Suscriptor digital

El cómplice de los chicos, en el Gran Rex

concierto. Luis María Pescetti se presenta hoy, con sus canciones y ese humor único que logra captar la atención de padres e hijos
Juan Garff
(0)
29 de agosto de 2015  

"El humor básicamente puede ser dos cosas: o una fuga, o una liberación de la humanidad de uno. Una fuga es cuando hacés chistes que tiran la pelota fuera de la cancha, para distraerte un rato y no da el cuero para más que eso. Pero el humor puede ser también una liberación del ser, la explosión del ser. Y con los chicos es así, por muchas razones." Luis María Pescetti concibe el humor como una forma de poner en evidencia ante los chicos que tienen la posibilidad de ser ellos mismos, sin guiones preestablecidos. Hoy lo pondrá a prueba en su primer show de música y humor en el Gran Rex.

En su estudio de Saavedra reflexiona sobre la relación que entabla con su público. "Lo que busco es que los chicos tengan un panorama más amplio. Estamos acostumbrados a que un chico aprenda a ser alguien. Pero descubrir o construir quién podrías ser es otro rollo. Y eso es lo que más interesa. Dar tiempo a que en el chico nazca, «ahh, ser esto», no el apuro por llegar y ya se definió. Es el derecho a la identidad. A que sepas quién sos y quién podrías ser."

El hecho de que el show sea en un escenario multitudinario como el Gran Rex podría acometer contra esa tarea. Pero Pescetti afirma que algunas cosas se pueden hacer con trazos más grandes. "Perdés el juego y el hilo más fino. El de arriba ni se entera lo que pasó con el espectador de primera fila". Y ahí nomás cuenta lo que le ocurrió en el Auditorio Nacional de México, ante 7000 espectadores. "Estábamos haciendo un juego y vi a una pareja bailando enamorados. Y les dije a todos «paren, paren, que esos se lo tomaron en serio, vamos a cantarles a ellos». Y todo el auditorio se puso a cantar para esa parejita que se abrazó más. Fue un momento de uno, pero en una proyección de 7000. Hay una bola de emoción tremendamente grande, con mucha excitación, que tenés que conducir. Y los chicos sienten que les hablo a de a uno. No sé cómo pasa eso, pero cuando yo digo en broma: «Calláte, nene, te vas», contestan. Sienten, y lo sé porque me lo escriben, que me estoy dirigiendo a ellos en particular, a cada uno. «Yo fui a tu espectáculo», «tengo tu disco en mi casa», me dicen, es siempre una relación uno a uno", comenta.

Los chicos hablan en sus mails de cómo Pescetti, sin conocerlos, entró personalmente en sus vidas. Ellos con esto también entran en su vida de alguna forma. ¿Influye? ¿qué se toma de todo esto? "Para empezar le da sentido a lo que hacés. Siento más aplomo, más derecho, en el buen sentido de la palabra, y más responsabilidad, como si te confiaran algo, como si te dijeran «¿me tenés esto?». Te da más espacio en tu llegada. Yo hacía radio y un día me llamó una persona y me contó que su abuela había tenido un accidente vascular y estaba un poco afásica. Gracias a las canciones infantiles estaba recuperando algunas palabras? Entonces tiene otro escenario lo que hacés, tiene un ámbito de proyección cada vez más íntimo y profundo".

-Uno ve en las funciones que tenés mucho diálogo con los adultos, se ríen a la par de los chicos.

-Sí. Por empezar porque yo no hago sólo cosas infantiles. Y después porque hay muchos restos de infancia a lo largo de toda la vida. Me subí a un taxi el otro día y el taxista me decía que de chico quería ser astronauta. Bah, astronauta no, pero sí aviador. Se sabía y estudiaba todo de aviones. Eso es un resto de infancia a pleno. No hay persona que no tenga partes de infancias completas o incompletas que siguen ahí, reclamando su pedazo de torta de cada día.

-¿Tener hijos te cambió algo? Te agarró la paternidad en el medio de la carrera ya armada?

-Alguien dijo cuando supo que yo tenía hijos: "Uy, sonamos, ahora va a empezar a caer en la ternura". Y bueno, hubo algo así, el humor más ácido se convirtió a la vez en más tierno. Encontrás otras formas de la vitalidad. También en la música: hice un tema, "Salimos solos con papá", que es una especie de jazz latino, muy fuerte, una primera salida a solas en la complicidad del papá.

-¿Vas a presentar material nuevo en el show?

-Sí,habrá un par de canciones nuevas. Estoy preparando un CD, todavía no decidí si lo haré en vivo o en estudio. Los siete previos han sido todos grabados en vivo. Ahora estoy dudando.

-A veces se dice que en los temas apelás más a los varones, ¿vos no sentís eso?

-No, lo que nunca olvido es que digo que soy un adulto varón que juega y trabaja con niños. Y eso hace que ciertas bromas y cierto intercambio hagan foco en cosas que haría un papá y no una mamá. Pero se ríen todos cuando cito el típico "abrigáte" de las madres. Se ríen porque se lo dicen a sus pibes, pero se ríen también porque se lo dijeron a ellos. O cuando bailan. Están bailando los chicos, pero están bailando ellos de nuevo. Es recrear un momento de infancia parejo para todos.

Por: Juan Garff

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?