Cuando tener sexo no importa

Asexualidad es la palabra que define a aquellos que no tienen deseo hacia ningún género. Entre grupos de Facebook y documentales que invocan a Borges y a Newton como iconos, poco a poco esta orientación está dejando de ser tabú.
(0)
17 de agosto de 2015  • 17:20

David Jay tiene 33 años y encaja en la definición de lo que la mayoría clasificaría como "un chico guapo". Estudió en una universidad metodista de Connecticut, pero ahora vive en San Francisco, el paraíso gay del mundo libre, donde muchos lo miran de reojo. Sucede que en 2001 fundó AVEN (The Asexual Visibility and Education Network), una asociación que actualmente cuenta con casi 100 mil afiliados alrededor del mundo y que se ha consagrado a la difusión pública de la asexualidad y a facilitar el desarrollo de una comunidad hasta ese momento ignorada o, quizás, inexistente. Desde entonces David se ha vuelto una suerte de it boy para los inapetentes: participa en debates, escribe en la prensa, se saca fotos montado en sus rollers, da charlas en las escuelas y hasta se convirtió en objeto de un documental. En poco tiempo, valiéndose de todos los recursos con los que cuenta internet, consiguió instalar en la palestra mediática una cuestión sobre la que nadie pensaba e, incluso, logró ganarle de mano al discurso psiquiátrico. Para eso contó con los auxilios de Anthony Bogaert, un profesor de psicología de la Universidad de Brock, en Canadá, que en 2004 analizó las respuestas de un muestreo sobre orientación sexual proveniente del Reino Unido y se detuvo en el 1% de los 18 mil encuestados que manifestó no sentir atracción por ningún género. Bogaert notó que ese grupo social nunca se había estudiado ni catalogado y acabó concluyendo que tenía frente a sus ojos "una cuarta dimensión" de la sexualidad humana. Si las estadísticas que manejan Bogaert y AVEN fueran más o menos exactas, casi 74 millones de personas asexuales habitarían el planeta.

¿Pero en qué consiste ser asexual? AVEN y Bogaert a la par entienden por asexualidad a la ausencia de atracción y deseo sexual; y la diferencian del celibato, al que definen como una opción de carácter religioso o de contexto sociocultural, es decir, que puede modificarse. En la enciclopedia colaborativa que AVEN ha puesto on line, se anota que "la mayoría de la gente en AVEN ha sido asexual durante toda su vida".

En internet proliferan las historias de hombres y mujeres que padecieron por años relaciones románticas insatisfactorias a causa de su desinterés en tener sexo y deambularon por médicos de toda calaña cuyos diagnósticos iban de traumas infantiles a la aniquilación inconsciente del deseo. En el chat de AVEN donde se reúnen a diario personas de América Latina y España amparadas por nicks, Samiosaurius dice: "A veces tenés que vivir oculto por miedo a cómo va a reaccionar el otro. Mi mejor amigo me mandó al doctor, sugirió que tenía algún trauma y que nunca iba a tener pareja". "Creo que una persona asexual excesivamente romántica debe de sufrir mucho dolor", dice Arial, que se califica como arromántica, es decir, que además carece de interés en mantener relaciones de pareja con otras personas. Y agrega: "La mayoría en la comunidad son tímidos. Siempre digo que esto parece ‘Tímidolanda’". "Más que timidez, desconfianza", apunta Betsy.

Refugiados en internet, donde se multiplican los grupos de Facebook y las páginas subsidiarias de AVEN que funcionan como una red social más, los asexuales parecen representar una avanzada simbólica en contra de una época signada por la pornografía de libre acceso. Cuando eligieron un icono para representarse se decidieron por la imagen de una torta, porque, un poco en serio y otro poco en broma, reconocen que prefieren comer hidratos de carbono a tener sexo. Han trazado una genealogía, incluso, donde cuentan, entre otros, a famosos como Jorge Luis Borges, Karl Lagerfeld e Isaac Newton. Esperan que algún día Morrissey salga pronto del armario.

El cuarto género

El primer estudio que brindó información empírica sobre la población asexual data de 1983, aunque, a la luz de investigaciones recientes, se lo considera bastante precario. Allí se concluía que, de las 700 personas encuestadas, la mayoría estudiantes universitarios de los Estados Unidos, el 5% de los hombres y el 10% de las mujeres eran asexuales. Juan Carlos Kusnetzoff, jefe del Programa de Sexología del Hospital de Clínicas, apunta: "Esto es así porque las mujeres son mucho más flexibles que los hombres, tanto en la conducta sexual como en sus sentimientos". Investigaciones más recientes, como la de Bogaert, establecen una demografía del 1,05%. Si para algunos la asexualidad debe ser tratada como una disfunción, para otros, como Kusnetzoff, no representa patología alguna y debe ser considerada "como una cuarta orientación sexual". En algo coinciden todos los sondeos: los asexuales tienen mayor probabilidad de contar con baja autoestima y caer fácilmente en estados depresivos. Por eso es tan importante contar con más información.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.