue durante tres años, hasta que la distancia y el tránsito empezaron a pesar. "Un día, después del trabajo, fui a casa a cambiarme para un cumpleaños, y mientras volvía para el Centro (el evento era a dos cuadras de la oficina) me agarró un embotellamiento tan grande que no llegué al cumpleaños. Ahí dije: ‘Chau, esto no va más’."

Si bien le convenía por motivos prácticos, volver a cruzar la General Paz significaba resignar muchos metros, así que la búsqueda empezó lenta. "Cuando entré en este departamento y vi la vista, me di cuenta de que había encontrado algo diferente. Acá mantengo algo del espíritu de mis casas anteriores; sí, definitivamente hay algo en común". Además, queda a escasas cuadras del estudio. De su casa anterior conservó los muebles de la habitación y el sillón azul de pana que le regaló su prima. Fuera de eso, vendió todos sus muebles y apuntó a una estética diferente.

MAIKY Y CALU. Son una pareja de jóvenes diseñadores; ella, gráfica; él, industrial. Eligieron su unidad en planta baja para poder tener patio. Previsores, prepararon su departamento con anticipación para la llegada de la más joven integrante de la familia.

Maiky es diseñadora gráfica y trabaja de manera independiente desde su casa. Calu es diseñador industrial, tiene su propia marca de muebles y recientemente abrió un showroom a escasas cuadras de donde viven. Estuvieron de novios diez años, viviendo cada uno con sus padres, antes de decidir mudarse juntos. Les fascinó este departamento en planta baja más que nada por el patio, y alquilaron en otro lado durante un año mientras esperaban con ansias que se terminara de construir el edificio.

Prolijos y previsores, primero decidieron que querían ampliar la familia y recién después encararon una obra de reforma para construir un cuarto más sobre el living, algo para lo que estaban preparados todos los departamentos. Hasta que nació su beba, ese lugar fue el escritorio de Maiky; luego se redistribuyó el espacio para que ambas pudieran compartirlo.

En cuanto al look, en todos los ambientes rige una estética de líneas puras e impronta escandinava. Bueno, es que muchos de los muebles son de la divina marca Vasërdelona, creada por Calu.

DANIEL. Es economista y se dedica al mercado de capitales. Lo que más lo tentó al elegir el edificio fue la garantía de una buena vista duradera, dada la imposibilidad de construir en el terreno aledaño. Prolijo, armó un espacio con diseño y simetría.

Daniel es economista. Mientras vivía en Belgrano, en un edificio de estilo clásico, compró este departamento de pozo y se mudó una vez que estuvo terminado, hace tres años. Lo que destaca como factor diferencial es la vista abierta: todas sus ventanas dan a un campo de deportes, en un terreno sobre el cual no se va a construir.

Su estilo tiene como premisas la simetría y la linealidad. "Una vez alguien me dijo que mi departamento, tan impecable, le hacía acordar al de la película American Psycho", se ríe. "Más allá del chiste, hay una silla en ese set que me encanta –la ‘Hill House’ de Charles Rennie Mackintosh– y nunca pude conseguir", cuenta Daniel. Otro rasgo distintivo es la atención al detalle. "Por ejemplo, se me metió en la cabeza conseguir una réplica de la lámpara ‘Arco’ de Achille Castiglioni. Las opciones que había tenían el caño redondo en lugar de rectangular (como la original) y la base en blanco, cuando yo prefería negro. Terminé encontrando al único proveedor con el producto exacto que yo quería, y me la trajo desde Bahía Blanca". *

Producción: Arq. Eugenia Cides.

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