Los clientes ilustres: desde Gardel hasta Charly García

Daniel Balmaceda
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19 de agosto de 2015  

Las almendras azucaradas de la Confitería del Molino se grabaron en el paladar de Oliverio Girondo. El poeta escribió que los ojos de las chicas del barrio de Flores eran tan dulces como esas almendras que preparaba Cayetano Brenna, dueño del negocio. Otro poeta, el mexicano Amado Nervo, conoció el local en 1918, un año antes de su muerte, cuando cumplía funciones diplomáticas en Buenos Aires.

A veces, los cronistas parlamentarios conseguían mejor información en la confitería que en el Congreso. Las fuentes más consultadas eran los mozos. Los periodistas podían encontrar a José Ingenieros en una mesa, junto con jóvenes seguidores, preparando buenas bromas para sus amigos. A Alfredo Palacios, siempre convincente, arriando voluntades hacia el socialismo. O a Niní Marshall tomando el té con amigas.

El exquisito salón también recibió la visita de Eduardo de Windsor, el príncipe de Gales. Fue en 1925, doce años antes de que abdicara al trono de Inglaterra por amor.

Las horas más difíciles en la historia de la Confitería del Molino fueron las de la tarde del 6 de septiembre de 1930, cuando el edificio fue utilizado como punto estratégico para disparar a los revolucionarios y terminó padeciendo las consecuencias del vandalismo.

Pocos años después, Borges concurrió a una cita en El Molino. Una admiradora lo llamó por teléfono y lo convenció de encontrarse en la confitería a la hora del té. No muy decidido, el escritor concurrió al encuentro. Pero cuando llegó al lugar, antes de que fuera inevitable, comenzó a arrepentirse.

Recordaba la voz grave de la dama y temió verse atrapado en una situación donde el encanto femenino estuviera ausente. Ya se retiraba cuando sintió la particular voz. Ella era muy atractiva y la cita siguió su curso.

Gardel también fue parroquiano y hasta le pidió al dueño que inventara un postre para su amigo Ireneo Leguizamo. También estuvo Charly García: tocó en 1977 con La Máquina de Hacer Pájaros en una fiesta de 15.

El autor es historiador

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