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En el Día Mundial de la Fotografía, una experiencia revelada en clave digital

Foto de Claudio Ricchetti
Foto de Claudio Ricchetti
Jugando con lo absurdo, personajes fantásticos y escenarios llamativos, el fotógrafo Claudio Ricchetti apunta a que sus trabajos nunca generen indiferencia en el espectador, más bien intenta provocarlo
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18 de agosto de 2015  • 21:49

Sin un gran equipo, pero con gran entusiasmo Claudio Ricchetti apostó a su hobby: la fotografía digital. Atrás quedaron los tiempos de juventud en que se ganaba algo de dinero sacando fotos en cumpleaños y bautismos. Hoy este argentino de 55 años es considerado un referente del surrealismo digital y, tras haber recibido uno de los cinco premios Master FIAP del continente, en el Día Mundial de la Fotografía, Ricchetti cuenta su experiencia a LA NACION.

- ¿Cómo llega la fotografía a su vida?

-Empecé cuando era muy joven haciendo fotografía social, cumpleaños, bautismos, books para modelos principiantes y cosas así. Lo hacía para ganarme unos pesos y poder pagarme parte de los estudios universitarios. Una vez recibido y casado, prácticamente la dejé de lado. Sólo fotografiaba situaciones de vacaciones y familiares. Fue en 2002 que me reencontré con la fotografía. Estaba trabajando como administrador de una empresa y pasaba una situación personal muy triste. Un día mi esposa apareció con un folleto que anunciaba cursos de fotografía en el Foto Club Buenos Aires y me alentó a que lo hiciera. A la semana estaba haciendo un curso que me permitió recordar todos los aspectos básicos de las tomas y del laboratorio. En esa época empezaba a surgir en el país la fotografía digital como un fenómeno imparable. Se empezaban a ver pequeñas cámaras digitales a precios accesibles. Me dio mucha curiosidad esta nueva tendencia. Imaginaba que se podían hacer muchas cosas creativas. Estaba muy entusiasmado por aprender. Allí conocí a Nicolás Berlingieri que me empezó a mostrar y a enseñar todo el potencial de la fotografía digital; fue un gran apoyo.

-¿Y qué vino después?

-Berlingieri me enseñó mucho sobre técnicas digitales, conceptos de composición y de creatividad. Siempre fue muy generoso conmigo, me incentivó a presentarme en concursos, primero nacionales y después internacionales. Poco a poco comenzaron a aparecer los premios. Participé de exposiciones locales y en el exterior y mis trabajos empezaban a ser publicados en revistas de fotografía. Pero el punto de inflexión en mi carrera se produjo en la provincia de San Luis, en 2006: ahí realicé una muestra colectiva en un museo de la ciudad con un muy buen suceso ya que fue gente de la televisión a cubrir la muestra y nos visitaron algunas de las personalidades de la cultura local y del gobierno provincial. Al poco tiempo de finalizada la muestra recibí una invitación de parte de la Secretaría de Cultura para que expusiera junto a la muestra itinerante de Dalí que se iba a celebrar en la provincia. Veía mis fotos en el mismo espacio que las obras de Dalí. no lo podía creer.

Al mes de la muestra, todavía impactado por el efecto de lo que había ocurrido, recibí una comunicación de la bienal de Jinan, China, que había ganado un premio y me invitaban a viajar. Fue maravilloso ver mis fotografías de tamaño gigante al frente de los edificios. Y fue allí mismo, en Jinan, donde me sorprendieron comunicándome que iban exponer mi trabajo en los jardines del templo Confucio, en la ciudad de Qufu.

-Me imagino que no imaginaba adónde llegaría todo esto.

-Claro. Al poco tiempo de regresar a Buenos Aires me sugirieron hacer un libro de fotografía. Me pareció algo loco pero me encantó la idea. Se lo comenté a Nicolás y así nació Surrealismo Digital, del cual somos coautores. No podía creer lo que estaba pasando. A veces me sacaba una foto con el libro expuesto en el negocio como un cholulo.

-A la hora de encarar una nueva foto o proyecto: ¿Cómo es su proceso creativo?

-Generalmente empiezo con un bosquejo de la idea que tengo en mente. Tengo una carpeta llena de ideas. Luego, a manera de collage, comienzo a fotografiar a cada uno de los elementos para luego ensamblarlos con photoshop. Trato de ver mucho arte en todas sus expresiones, pero principalmente pintura. En especial Magritte, Dalí, Liberti, Campanella y arte contemporáneo. Me sirve para inspirarme y retroalimentarme.

-¿Cómo reacciona la gente ante su fotografía?

-Creo que nunca indiferente: o le gusta o la rechaza por completo. Trato de sorprender con lo absurdo, con personajes fantásticos, escenarios llamativos. Trato de provocar al espectador.

-¿Cómo es el ambiente de la fotografía en la Argentina?

-Se pueden dividir en dos: la profesional al servicio de los medios de comunicación y la artística. A esta última yo pertenezco. Es la fotografía que se realiza en foto clubes. Hay mucha camaradería, se realizan salidas fotográficas, se intercambian conocimientos de diferentes técnicas fotográficas y se hacen cursos con las especialidades más importantes. Me gustaría que más gente joven se vaya incorporando ya que el sólo hecho de exponer las fotos en redes sociales no les permite perfeccionarse e ir evolucionando. Los foto clubes son excelentes trampolines para una carrera fotográfica. También pienso que sería interesante fomentar los concursos fotográficos con fotos sacadas exclusivamente con drones, o con gopro. Todo sirve.

-¿Qué se necesita para ser fotógrafo?

-Fundamentalmente buen ojo y creatividad. Ambas cosas se entrenan, se practican, se someten a prueba y error. Con respecto a la cámara, es relativo. Yo empecé con una pocket de pocos megapíxeles y siempre con resultados bastante aceptables. Hoy uso una cámara semi-profesional para nada cara. Incluso las cámaras de los teléfonos celulares son muy buenas y se pueden sacar excelentes fotos debido a la espontaneidad que nos da llevar el celular encima. Podemos decir que hay más de 70 tipos de fotografías y cada uno se puede sentir más cómodo con alguno según su estilo. Puede ser fotoperiodismo, travel, creativa, aérea, forense, moda, arquitectura, deportiva, industrial, naturaleza, etcétera.

-¿Cómo observa hoy la fotografía como expresión artística?

-En estos últimos años veo un crecimiento de la fotografía de autor. Varias galerías de arte representan a autores jóvenes y participan en las muestras de arte más importantes del país y del extranjero. Por suerte el valor de las obras es cada vez más alto. Veo un creciente interés del público en tener una buena foto. Todo esto ratifica un marcado crecimiento de la fotografía dentro del fine art.

-Es uno de los cinco fotógrafos del continente que obtuvo el Master Fiap: ¿Qué le significó este premio?

-El Master FIAP (Fédération Internationale de l'Art Photographique) es el máximo honor que otorga esa institución a aquellos fotógrafos que cumplen ciertos requisitos indispensables como premios ganados y puntajes obtenidos en diversas competiciones. Cada año se presentan decenas de fotógrafos de todas partes del mundo que intentan obtenerlo. Estuve trabajando más de un año para preparar un trabajo acorde. Convoqué a más de treinta personajes para lograr el portfolio que tenía en mente y en marzo de este año recibí la comunicación de la FIAP anunciándome la obtención del Master. Lo había logrado en el primer intento, no podía creerlo. Para que te des una idea, en todo el continente americano, hay sólo cinco fotógrafos que recibimos esta distinción y cuatro somos argentinos. Increíble.

-¿Cree que las nuevas aplicaciones -como por ejemplo Instagram- en la que se saca una foto, se aplica un filtro y se publica banalizan la fotografía?

-No, no lo creo. Lo que se pretende es exponer lo que uno hace, lo que uno ve y quiere mostrar a los demás. Compartir un lugar, un sentimiento. Hoy tenemos la posibilidad de fotografiar con el celular algún suceso atípico, o algo espontáneo, corregirlo o mejorarlo con las herramientas de las distintas aplicaciones y subirlo en segundo a las redes como Instagram, Facebook, etcétera. Todo es válido, absolutamente todos los medios que nos ofrece la tecnología lo son.

Irina Wakstein

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