Robert de Niro: "Uno extraña los viejos tiempos, pero ya pasaron"

Lejos de los papeles violentos, el gran actor juega cada vez más fuerte en la comedia. En una charla con La Nación revista habla de su última película, en la que interpreta a un jubilado convertido en pasante, y reflexiona sobre el paso del tiempo en su propia carrera
María Fernanda Mugica
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30 de agosto de 2015  

NUEVA YORK

Se abre la puerta de una sala del penthouse del Four Seasons de Manhattan y entra un hombre de 72 años, vestido con bermudas y una chomba verde seco, que carga entre sus manos un enorme vaso de plástico transparente lleno con agua y hielo. Un tipo común peleando contra el calor de Nueva York. Sólo que ese tipo es uno de los actores más famosos de la historia del cine.

Es curioso lo que pasa con De Niro: todo el mundo sabe quién es, pero muy pocos lo conocen realmente. Su talento es transformarse en los personajes que le toca interpretar, y en sus casi cincuenta años de carrera siempre se cuidó de no dar a conocer al público demasiado sobre sí mismo.

El actor se sienta al lado de Anne Hathaway, su coprotagonista en Pasante de moda, la nueva película de Nancy Meyers ( Enamorándome de mi ex, Alguien tiene que ceder) que Warner estrenará en la Argentina el 24 de septiembre. En esta comedia dramática, De Niro interpreta a Ben Whittaker, un viudo jubilado que se cansa de tener tiempo libre y se postula como pasante en la empresa de venta de ropa por Internet dirigida por el personaje de Hathaway. "Cualquier persona se puede sentir identificada con el tema de la jubilación –dice De Niro–. Cuando llegás a mi edad, esas cosas son algo seguro, son verdades."

Mientras contesta o espera alguna pregunta, De Niro deja el vaso de agua fría de lado y se prepara, con mucha tranquilidad, un té con un poquito de limón y miel. Pero sus ojos se mueven por toda la sala, como estudiando todo y a todos.

Su método de actuación se basa en la observación de las personas y sus comportamientos. Sus interpretaciones resultan tan convincentes en gran parte gracias a una acumulación de detalles muy específicos que hacen a cada personaje.

¿Cómo hace para observar a la gente cuando es usted el más observado?

Se puede igual. Desde que entré acá estoy observando a todos los que están en esta sala, sacando cosas de cada uno. Todos lo hacemos. El otro día estuve mirando a unas personas muy interesantes en el parque. Estaba caminando por el Central Park y tuve que pararme a observar a un homeless. El hombre estaba sentado en un banco, con todas sus pocas pertenencias desplegadas y era increíble. Triste, pero interesante.

La capacidad de observación es una cualidad que De Niro cultiva desde chico. Hijo único de padres artistas (Robert De Niro Sr. y Virginia Admiral), el actor creció en la bohemia de Greenwich Village siendo un chico callado, que leía mucho y observaba todo. En su adolescencia pasaba bastante tiempo en las calles con compañías no muy recomendables. Las experiencias de esa época, que alguna vez hicieron enojar a su padre, ayudarían luego a conformar varios de sus papeles, especialmente el de Johnny Boy en Calles salvajes, que le valdría la sociedad artística con Martin Scorsese, la más importante de su carrera.

Tras el divorcio de sus padres, su madre trabajó como mecanógrafa y llegó a armar su propia empresa para mantener a su hijo, ya que De Niro padre era un artista plástico muy reconocido, pero que no ganaba mucho dinero. Notando el nulo interés de su hijo por el colegio secundario y su atracción hacia la idea de actuar, su madre hizo un trueque de trabajo de mecanografía a cambio de clases para el joven en una prestigiosa escuela de teatro de Manhattan. Allí, De Niro tuvo la oportunidad de subirse al escenario por primera vez, interpretando al león cobarde en una producción amateur de El mago de Oz.

¿Cuándo fue la primera vez que le pagaron por actuar?

Fue en una película de Brian De Palma, llamada The Wedding Party. Tenía 19 años. Cuando fui a buscar el cheque estaba con mi mamá, porque yo era menor de edad y ella tenía que firmar el contrato por mí. Estuvimos mirando el contrato y decía 50 dólares. Yo pensé que eran 50 dólares por semana, pero ella me explicó que no, ¡eran 50 por todo el trabajo! No me acuerdo qué me compré con esa plata.

El actor perfeccionaría su arte bajo la tutela de Stella Adler, una de las profesoras de actuación más importantes de la época. El alumno estrella de Adler en esos años era Marlon Brando, actor con el que De Niro compartiría uno de los papeles más icónicos de la historia del cine: Vito Corleone.

En el conservatorio de Adler, De Niro estudió el método de Konstantin Stanislavsky, de quien la propia profesora había sido discípula, que consiste básicamente en apelar a la memoria emotiva, usando la propia experiencia para ponerse en la piel de cada personaje según la situación que le toca vivir en la ficción.

Con mucha dedicación en armarse una carrera como actor, el joven De Niro iba a cuanto casting podía. Incluso usaba los elementos de trabajo de su madre para armarse enormes álbumes con fotos suyas caracterizado de formas muy diversas, para demostrar su capacidad de transformarse en cualquier personaje, algo que con los años se transformaría en una de sus principales virtudes.

Después de The Wedding Party filmó un par de películas más con De Palma y luego con otros directores. Un tiempo después, Scorsese, que lo conocía de haberlo visto en las calles cuando ambos eran adolescentes, lo convocó para actuar en Calles salvajes. Esta película, que coprotagonizó junto con Harvey Keitel, le valió una nueva gran oportunidad. Al ver un primer corte del film, Francis Ford Coppola decidió que ese actor, a quien había querido contratar para algún papel secundario de El Padrino, sería perfecto como el joven y consagratorio Vito Corleone en la segunda parte de la exitosa saga sobre una familia de la mafia italoamericana, en la historia basada sobre el libro de Mario Puzo.

La ciudad protagonista

La trama de Pasante de moda se desarrolla en Brooklyn y uno de los temas del film es el paso del tiempo en la ciudad. El actor devenido ícono de Nueva York fue testigo directo de los cambios radicales que sufrió la ciudad, desde ese verano de mediados de los 70 que pasó filmando Taxi Driver en las calles sucias de una Manhattan en crisis hasta ahora trabajando en un Brooklyn convertido en cuna de las últimas tendencias de moda y arte. "Cambió tanto la ciudad, en formas que nunca hubiera imaginado –reflexiona–. Ciertas zonas que conocía de mi infancia se aburguesaron. Eso te demuestra que todo cambia y nada es permanente."

Los atentados a las Torres Gemelas cambiaron para siempre la ciudad y, como buen neoyorquino, De Niro quiso hacer su aporte para revitalizar la zona del Bajo Manhattan. Junto con Jane Rosenthal y Craig Hatkoff crearon el Tribeca Film Festival, un festival de cine dedicado a la producción independiente.

¿Piensa que la ciudad está mejorando?

Nueva York es lo que es. Uno extraña los viejos tiempos, pero ya pasaron. Dentro de quince o veinte años alguien va a decir que desearía que todo fuera como es ahora.

¿Siente algo así por el cine? Porque también cambió mucho y ahora pensamos en los 70 como una edad de oro del cine.

Cuando era un actor joven no había tantas películas independientes como ahora. Entonces era muy difícil para un actor poder trabajar en cine. ¡Ahora hay tantas películas! La producción independiente está mucho más abierta para la gente que quiere trabajar en cine, ya sea como actor o en otra área técnica. En lo que respecta a la dirección que va a tomar el cine industrial: los grandes tanques son lo que son, ¿qué le vas a hacer? Y con toda la tecnología que hay ahora, los teléfonos y las tablets, etcétera, ¿quién sabe cómo va a ser el futuro?

La relación de De Niro con la prensa siempre ha sido tirante, o más bien, casi inexistente. Desde el principio de su carrera el actor se ha caracterizado por dar pocas entrevistas. Pero en la charla de la que participa La Nación revista se muestra amable. Se nota que su trato distante con los medios de comunicación tiene que ver con un intento de resguardar su privacidad. Incluso se puede aventurar que el actor piensa que todo lo que tiene para ofrecerle al público está en la pantalla. Las explicaciones sobre cómo hace su trabajo parecería que le resultan superfluas.

¿Qué tenía de especial atractivo esta película y estos personajes para que le interesara hacerla?

Conocía el trabajo de Nancy y me alegró mucho que me ofreciera este papel. Después estaba la cuestión de quién sería la protagonista femenina, y cuando consiguieron a Annie, eso fue todo.

Hathaway se muestra emocionada ante las palabras del actor y confiesa que la ponía un poco nerviosa trabajar con una leyenda como él. La confesión de la actriz incita una pregunta de un periodista sobre cómo se siente De Niro al saber lo que provoca en la gente que trabaja a su lado. "No me pone nervioso si la gente se pone nerviosa por trabajar conmigo. Eso no tiene nada que ver con lo que hacemos", contesta De Niro, denotando poca paciencia y con una cara de no pregunten pavadas que recuerda a sus personajes más amenazantes.

El personaje de Ben es como un mentor para sus compañeros de trabajo de menor edad, ¿cómo se relaciona con esto al trabajar con actores más jóvenes?

Me gusta darles consejos a los jóvenes. Si me preguntan algo, me encanta contestarles y darles tranquilidad. Me encanta la gente joven y disfruto mucho verlos haciendo cosas porque me recuerdan a mí mismo cuando tenía esa edad. Creo que soy bueno para eso.

¿Todavía sigue aprendiendo de sus compañeros de elenco?

Claro que sigo aprendiendo de mis compañeros de elenco. Anne es muy profesional y puede hacer cosas que me impresionan. Para mí es difícil hacer algunas cosas y me fascina cuando alguien hace que parezcan fáciles.

La actriz tiene su propia visión sobre lo que significa la experiencia de actuar junto con De Niro. "Serías muy tonto si sos actor y estás trabajando con Bob y no lo observás –dice la actriz–. Pero esa es su magia y la relación particular que tiene él mismo con su propio talento. Lo que aprendí de él y me voy a llevar conmigo para el resto de mi carrera es intentar llegar al nivel de gracia que tiene en el set, la forma en que trata a la gente y se ocupa del equipo técnico. Por ejemplo, un día llegamos cansados al final de la jornada de rodaje y nos encontramos con los mejores sándwiches de mozzarella del mundo, que Bob había encargado para todos nosotros."

Esa magia en el trabajo de De Niro tiene mucho que ver con una atenta construcción del personaje.

¿Aún investiga mucho para componer a sus personajes?

Aprendí lo suficiente de tai chi que necesitaba para una escena y aprendí algo de chino, que no fue nada fácil. No fui a hacer una pasantía para meterme en el personaje. Hay muchas cosas que puedo hacer sin tener que investigar demasiado. Con algunos directores pasa que podés encontrar alguna cosita para el personaje, pero no hay devolución de la otra parte y no vale la pena el esfuerzo. Hay otros directores que prefieren que investigues y podés incluir algo acá y allá. Nancy es tan precisa que aunque yo fuera con una idea, a veces, la verdad es que no encajaba. Ella tiene buenas ideas y sus elecciones fueron siempre las correctas, así que confío en eso.

Sinónimo de actor

Por su trabajo en El Padrino II ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto, y desde entonces su carrera fue una seguidilla de interpretaciones inolvidables. Con dirección de Scorsese hizo algunos de sus papeles más notables en Taxi Driver; New York, New York; Toro salvaje, por la cual ganó el Oscar a Mejor Actor; El rey de la comedia; Buenos muchachos; Cabo de miedo, y Casino.

El resto de su currículum se puede leer como una selección de películas notables, dirigidas por algunos de los realizadores más importantes de fines del siglo XX. Entre ellas se cuentan Novecento, de Bernardo Bertolucci; El francotirador, de Michael Cimino; El último magnate, de Elia Kazan; Érase una vez en América, de Sergio Leone; Brazil, de Terry Gilliam; Corazón satánico, de Alan Parker; Los Intocables, de Brian de Palma; Despertares, de Penny Marshall; Fuego contra fuego, de Michael Mann; Mentiras que matan, de Barry Levinson, y Jackie Brown: Triple traición, de Quentin Tarantino.

El trabajo con estos reconocidos directores lo preparó para dirigir su ópera prima, Una luz en el infierno, protagonizada por él mismo junto con Chazz Palminteri, quien escribió el guión. Hace unos días se anunció que se producirá una versión musical para teatro basada en la película, que codirigirá el propio De Niro y tendrá música de Alan Menken ( La Sirenita; La Bella y la Bestia).

Su segundo film como director fue El buen pastor, en el que comparte elenco con Matt Damon y Angelina Jolie. Además, el actor tiene su propia productora que realiza películas y otros proyectos. Uno de ellos fue Remembering the Artist: Robert De Niro, Sr., un documental sobre la vida de su padre, en el que él mismo participa.

La intensidad que De Niro transmite cuando aparece en la pantalla y su talento para transformarse en personajes distintos, aunque varios de ellos tengan en común ser hombres complejos y violentos, lo convirtió en uno de los actores de cine más admirados del mundo. Logró que su nombre fuera sinónimo de buen actor entre el público en general. No es raro escuchar a alguien decir sobre otro actor es bueno, pero no es De Niro.

Con su interpretación de un capomafia que acude a terapia en Analízame, de Harold Ramis, De Niro inauguró una nueva etapa en su carrera en la que seguiría haciendo algunos dramas, pero se dedicaría mucho más a las comedias, en las que suele reírse del tipo de personajes que lo hicieron famoso. Protagonizó las exitosas trilogías de Analízame, junto con Billy Crystal, y de La familia de mi novia, en la que trabajó con Ben Stiller. Aunque sus actuaciones siguen siendo notables, los proyectos en los que participó en estos últimos años palidecen en comparación con las películas sobresalientes que hizo en décadas anteriores.

¿Se siente identificado con el tema de la jubilación en el que se centra la nueva película?

Siempre usás partes de vos mismo que son aplicables al papel que estás interpretando. Hay cosas del personaje de Ben con las que puedo sentirme identificado directamente y otras que me resultan más lejanas. Pero hago que funcione.

Más allá del tema y personaje, el actor se mostró entusiasmado de trabajar con Meyers, quien escribió el guión del film, además de dirigirlo. "Ella es de mi generación, así que tiene la misma forma de hacer películas a la que yo estoy acostumbrado, tomándose mucho tiempo para filmar. Para mí eso está muy bien, de alguna manera es como volver a la normalidad. Nancy es parte del sistema de los estudios y es muy exitosa, pero los tiempos están cambiando y se le hizo difícil poder hacer esta película. Sobre todo porque se trata de un hombre mayor y una chica joven, pero no es sobre una relación romántica. Requería de mucha reflexión y claridad de su parte saber lo que quería hacer. Espero que lo haya logrado. Lo pasamos muy bien y trabajamos mucho. Pero esta no es una película de fórmula, en la que dicen pongamos a estos dos juntos y listo, sin importar el guión. Ese tipo de cosas suelen hacerse y gastan millones y millones de dólares. Este es el caso contrario, cada detalle fue planificado por Nancy. No fue nada fácil y hubo muchas restricciones."

El cine está cambiando, especialmente por los avances tecnológicos. Uno de los cambios que también ocupa un lugar importante en el film es la expansión de las redes sociales. De Niro no tiene demasiado interés en el tema: "Algunos de los miembros más jóvenes de mi familia me mostraron cómo funciona Facebook. Pero no sé cómo hacen todos con Facebook, Twitter, Instagram... ¿Cuándo tienen tiempo para ocuparse de todo eso?", dice en un tono que mezcla lo gruñón con la risa.

Raro sería que alguien que cuida tanto su privacidad –no suele hablar sobre su familia ni mostrarse demasiado en público con su mujer y sus seis hijos–, eligiera someterse a la exposición de la propia vida que implican las redes sociales. Eso sí, sería fascinante ver en qué convertiría este gran actor todo lo que podría observar ahí sobre el comportamiento humano.

1943

Nace el 17 de agosto. Sus padres eran artistas. Está casado con Grace Hightower desde 1997

1975

Gana el Oscar a Mejor Actor de Reparto por su papel en El padrino II. En 1980 ganó como Mejor Actor por Toro salvaje

1989

Nace Tribeca Productions. En 2002 crea el Tribeca Film Festival, un festival anual de cine en Manhattan

1993

Debuta como director con Una luz en el infierno (donde también actúa), con guión de Chazz Palminteri

1995

Comparte por primera vez una escena con otro grande: Al Pacino. Es en el film Fuego contra fuego

2012

Vuelve a ser nominado al Oscar después de 21 años. Es por su trabajo como actor de reparto en El lado luminoso de la vida

El futuro

Se lo podrá ver este año también en Joy. En 2016 se estrenará Hands of Stone, de Jonathan Jakubowicz, en la que interpreta a Ray Arcel, entrenador del boxeador Roberto Mano de Piedra Durán

FOTOS AFP Y GENTILEZA BRIAN BOWEN SMITH/WARNER

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