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El Papa autorizó a absolver el pecado del aborto en el Año de la Misericordia

Concedió a los sacerdotes la facultad para perdonar a aquellos que demuestren arrepentimiento; en una carta, describió el "drama moral" de las mujeres
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2 de septiembre de 2015  

CIUDAD DEL VATICANO.- En el último paso dado por el Papa hacia una Iglesia más abierta e integradora, Francisco autorizó ayer a todos los sacerdotes a absolver el pecado del aborto a las mujeres que en confesión se muestren arrepentidas y pidan perdón durante el Año Santo de la Misericordia, que comienza en diciembre próximo.

La decisión quedó documentada en una carta del Papa fechada ayer y dirigida al presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización y responsable de las actividades del Año Santo, Salvatore Fisichella, al que también notificó que serán válidas las confesiones de los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X, la orden tradicionalista fundada por el obispo Marcel Lefebvre que reniega de la reformas del Concilio Vaticano II.

"El perdón de Dios no se le puede negar a quien esté arrepentido. Sobre todo cuando, con corazón sincero, se acerca a la confesión para reconciliarse. También por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año Jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón", escribió el Papa.

Se trata de un poder especial, vigente sólo a lo largo del próximo Jubileo de la Misericordia. Según la doctrina católica, el aborto es un pecado grave que comporta excomunión directa y un sacerdote sólo lo puede absolver por orden de un obispo o del jefe de la Iglesia Católica.

"Algunos viven el drama del aborto con una conciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo", mientras muchos otros, en cambio, "incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir", dijo en la carta Francisco. Desde su llegada al trono de Pedro promueve el acercamiento de la Iglesia a quienes el Papa llama "católicos heridos", entre ellos los homosexuales, los divorciados vueltos a casar y las madres solteras.

"Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. Encontré a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza", escribió Francisco.

Más allá de que la iniciativa papal sólo menciona a las mujeres, también involucra a muchos hombres, ya que el Código de Derecho Canónico sostiene: "Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae", indica en su apartado 1398. Y procuran abortos no sólo las madres, también los médicos, enfermeros, maridos o parejas.

El Papa, sin embargo, no ha mostrado intención de revertir la oposición de la Iglesia al aborto, pero ha alarmado a los conservadores al adoptar un tono menos contundente sobre el tema que sus predecesores.

La decisión del Papa de autorizar a todos los sacerdotes la facultad de perdonar es "una señal de extensión de la manifestación de la misericordia en términos más accesibles y disponibles de parte de la Iglesia; no es una atenuación del sentido de gravedad del pecado", aclaró el vocero del Vaticano, Federico Lombardi.

En su carta al arzobispo Fisichella, el Papa también volvió a extenderle la mano a la Fraternidad de San Pío X, un grupo rebelde ultraconservador, acusado de antisemitismo, y que se resiste a reconocer las reformas de la Iglesia de los años 60, como la abolición de la misa en latín o los pasos para mejorar las relaciones con el judaísmo.

Manifestando su esperanza de que la Fraternidad -que desde hace décadas se encuentra al borde del cisma respecto de Roma- pueda ser integrada en la corriente principal de la Iglesia Católica "en un futuro próximo", el Papa dijo que las confesiones de los sacerdotes de esa sociedad serán "válidas y lícitas".

Francisco, cuya condición de sacerdote jesuita genera desconfianza en los tradicionalistas, decidió tenderles la mano y reconoció que muchos de sus fieles tienen "buena fe" y práctica sacramental. "Confío en que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad", insistió el Papa.

Además de la absolución del pecado del aborto y del gesto hacia los lefebvristas, el jefe de la Iglesia Católica también recordó la "indulgencia jubilar", el perdón de los pecados (para uno o para un difunto), a la cual todos los católicos podrán acceder mediante la oración, la peregrinación o alguna obra concreta a favor de los demás. También la podrán obtener los enfermos y los presos, aunque no puedan asistir físicamente a los lugares de culto.

"El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que incluso mereciendo una pena, sin embargo, han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta. Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre, que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón", explicó el Papa.

El Año Santo, que se extenderá del 8 de diciembre próximo al 20 de noviembre de 2016, es uno de los eventos más importantes para los 1200 millones de miembros de la Iglesia. Ocurre cada 25 años, a menos que un papa decrete un año extraordinario para llamar la atención sobre un tema o necesidad particular.

Francisco es el primer papa no europeo en 1300 años y se ha caracterizado por su tolerancia hacia temas tabú o irritantes para los sectores más conservadores.

Los argumentos del Papa

  • Apeló a la misericordia y a sus años de pastor para acercarse a las mujeres que abortaron y a un sector ultraconservador de la Iglesia Católica
  • "He decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año Jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón"
  • "El perdón de Dios no se le puede negar a quien esté arrepentido"
  • "Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión"
  • "El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía"
  • "Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad"

Agencias ANSA y EFE

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