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Chapa Branca, ex compañero de rugby de Alejandro Puccio: "Fue un monstruo, un asesino, un traidor"

Alejandro Puccio, en sus tiempos de gloria e el rugby
Alejandro Puccio, en sus tiempos de gloria e el rugby Fuente: Archivo
El ex jugador del CASI rompió el silencio que mantuvo el Club durante 30 años; "No creo que nadie se imagine el dolor que nos causó", dijo
Sol Amaya
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2 de septiembre de 2015  • 07:24

El 31 de agosto de 1985, el equipo de rugby del Club Atlético de San Isidro (CASI) salió campeón. Una alegría solapada se sentía en el ambiente, pero no hubo festejo. Días atrás, uno de sus jugadores había sido detenido, acusado de formar parte de una banda de secuestradores. Era Alejandro Puccio, wing del equipo e hijo de Arquímedes, el hombre que pasó a la historia criminal de la Argentina como líder de un clan asesino del que participó parte de su familia.

"Fue uno de los golpes más duros que me dio la vida. Es una mancha y un dolor que no te sacás más", confiesa 30 años después Eliseo "Chapa" Branca, ex jugador del CASI y compañero de Alejandro Puccio.

"Días antes de la final del 85, el "Rata" Vergara, que era penalista, nos dijo que no nos preocupáramos. Que Alejandro iba a salir de la cárcel e iba a jugar con nosotros. Pero no fue así", cuenta Branca en diálogo con LA NACION.

"Cuando fui a jugar la semifinal me dijeron que Alejandro estaba detenido. Yo pensé que era por un accidente de tránsito o algo así. No había Internet, así que mucho no se sabía", relata Branca. "Durante ese partido, alguien del público nos empezó a gritar ‘secuestradores, secuestradores’. Yo no entendía por qué", recuerda.

Nunca imaginé lo que era Alejandro en realidad: un monstruo, un asesino, un traidor

El "Chapa" Branca era algunos años menor que Alejandro, pero habían compartido varios momentos dentro del rugby. "Pasábamos mucho tiempo juntos. Viajábamos mucho. En Sudáfrica, por ejemplo, compartimos el día a día. Compartí con él mis sueños, mis valores, mi forma de ser", dice. A Sudáfrica habían viajado en abril de 1982. Por el bloqueo que existía contra el Apartheid, no pudieron jugar oficialmente con los Pumas. En cambio, viajaron como parte de un equipo que se llamó Sudamérica XV, integrado por 30 jugadores argentinos, cinco uruguayos, cinco paraguayos y dos chilenos. En esa vuelta obtuvieron un histórico triunfo ante los Springboks.

En aquel momento, la otra cara de la familia Puccio era totalmente desconocida por sus amigos y allegados. "Nunca imaginé lo que era Alejandro en realidad: un monstruo, un asesino, un traidor", lamenta Branca.

Durante los primeros momentos, luego de que se conociera el negocio oculto de Arquímedes Puccio y sus secuaces, muchos de los compañeros del CASI defendieron a Alejandro. Ninguno podía creer que él hubiera participado de todos esos crímenes.

Como una escena de película, Branca recuerda haber corrido detrás del vehículo en el que se llevaban detenido a Alejandro. "Lo seguimos una cuadra, le gritábamos ‘¡Vas a salir, vas a salir!’. Epifanía, su madre, saludaba como estrella de Hollywood. Un horror", detalla.

Branca fue a visitar a Alejandro a la cárcel, convencido de su inocencia. Pero, al poco tiempo, un amigo le sugirió que no se acercara tanto a Puccio. "Me dio mucha bronca que lo juzgara, empezamos a discutir, hasta que me dijo: ‘Pará un poco, no sé por qué lo defendés tanto, si vos estabas en la lista’. Me quedé helado", dice Branca.

La lista de la que hablaba su amigo era la que contenía los nombres de las posibles futuras víctimas del Clan. "Mi viejo en ese entonces tenía mucha plata. No es raro que hayamos estado en la mira de esos secuestradores", reflexiona el "Chapa". "Desde ese día no me acerqué más a Alejandro. Nunca me recuperé de ese golpe", sostiene.

Cada vez que pasa por el centro de San Isidro, Branca se queda mirando lo que una vez fue la casa de los Puccio. "Me detengo ahí y se me viene toda esa podredumbre a la cabeza. Nunca pudimos digerir todo esto. Por eso en el CASI no se habla del tema", dice.

Pero por mucho que intenten olvidar, la historia vuelve a surgir. Hoy está en boca de todos a raíz de la película de Pablo Trapero. También se lanzó una serie de televisión sobre los Puccio, y el escritor y periodista Rodolfo Palacios publicó un libro.

"Para nosotros todo esto despierta un muerto. También fuimos víctimas. No creo que nadie se imagine el dolor que nos causó", dice Branca, y recuerda que el CASI no volvió a ganar un campeonato durante 20 años luego del triunfo de 1985.

"En el rugby se inculca amor, educación, compañerismo. Pero nunca supimos nada de los quilombos que tenía Alejandro en su casa. Si hubiera dicho algo, le hubiéramos tirado una soga. Lo hubiéramos ayudado a salir. En lugar de eso, nos involucró a todos en esta mugre", lamenta, y se pregunta: "¿Cómo pudo Alejandro mantener esa imagen falsa todos esos años? Me duele mucho y me dan ganas de llorar cuando pienso en eso".

¿Cómo pudo Alejandro mantener esa imagen falsa todos esos años?

Branca asegura que no va a ver el film sobre El Clan. "No quiero revivir eso. Lo que sea que cuente la película, no debe ser ni la mitad de lo que realmente pasó. Nadie se imagina lo que fue. La realidad superó a la ficción", dice. "De todos modos, todos hablan del tema por la película. Me dijeron que está bien hecha. Lo único distinto es que dicen que a Alejandro lo presentaron como un líder, de carácter fuerte. Y él no era así, al contrario, era muy introvertido", sostiene.

"Para los que estábamos en el CASI no pasó el tiempo. No pudimos cerrar la herida", insiste. Y concluye: "Como equipo, le dimos todo a Alejandro para que no sea lo que fue. Además de asesino, fue un traidor. No entendió nada de lo que le enseñó el rugby".

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Por: Sol Amaya
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