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Cristóbal López despide 180 operarios de Paraná Metal

Perderán el trabajo seis días después de las elecciones; la firma dice que "evaluará" su futuro, pero peligra su continuidad
Germán de los Santos
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29 de agosto de 2015  

ROSARIO.- Seis días después de las elecciones, Paraná Metal, empresa del grupo Indalo, despedirá a 180 trabajadores de un total de 205, y es probable que la planta en Villa Constitución, que en 2012 fue reabierta por la presidenta Cristina Kirchner, cierre sus puertas definitivamente.

Este nuevo capítulo de la crisis en Paraná Metal, capitaneada por el grupo del empresario Cristóbal López, no está relacionada con los problemas que atraviesa actualmente el sector automotor argentino, afectado por la baja de las exportaciones a Brasil, como ocurrió con General Motors, que anteayer anunció que comenzará a parar la producción de autos todos los lunes de septiembre. Esta firma dejó de exportar block de motores a Brasil en 2009 y desde entonces no pudo recuperar ese mercado.

"Nunca se hicieron inversiones y el rol de la empresa fue sólo pagar sueldos. Dicen que invirtieron 240 millones de pesos, pero en realidad sólo los usaron para pagar salarios. De un plantel de 205 empleados, 60 son cuadros gerenciales del grupo", sostuvo uno de los delegados. Actualmente en Paraná Metal se producen campanas de freno, pero a mediados de año la empresa perdió uno de los principales clientes, como Boero, que empezó a fabricar esos insumos en la ex fundición Martínez, en Granadero Baigorria.

El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica de Villa Constitución, Héctor Ibarra, admitió a LA NACION que la situación "es muy complicada" en Paraná Metal. "Se recibieron 180 telegramas de preaviso, pero no dejan de ser despidos. Si no hay ninguna solución al 31 de octubre se transformarán en cesantías", afirmó Ibarra.

Desde el gremio mantuvieron contactos con el Ministerio de Trabajo de la Nación y de Industria, a quienes les trasladaron la preocupación de los trabajadores. "No sabemos si estos despidos son para presionar al Gobierno por algún otro tema o porque van a cerrar definitivamente", plantearon desde el sindicato.

La planta, que se originó en los años 50 con el nombre de Acinfer, una firma satélite de Acindar, pasó de ser una de las fundiciones más importantes del país, con más de 1300 trabajadores, a una industria abandonada, que perdió su principal mercado, que era la producción de blocks que se vendían a las subsidiarias de Ford en Brasil. Los problemas en Paraná Metal comenzaron en 2008, cuando la firma Metcon suspendió unos 1200 empleados y cortaron el vínculo con las empresas contratistas. En total se desempeñaban 1900 trabajadores en la planta de Villa Constitución. Los operarios comenzaron un intenso plan de lucha que incluyó un corte de ruta, que se extendió más de un mes. En febrero de 2009 se hizo cargo el grupo Indalo, pero los problemas nunca cesaron.

"Sabemos que es una empresa que necesita una producción de entre 1000 y 1200 toneladas de acero para ser competitiva y sustentable, y que hoy está en el orden de las 250 toneladas", explicó Ibarra.

"Redefinición de planes"

En un comunicado, el directorio de Paraná Metal señaló que "teniendo en cuenta los cambios en el sector automotriz a nivel mundial, y en particular del Mercosur, la empresa toma el desafío de redefinir su plan estratégico al nuevo contexto".

"Paraná Metal se tomará el lapso de 60 días para evaluar el futuro de la compañía. Durante este plazo se preavisará a los empleados de la posible finalización del vínculo laboral entre las partes", advierte el documento.

En noviembre de 2012 la presidenta Cristina Kirchner participó del relanzamiento de la empresa en manos del grupo Indalo. A través de una videoconferencia, la jefa de Estado les había dicho entonces a los trabajadores: "En la articulación del capital y el trabajo está el secreto del modelo y su sustentabilidad en el tiempo, que es lo que necesitamos".

Ajuste en el grupo Indalo

  • Paraná Metal dejó de exportar blocks de motores a Brasil hace seis años y desde entonces no pudo recuperar ese mercado.
  • La planta empezó a funcionar en los años 50 con el nombre de Acinfer, que era una compañía del grupo Acindar, y empleaba a 1300 trabajadores

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