Samsung y LG mantienen su interés por los celulares con tapita

Un Samsung Galaxy Folder
Un Samsung Galaxy Folder
Son smartphones, pero con teclado físico; están pensados para el mercado asiático, donde todavía son muy populares
Ricardo Sametband
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5 de agosto de 2015  • 13:47

Con diferencia de días, Samsung y LG presentaron, en Corea del Sur, teléfonos con tapita. Pero no son modelos económicos, sino smartphones con Android, similares a los que hoy son estándar en el mercado (como antes lo fueron, justamente, los equipos con tapa).

Así, el nuevo Samsung Galaxy Folder (lleva el mismo nombre que otro teléfono con tapa de 2013) tiene una pantalla táctil de 3,8 pulgadas, 8 GB de almacenamiento interno, una cámara de 8 megapixeles con flash, conectividad LTE, Wi-Fi, GPS, Bluetooth, y una batería de 1800 mAh. Tendrá un precio aproximado, en Corea del sur, de 250 dólares.

El LG Gentle, mientras, tiene una pantalla de 3,2 pulgadas y corre Android 5.1 (la más reciente versión de ese sistema operativo), al tiempo que ofrece, en su interior, un chip de cuatro núcleos, 1 GB de RAM, una cámara de 3 megapixeles y una batería de 1700 mAh. Continúa la línea del Wine Smart de 2014, otro equipo con tapita.

LG Gentle es el más reciente smartphone con tapa de la firma surcoreana
LG Gentle es el más reciente smartphone con tapa de la firma surcoreana

Una de las ventajas de estos equipos está en la autonomía, que en modelos anteriores era de un par de días o más y en su durabilidad, dos cualidades que algunos usuarios valoran por sobre la pantalla más grande o las mejores funcionalidades que ofrece un smartphone convencional.

¿Moda retro? Quizás: pero en el mercado asiático el teléfono con tapa sigue siendo popular. De hecho, a principios de año los envíos de estos equipos crecieron en Japón el año último, llegando a 10,5 millones de equipos (contra 27, 7 millones de smartphones, un número menor que años anteriores), según el MM Research Institute de ese país ( lo reportó Reuters en febrero). En 2014 tenía 50,8 millones de usuarios de smartphones (casi el mismo número que Rusia) y era el cuarto país en ese segmento, detrás de China, Estados Unidos e India, según estimaciones de eMarketer (la Argentina tenía 10,8 millones de usuarios de smartphones según el mismo estudio).

El mercado nipón de celulares ha sido, históricamente, muy particular, lo que muchas veces le ha jugado en contra: dispone de servicios de conectividad muy avanzada desde principios del milenio (y que tardaron una década en hacerse populares en el resto del planeta), desde la inclusión de una cámara de fotos, descarga o streaming de música, o el uso del celular como billetera electrónica. Es un país donde el recambio de modelos se hace cada doce meses o menos, donde varios fabricantes mantuvieron una versión de Symbian (el sistema operativo de los Nokia clásicos) aún después del paso de la finlandesa a Windows Phone; al mismo tiempo, en Japón el iPhone tiene una participación de mercado similar al de los países anglosajones (42,2 por ciento de las ventas en el último trimestre, según Kantar Worldpanel, detrás de Android con el 54,4%).

Pero esos modelos y servicios nunca lograron triunfar fuera de su país de origen, lo ha dado pie al término de garakei, una contracción que combina la pronunciación japonesa de Galápagos (por la idea del aislamiento) y keitai (teléfono móvil en japonés) para describir a estos modelos con tapa.

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