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Wim Wenders: "Sólo puedo hacer películas sobre las cosas que amo"

Mientras se estrena La sal de la Tierra, su documental sobre Sebastião Salgado, el director prepara tres films más; uno, sobre el arquitecto suizo Peter Zumthor
Hernán D. Caro
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30 de agosto de 2015  

BERLÍN.- Wim Wenders es el cineasta vivo más famoso de Alemania y una verdadera leyenda del cine. Nacido el 14 de agosto de 1945 en la ciudad alemana de Düsseldorf, Wenders descubrió su vocación artística en los años 60 en París, donde, según afirma, vio 15.000 películas en un año. Tras estudiar cine en Munich -donde también comenzaron su carrera los otros dos directores más importantes del llamado Nuevo cine alemán, Rainer Werner Fassbinder y Werner Herzog-, Wenders filmó en 1970 su primera película, Verano en la ciudad. Ésta y las posteriores Alicia en las ciudades o El amigo americano examinan un tema característico de su cinematografía: la búsqueda de sentido vital por parte de hombres confundidos que, huyendo de sus fantasmas, realizan viajes interminables por ciudades melancólicas. En 1977, Wenders viajó a los Estados Unidos invitado por Francis Ford Coppola. Allí filmó en 1984 París,Texas, para algunos su obra maestra. De regreso en Alemania, en 1987, rodó Las alas del deseo, su película más popular.

Tras una serie de producciones con poco éxito en las taquillas, en los últimos años Wenders, que acaba de cumplir 70 años, se ha reinventado a sí mismo como director de documentales innovadores y afamados sobre la obra de otros artistas: Buena Vista Social Club (1999), que provocó el renacimiento del interés mundial por el son cubano; Pina (2011), sobre la coreógrafa alemana Pina Bausch y, en 2014, La sal de la T ierra, sobre el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, que se estrenó esta semana.

- En sus comienzos, sus películas contaban historias sencillas, y estaban más preocupadas por crear una atmósfera y comunicar emociones. Más tarde, en París, Texas o Las alas del deseo las historias tienen un papel más central. ¿Cómo ocurrió ese cambio?

-Siempre tuve la impresión de que las historias son artificiales. En la vida ocurren muy pocas veces historias completas, con comienzo y final. Siempre sentí que cuando uno cuenta una historia está ejerciendo cierta violencia contra la realidad y los personajes. Sin duda, mis primeras películas de los años 70, como Alicia en las ciudades, sobre los viajes en auto de un hombre solitario y una niña por ciudades de Alemania, son mucho más que una serie de situaciones contadas una tras otra, pues allí al fin y al cabo hay un flujo narrativo. La primera historia que realmente creí que podía contar de inicio a fin fue París, Texas, sobre aquel hombre que después de abandonar a su familia y desaparecer durante años en el desierto, decide expiar sus culpas. Ahí empecé a sentir más confianza ante la narración. Pero siempre me he sentido más en libertad contando cosas como suceden en la vida real.

-Inició su carrera artística como pintor, y también se ha dedicado a la fotografía . ¿Cómo han influ ido esas disciplinas en sus películas?

-Cuando era joven quería ser pintor y era un aficionado a la fotografía, y así llegué indirectamente al cine. Por muchos años, lo que más me interesaba en mis películas era la composición visual.

-¿Qué artistas influyeron en su forma de compon er escenas y representa r el mundo?

-Mi ojo fue entrenado ante todo por los pintores costumbristas holandeses de los siglos XVII y XVIII, como Jacob van Ruysdael o Johannes Vermeer. También aprendí mucho de los estadounidenses Edward Hopper y Andrew Wyeth. He aprendido más de la pintura que de la historia del cine. Aprendí a construir una escena y, al fin y al cabo, una película es una serie de escenas. También aprendí de fotógrafos, ante todo del estadounidense Walker y de sus fotos de la Gran Depresión.

-Usted ha dicho que muchas de las historias de sus películas surgen espontáneamente, durante el rodaje mismo . ¿Sucede lo mismo con las locaciones?

-No. En todas mis películas, primero están las locaciones y después las historias que ocurren en ellas, y sólo cuando me gusta una ciudad, una casa o un paisaje, siento que podría contar una historia allí. El lugar nunca es una casualidad, quiero sentir que la historia sólo puede ocurrir allí. Antes de concebir la historia de París-Texas recorrí con Sam Shepard el oeste de los Estados Unidos durante meses: Arizona, Texas, Nuevo México. Y lo mismo sucedió en Las alas del deseo.

-¿Cómo surgió la idea de esta película, filmada en 1987 pero que sigue siendo su obra más popular y que muchos consideran la película oficial de Berlín ?

Las alas del deseo o El cielo sobre Berlín surgió del deseo vago de hacer una película sobre la ciudad, pero no un documental, sino algo narrativo. Comencé a escudriñar la ciudad minuciosamente, y, como acababa de regresar de vivir diez años en Estados Unidos, veía todo con nuevos ojos. Al tiempo sabía exactamente en qué lugares quería filmar, pero aún no tenía una historiam que fue surgiendo lentamente. Berlín está llena de imágenes y estatuas de ángeles, y fue la ciudad misma la que me regaló la idea de que los protagonistas fueran ángeles guardianes de los habitantes de la ciudad.

-Usted suele tomar fotos durante sus excursiones en busca de locaciones para sus películas. Muchas de esas fotos, que este año están expuestas en diferentes museos de Alemania, muestran lugares vacíos: estaciones de gasolina y calles solitarias, parques de diversión abandonados, playas desiertas . ¿Qué le fascina de esos lugares "extraños y silenciosos", como los ha llamado?

-Sólo cuando un lugar está vacío puede empezar a contar algo. Cuando una persona aparece en una escena, toda la atención se concentra en ella. Sólo cuando el lugar está vacío, uno está en condiciones de percibir y leer las historias que un sitio cuenta. Y esas historias son también sobre nosotros. No soy un "fotógrafo de paisajes". Los lugares me interesan solamente en relación con la gente. Y, créame, ¡los lugares saben muchísimo sobre nosotros!

-Un lugar importante en su obra sonlos Estados Unidos. Su primera película con éxito internacional fue El amigo americano , basada en l a novela de Patricia Highsmith. Después, usted vivió y trabajó diez años en Hollywood. Algunos de los temas de sus películas, como el western y la road movie son típicamente estadounidenses . ¿Qué significa Estados Unidos para usted?

-Siempre fue para mí la tierra prometida. Cuando yo era pequeño, todo lo que me gustaba venía de allí: la literatura, los cómics, el rock and roll, los autos, ¡todo! ¡Así que imagínese lo que sentí cuando pude vivir y trabajar allí! Pero allí también comprendí que nunca sería un director de cine norteamericano, sino que soy uno totalmente europeo. Allí comprendí que se trata de profesiones completamente distintas. Mi vida en Estados Unidos fue un desvío para entender quién soy: un alemán romántico que cree en Europa.

- ¿Cuál es la diferencia entre un cineasta americano y uno europeo?

-En la base del cine europeo se encuentra la idea de que las películas son un modo de expresión, un lenguaje para contar algo. El cine estadounidense también es un modo de expresión, pero en primer lugar es un negocio. Por supuesto, sin dinero no se puede hacer una película o mantener una orquesta o un teatro. Pero para los europeos, el cine, como la música, la literatura o la pintura, no son en primera instancia un negocio sino parte de la cultura. Claro que eso está cambiando.

-Justo sobre este tema, usted hizo en 1982 el documental Habitación 666 , donde varios cineastas reflexionan sobre el futuro del cine. Su pregunta inicial allí era : "¿Es el cine un arte a punto de morir?". ¿Cómo respondería esa pregunta hoy?

-Hasta hace algunas décadas, el cine tenía una posición cultural privilegiada. Sólo ocurría en las salas de proyección, y si uno quería contar algo en imágenes, lo hacía en el cine. En los años 50 nació la televisión y desde entonces todo ha seguido cambiando. Hoy es posible contar historias en diferentes medios: en la computadora, en los teléfonos celulares. El papel privilegiado del cine como constructor del gusto audiovisual ha desaparecido. Además, la punta de lanza creativa se fue del cine a la publicidad, a los videos musicales, los videojuegos y las series.

-Desde hace algún tiempo se dice que el mejor cine ocurre en las series de televisión.

-Sí. Las series son una forma narrativa que ha demostrado que la gente tiene una capacidad de percibir mayor a la que muchos pensaban. Muchas personas pueden dedicarle noches enteras a una serie. Para mí eso es una señal positiva de que la narración cinematográfica, incluso la narración larga, no ha llegado a su fin. Los actores y los directores tienen la oportunidad de desarrollar mejor los personajes y las historias. En los últimos diez años el cine ha perdido enormemente su valentía. Aún existe el cine independiente, que lucha en todo el mundo por sobrevivir. Pero las grandes producciones de cine son cada vez más aburridas. Se han dedicado a hacer sagas, cinco, seis partes de películas previamente exitosas. En mi opinión, esto no va para ninguna parte, y actualmente la creatividad en el cine es casi imposible.

-Hizo documentales sobre otros artistas famosos , como el diseñador de moda japonés Yohji Yamamoto, la coreógrafa alemana Pina Bausch y el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado. No es usual que un artista le dedique tanta atención a la creatividad ajena. ¿Cuál fue su motivación?

-Yo ya no voy a poder participar en una excursión al espacio. Pero, al menos en este planeta, las mayores aventuras son las de la creatividad. Todos los artistas saben esto, aunque muchos creen que su arte es el único que existe. Yo vi a Pina Bausch hacer cosas que nunca pensé posibles. Me sentí conmovido por un tipo de arte que ni sabía que existía. O por los viejos músicos en La Habana, que creían en su música aunque ya nadie la necesitaba. Y lo que Salgado ha hecho como fotógrafo rompe todas las concepciones de lo que alguien puede soportar y testificar a través de su arte. Por eso mis documentales son sobre otros artistas. Uno puede hacer documentales sobre cosas que le parecen terribles, pero yo sólo puedo hacer películas sobre las cosas que amo.

-¿Sobre qué otro artista le gustaría hacer una película?

-Ya empecé a hacer un documental sobre el arquitecto suizo Peter Zumthor, al mismo tiempo que otras dos películas. Pero voy a necesitar todavía un par de años.

- E s uno de los directores de cine más importantes de Europa. En Alemania habrá varias celebraciones por sus 70 años. ¿ Qué siente al ver todo lo que ha hecho en su vida artística?

-Como cuando comencé a hacer películas. Al principio, mis películas no tenían guión, y durante el rodaje siempre había que añadir algo hasta que la película se volvía más grande y uno de repente decía: "Ahí está la película". Así he vivido mi vida, sin pensar mucho sobre si todo tiene algún sentido. Mi vida, como muchas de mis películas, ha ocurrido de forma muy espontánea. Así he intentado vivir, saltando de una aventura a otra. Y ahora tengo 70 y de repente compruebo que, sin darme cuenta, he hecho un par de cosas.

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