Cómo pilotear las etapas críticas de la vida en pareja

Crédito: Corbis
Son crisis que hay que pasar y forman parte de la vida. Sabé si estás preparada para resistirlas o si conviene dar un paso al costado.
Carla Lioi
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27 de agosto de 2015  • 00:08

La pareja desde que se constituye y a lo largo de su ciclo de vida atraviesa distintas etapas. En general todas atraviesas por ciertos momentos clave en los que la amenaza de la crisis aparece, con mayor o menor intensidad, para hacer que se replanteen distintos aspectos del vínculo.

Podemos identificar cuatro etapas principales: la rutina de los primeros 3 años,la llegada de un hijo, el nido vacío y la vejez.

En muchos casos estos movimientos naturales del ciclo de la vida nos descolocan como una tormenta que anuncia una crisis.

Es entonces cuando empezamos a notar que esas cosas que siempre nos molestaron un poco al principio, hoy ya casi no las toleramos.

Aunque se trate de algo doloroso, lo importante es reconocer que es algo normal y esperable que suceda durante una relación en la que ya pasó mucha agua debajo del puente.

¿ Qué pasa en las distintas etapas?

La Licenciada en Psicología Cecilia Borghetti identifica los distintos momentos de la mayoría de las relación en pareja:

- Inicios. En un comienzo creemos que hemos encontrado a nuestro príncipe azul, este momento está acompañado de pasión, entusiasmo y diversión constante. Luego esa emoción irá disminuyendo para darle lugar al compañerismo.

Pasamos de una etapa en la que deseábamos compartir casi todas las cosas juntos, y hacer proyectos de dos a otra en la que, de repente nos encontramos con un hijo durmiendo en nuestra cama.
Pasamos de una etapa en la que deseábamos compartir casi todas las cosas juntos, y hacer proyectos de dos a otra en la que, de repente nos encontramos con un hijo durmiendo en nuestra cama. Crédito: Corbis

- Estancamiento. La etapa en donde la relación se estanca debido a la cantidad de años en pareja. Ya nada será igual que en los primeros años color rosa en donde casi todo nos parecía bien o el estado ideal. Pasamos de una etapa en la que deseábamos compartir casi todas las cosas juntos, y hacer proyectos de dos a otra en la que, de repente nos encontramos con un hijo durmiendo en nuestra cama. Allí todas nuestras conversaciones por unos cuántos años más, tendrán como prioridad a ese niño. En el caso de no proyectar hijos aparecen otro tipos de deseos como consolidación económica, viajes, es decir, algún crecimiento como pareja.

- Hijos que crecen. Luego viene la etapa en donde ese hijo crecerá y volará de nuestro nido. y es ahí donde volvemos a preguntarnos ¿qué nos pasa como pareja? Una vez que esta etapa fue transitada, se observa que ciertas parejas suelen naufragar: sólo se mantuvieron unidos por la educación y formación de los hijos. Concluido el rol, la relación cae por haberse mantenido con ese un único proyecto de unión.

Luego viene la etapa en donde ese hijo crecerá y volará de nuestro nido. y es ahí donde volvemos a preguntarnos ¿qué nos pasa como pareja?
Luego viene la etapa en donde ese hijo crecerá y volará de nuestro nido. y es ahí donde volvemos a preguntarnos ¿qué nos pasa como pareja? Crédito: Corbis

A lo largo de este camino, se irán atravesando distintos momentos, acompañados por emociones diferentes, pero lo importante es estar alertados que así sucederá para no asustarnos porque algo no anda funcionando, explica Borghetti.

Son momentos donde la pareja deberá reencontrarse íntimamente, adaptándose a los cambios, sin añorar la espontaneidad del deseo que acompañaba la juventud, pero manteniendo una expectativa realista de esta nueva etapa. Será indispensable que nos volvamos a poner de novios, sintiendo nuestros cuerpos, nuestros olores, nuestros besos, aquellos que tanto nos han conquistado en los primeros tiempos.

Otro momentos complicados

La Psicóloga Fabiana Porracín explica que las crisis en las distintas etapas de la pareja son considerablemente intensas y frecuentes. Por ejemplo, cómo va transformándose ese sentimiento que llamamos amor, "condición necesaria" pero insuficiente para mantener la unión en un soporte constante de peleas, falta de tolerancia y de tener que remarla constantemente.

Desde este punto de vista podemos reconocer otras etapas más específicas pero muy frecuentes en la mayoría de las parejas. La buena noticia es que existen alternativas para solucionar cada caso:

- La comezón del séptimo año. Luego de la consolidación de la pareja, en algunos casos, comienza la búsqueda de más hijos o bien EL también el asentamiento económico-laboral entre otros anhelos. Y tal como circula en el imaginario colectivo, aproximadamente alrededor del séptimo año, se puede dar inicio a la tan conocida "comezón" en donde la pareja se tiene que renovar. Acá lo más recomendable es salir de la rutina que necesariamente se instala ya se trate de parejas con hijos, o no. En ambos casos, hay que atravesar la crisis y aprender a innovar, a recrear el vínculo, para no quedar arrasados por lo rutinario de lo cotidiano. Este es el mayor desafío de esta etapa: recuperar algo de los primeros tiempos.

La adolescencia de los hijos te pone a prueba: el diálogo es esencial y hay que saber adaptarse a los tiempos; tal vez tengas que poner límites por whatsapp. Lo principal es el acuerdo entre los padres.
La adolescencia de los hijos te pone a prueba: el diálogo es esencial y hay que saber adaptarse a los tiempos; tal vez tengas que poner límites por whatsapp. Lo principal es el acuerdo entre los padres. Crédito: Corbis

- Los hijos en la adolescencia. La irrupción de la adolescencia de los hijos es otra de las crisis vitales que atraviesa una pareja. Desde el estallido hormonal hasta las malas contestaciones que sacuden toda la estructura y dinámica familiar. Acá es importante estar de acuerdo con nuestra pareja y entender que la adolescencia es una etapa más que hay que pasar en donde la contención, el diálogo y la puesta de límites serán claves.

- Crisis generales. La pareja pudo haber atravesado otra serie de crisis, no menos complejas de sobrellevar, como dificultades en la búsqueda de embarazos, pérdidas por muerte, pérdida de trabajo, inestabilidad económica, mudanzas, procesos diversos de enfermedad en algún miembro de la familia, entre otros. Cuando uno convive también vive con los problemas de nuestra pareja, por eso es que la contención y la tolerancia hacia ciertos temas es fundamental. En casos extremos, se aconseja acompañar con una terapia, pero en situaciones cotidianas como, por ejemplo, un día que venís de malhumor porque te peleaste con tu jefe, lo ideal es que la pareja contenga, escuche y no agarrársela con el otro que no tiene la culpa.

- La vejez. Momento donde llegan los nietos, etapa para disfrutar al máximo. En el mejor de los casos, encontrarse mirando juntos el atardecer o centrarse en las pequeñas cosa, desde disfrutar de rica comida, dar un paseo, viajar y ser feliz durante los últimos de vida.

Si tu pareja sobrevivió a todas las crisis, llega el tiempo de disfrutar de todo lo construido. Aspirar a seguir disfrutando juntos es lo mejor que le puede pasar a una pareja.
Si tu pareja sobrevivió a todas las crisis, llega el tiempo de disfrutar de todo lo construido. Aspirar a seguir disfrutando juntos es lo mejor que le puede pasar a una pareja. Crédito: Corbis

Algunas claves para atravesar las distintas etapas

1. Establecer acuerdos, saber negociar

2. Ser flexibles a los cambios, tratar de adaptarnos

3. Fomentar el diálogo sin llegar a una discusión en donde la subida del tono de voz sea protagonista.

4. Compartir actividades que disfruten ambos

5. Retomar los momentos de intimidad.

¿Atravesaste alguno de estos momentos? ¿Cómo los encaraste? Si estás pasando una crisis leé también Terapia en los primeros años de la relación: ¿conviene? y Parejas con proyectos diferentes

Por: Carla Lioi

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