Estudiantes

Venció a Atenas, logró su primer título y Olavarría fue una fiesta.
Miguel Romano
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26 de mayo de 2000  

OLAVARRIA.- La ciudad se transformó en un carnaval interminable. Los hinchas se enloquecieron como nunca. Los jugadores se emborracharon con champagne triunfal. El cuerpo técnico se dejó llevar por la fiebre que dominó a todos. Ya no hubo recato. Fue fiesta genuina y merecida. ¿Cuál es la explicación de tanto desenfreno? Sencillo: Estudiantes, de Olavarría, venció a Atenas, de Córdoba, por 80 a 71 en el séptimo partido y logró por primera vez el título de la Liga Nacional de basquetbol, al imponerse en la serie final por 3 a 2.

Un triunfo que no es cualquiera. Puede marcar nada menos que el final del imperio de Atenas, el mejor equipo de la historia del torneo, que seis veces se coronó. Fue un rival digno, mostró su orgullo de campeón herido cuando Estudiantes sacó una diferencia máxima de 48 a 31 en el tercer cuarto, se puso al frente de nuevo, como en el primer parcial, pero finalmente sucumbió ante los locales, y el técnico, Pablo Coleffi, perdió la segunda final al frente del equipo cordobés.

Pero es el tiempo de Estudiantes. De esas casi 7500 personas (llegaron 250 hinchas de Córdoba) que primero abarrotaron las tribunas y que luego cubrieron el campo de juego. Para muchos fue la primera coronación. Como para Rubén Wolkowyski, a quien siempre se le había negado la posibilidad y que anoche cortó las redes en lágrimas, igual que el técnico, Sergio Hernández.

Fue para todos una coronación muy especial, muy sentida y muy merecida por cierto. Un éxito que no se olvidará fácilmente.

Todo lo descripto fue lo que sucedió después de la chicharra final. Pero para llegar hasta aquí hubo una historia de una paridad tremenda. Y basta con un dato como prueba. Ninguno pudo ganar como visitante. El encuentro de anoche, el decisivo, no fue la excepción.

Estudiantes, con la ventaja de campo por haberse quedado también con el N°1 en la etapa regular, hizo sentir su fuerza como local y logró el objetivo que desde el principio se había propuesto Hernández: "Tenemos que poner de mal humor a Atenas".

Esto se hizo realidad tras un primer cuarto en el que Atenas prevaleció con la efectividad de Marcelo Milanesio y Jared Prickett. Luego, la asfixiante defensa que Estudiantes había insinuado en el primer parcial, se concretó en su mejor forma en el segundo cuarto. Los cordobeses perdieron 10 pelotas en el primer tiempo. Daniel Farabello fue un pulpo y los locales pudieron hacer lo que mejor saben: salir en ataque rápido.

Como ya se dijo, en el tercer cuarto Estudiantes logró la máxima ventaja, pero el conjunto visitante se recuperó gracias a una marca zonal y a un parcial de 33-11 en 10 minutos, con los que pasó al frente por 64-59. El partido entró en zona de infarto.

Pero Nicolás Gianella metió un triple clave e igualó en 66. Aparecieron Wolkowyski y Víctor Baldo -desde el banco-, quien metió dos dobles y tres tapas fundamentales. Fue entonces, con un minuto por jugar y el tanteador 75-69, que el partido estaba sellado y Estudiantes gritó campeón.

Dirigieron Raúl Chaves, Eduardo Bellón y Alejandro Chiti y la síntesis del partido es ésta:

Estudiantes (80): Gustavo Fernández, 5; Daniel Farabello, 9; J. J. Eubanks, 17; McCray, 7; Wolkowyski, 21 (formación inicial); Gianella, 17; Claudio Farabello, y Baldo, 4. Director técnico: Sergio Hernández.

Atenas (71): Milanesio, 13; Campana, 10; Osborne, 21; Prickett, 6; Osella, 8 (formación inicial); Palladino, 6; Leonardo Gutiérrez, 3; Lábaque, 4. Director técnico: Pablo Coleffi.

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