Comenzaron los trabajos en Costanera Norte para montar el Monumento a Colón

Luego del traslado de las piezas de mármol de la estatua, comenzó el movimiento de máquinas y obreros
Mauricio Giambartolomei
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25 de julio de 2015  

Cristóbal Colón ya está en su nueva morada de Costanera Norte, todavía en el piso, pero lentamente poniéndose de pie. Hace algunos días, luego de la presentación del monumento a Juana Azurduy en la plaza de la Casa de Gobierno, el movimiento de maquinarias, grúas, vehículos, obreros y personal de seguridad fue creciendo en el predio del espigón Puerto Argentino donde se erigirá definitivamente. O, por lo menos, hasta que otro presidente decida desmantelarlo y mudarlo.

El proyecto sigue a cargo del restaurador Domingo Telechea, quien asumió el compromiso desde que comenzaron a desmontar las piezas de mármol de Carrara que componen el monumento. Para montarlo nuevamente se sumaron las facultades de Ingeniería y la de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata a través de convenios firmados con Presidencia de la Nación.

Ingeniería se ocupa del refuerzo del espigón que debe soportar la base del monumento y todas las figuras que forman el conjunto. El peso total es superior a las 600 toneladas. La Facultad de Bellas Artes, por su parte, continúa con las tareas más finas de restauración de las piezas dañadas durante el desarmado. Distintas agrupaciones que defienden el patrimonio histórico, como Basta de Demoler, fueron alertando sobre las fisuras que surgieron en el proceso.

En la entrada al predio ubicado frente al Aeroparque, cerrado por un muro de chapas y maderas desde hace seis meses, hay un gran cartel pintado celeste y blanco con la imagen de una de las esculturas que forman el Monumento a Colón. "Después [de la inauguración] de Azurduy vinieron unas grúas y se nota mayor movimiento. Se escuchan ruidos y máquinas en marchas. Se ve que están laburando bastante", dice uno de los puesteros cercanos a la valla.

La entrada de toda persona ajena a la obra está prohibida. Apenas se puede observar por unas rendijas lo que sucede. En el interior, hay estructuras metálicas tubulares desparramadas entre las piezas de mármol y se ven obreros caminar por el terreno que ya perdió todo el verde. Es evidente el cambio de escena: antes del acto oficial de la presidenta Cristina Kirchner y el presidente de Bolivia, Evo Morales, el predio se veía en soledad; luego, los días previos al miércoles 15 de junio la actividad se trasladó a Costanera Norte.

Todo el procedimiento fue supervisado por el gobierno de la ciudad que cumplió esa función para garantizar que el desarme, el traslado y el montaje del Monumento a Colón se realice bajo las condiciones adecuadas. Según voceros de la administración porteña, no hubo participación en el proyecto ni en el presupuesto que implicó todo el despliegue. Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la ciudad informaron que, cuando la escultura se encuentre montada y lista, el cuidado y mantenimiento será su responsabilidad.

Orden de presidencia

Fue Presidencia de la Nación, y no el gobierno de la ciudad, quien se hizo cargo de toda la logística y operatividad desde que Evo Morales anunció el regalo de la escultura de Juana Azurduy, valuada en un millón de dólares. En cambio, recibió el apoyo de Pro cuando en agosto del año pasado el Congreso aprobó el convenio que habían firmado los gobiernos nacional y porteño para el traslado de Colón frente al Aeroparque.

El kirchnerismo y el macrismo no sólo se pusieron de acuerdo en el Congreso, sino también en cerrar los canales de comunicación en un tema sensible para un sector de la opinión pública. Desde que se originó la polémica, a mediados de 2013, hasta hoy, la Ciudad y la Nación evitaron el tema sin dar información precisa y necesaria.

Mientras tanto, en el patio de la Casa de Gobierno, frente al ventanal del despacho presidencial, se lucen las 25 toneladas de bronce y concreto de unos 15 metros de altura que le dan forma al homenaje a la heroína del Alto Perú.

Su presentación generó gran expectativa, no sólo en la comunidad boliviana residente en el país, sino también en miles de argentinos que visitaron la escultura construida por el artista Andrés Zerneri. En cuatro días, unas 120.000 personas participaron de las actividades que formaron parte de la visita del presidente Morales. Pero el domingo 25 de junio la plaza nuevamente cerró las rejas y así continúa hasta hoy.

Aún no se sabe si la gente podrá estar cerca de Juana Azurduy o si será una obra de arte que lucirá en los jardines de plaza para regocijo de la Presidenta y su Gabinete.

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