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Team D, el primer grupo de entrenamiento para diabéticos

Recién luego de tomarse el índice de glucemia, comienza la clase
Recién luego de tomarse el índice de glucemia, comienza la clase Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
El running team exclusivo para diabéticos funciona activamente desde 2012 y trata la problemática con 25 corredores de todas las edades y niveles
Damián Cáceres
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12 de agosto de 2015  • 13:14

Es miércoles y, a pesar del frío, en Palermo, los grupos de entrenamiento empiezan a reunirse. La noche le va ganando al día. Oscurece y las luces del Rosedal permiten que la vida del lugar continúe con normalidad. Cada running team tiene su propia idiosincrasia, su propia liturgia. Todos buscan hacer un alto a la jornada laboral y se refugian en el running para recuperar la energía. Muy cerca del museo Sívori, se destacan unas banderas con la insignia TeamD. Basta acercarse unos metros para comprobar su esencia. A un costado, cada uno de los corredores, monitorea el índice de glucemia. "No me molesta pincharme en cualquier lado", afirma Victoria Jáuregui Lorda, de 36 años. "Es algo muy personal -señala -. Algunos compañeros se miden en privado y está perfecto porque, primero, deben respetarse a sí mismos para asumir esta patología."

La diabetes es una enfermedad que afecta a cerca del 10% de la población argentina. En sí, las células necesitan azúcar (energía) y la hormona que proporciona la insulina que actúa como acceso para que las células puedan utilizar esa energía. Pero cuando el páncreas no fabrica insulina (diabetes tipo 1, insulino-dependiente), es poca, de escasa calidad o las células no pueden aprovecharla porque les son resistentes (diabetes tipo 2, se trata con medicación oral), la glucosa permanece en la sangre y se desencadena la enfermedad con consecuencias cardíacas, renales, oculares y neuropáticas.

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

El grupo nació a medidos de 2012 como respuesta a una inquietud de Valentina Kogan, arquera de la selección argentina de handball. Por su trabajo en el Club de Corredores, las carreras y el running, en particular, forman parte de su vida cotidiana. Si bien Kogan no corre de manera activa, pensó en trasladar a esta actividad su problemática, la diabetes. "Todo empezó como una idea mínima. Siempre me pregunté cuántos diabéticos podría haber en una carrera. Y pasamos de la idea a la acción", cuenta Kogan. De 15 corredores, rápidamente, treparon a 25. "Ése es nuestro techo. Somos un grupo recreativo -detalla Carolina Rieger- con una asistencia muy enfocada en el corredor."

Es una premisa básica, dice Rieger, médica nutricionista y coordinadora del grupo de entrenamiento. "Al principio, teníamos un protocolo muy estricto, pero con el tiempo lo fuimos amoldando según el principio de individualidad de cada alumno", revela Rieger. "Somos una red de contención que busca generar conciencia sin vernos desbordados. Tenemos un presupuesto que se apoya en el laboratorio Sanofi, que nos permite ser un grupo gratuito, aportar las tiras reactivas, los medidores, las remeras, la comida y la bebida para que los participantes sólo se dediquen a disfrutar de un buen rato", añade.

Momento de correr

"¿Se midieron todos? Bueno, vamos a hacer la entrada en calor así nos sacamos un poco el frío", anticipa Magalí Montes Bertson, profesora a cargo junto con Juan Cianciulli. Entre elongación y elongación, alguno se desprende del grupo y se arrima para pedir una barra de cereal. "Tenemos alumnos de todos los niveles y edades. Hay desde caminadores hasta maratonistas. No somos un grupo de elite, ni buscamos convertirnos en eso. Ésa no es nuestra esencia. Por ejemplo, si llega un corredor nuevo lo sumamos y alguno de los más experimentados lo ayuda, lo aconseja, al margen de nuestra supervisión", resume Cianciulli.

Deporte: la actividad física es una de las herramientas principales para el tratamiento de la diabetes. "Cada uno es tan importante como el otro. Actuamos como una red de contención", dice Rieger

Llega el momento de entrenarse y cada integrante tiene una rutina precisa. Leticia Vázquez, de 32 años, quiere sumar kilómetros porque en setiembre próximo estará de nuevo en la línea de largada para intentar completar su segunda media maratón. Probó la distancia en 2013 y, este año, quiere repetir. "Me enteré de que tenía diabetes luego de un examen ginecológico. Nada que ver con la diabetes. Tenía todos los síntomas, pero era diciembre y uno creía que estaba estresado por la época del año. Al principio fue el fin del mundo", explica. "Era de comer mucho dulce y creía que no iba a poder comer más. Y eso no es así. Al ser insulinodependiente es mucho más sencillo. Me modificó para bien, porque casi no hacía deporte y el grupo de entrenamiento me generó el hábito de correr", afirma Vázquez, quien debutó en las Fiestas Mayas de 2012.

"Esos 3Kme sirvieron de puntapié inicial para pasar a correr 10K y con el tiempo un 21K", señala. Leticia debió pasar por varias etapas para trascender lo que le pasaba. Al principio, salía a correr con el celular, la credencial de la obra social y el DNI, con el temor de que le pasara algo. "Gracias a correr en grupo pude desentenderme un poco de algunos pensamientos negativos. Salvo en las carreras largas, donde salgo con un medidor y me controlo, logré ser bastante independiente", aporta.

El entrenamiento concluye y la rutina se repite por decantación. De a uno se miden el índice de glucemia para confirmar con rigor científico cómo están, más allá de sentirse todos renovados.

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