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“Los nuevos modelos de negocios deben ir hacia la inclusión”

Alejandro Litovsky dirige una medición global que identifica riesgos ambientales en cada país
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6 de septiembre de 2015  

Expuesto a una serie compleja de presiones de índole social, ambiental y de gobernabilidad, el planeta muestra hoy su vulnerabilidad cada vez que se ven efectos muy concretos del cambio climático y de la distribución desigual de la riqueza. Si esas consecuencias son tan concretas, también deben tener ese rasgo los estudios sobre el tema. "Se hace necesario mirar la complejidad y no quedarse en una cuestión académica; hay que identificar cuáles son los temas prioritarios que podrían afectar la inversión de largo plazo en sectores muy expuestos a estas problemáticas: la energía, los agronegocios, la infraestructura y la minería", dice Alejandro Litovsky, un argentino que estudió sociología política y relaciones internacionales, que vive en Londres y que dirige Earth Security Group, una empresa de gestión que mide de manera estratégica las vulnerabilidades de cada país en materia de recursos naturales, determina métricas sobre los riesgos para la inversión, y define las posibilidades de progreso hacia negocios que se encaren desde la

sustentabilidad.

Litovsky dialogó con la nacion en el marco del evento Sustainable Brands, en el que fue orador sobre un escenario que se propuso, en sí mismo, transmitir un mensaje al ser soporte de una instalación artística con forma de casa: "Si vemos una casa vemos seguridad, cobijo; si pudiéramos transformar nuestra mirada sobre el planeta y lo viéramos como hogar, podríamos ampliar aún más la conciencia sobre la generación de un hogar común más próspero", explicó Gabriela Korovsky, cofundadora de Urban Grupo de Comunicación, que organizó el evento.

En el análisis que hace Litovsky, el énfasis está puesto en la fuerza que, guiadas por buena información, tendrán las decisiones de las empresas en la determinación de cómo le irá al mundo. No descree del valor que aporta la presión de consumidores y trabajadores, pero insiste en que es fundamental que sean las compañías las que asuman un camino de transformación de sus negocios "hacia la inclusión social y la responsabilidad en materia ambiental".

"No podemos esperar que los consumidores asuman la responsabilidad con su elección; hay muchos que lo hacen, sí, pero estamos descubriendo que eso no lleva a la transformación económica, que no es algo sistémico", afirma.

Respecto de la influencia que puede tener la valoración que los trabajadores hagan sobre los propósitos de las empresas empleadoras, considera que es un punto más de presión para la manera de hacer negocios, pero que se trata de una demanda que avanza a ritmo más lento que los desafíos que implica la disponibilidad de los recursos naturales.

Según Litovsky, en países emergentes y en la Argentina en particular, se da una retroalimentación de tres tipos de crisis, que se manifiestan en la presión social (problemas de pobreza y empleo), en la presión ambiental (el uso de capital natural) y en la presión de la gobernabilidad (capacidad de los estados de proveer los servicios y la infraestructura necesarios para que la inversión tenga estabilidad en el largo plazo).

"Uno ve a muchas compañías que quieren tomar posición en términos de sustentabilidad, y su reclamo es que el Estado no provee reglas claras. Entonces, si quieren adoptar estrategias de sustentabilidad ven el riesgo de perder competitividad respecto de otras empresas que no asumen normas como las vinculadas al tratamiento del agua o al uso de electricidad", dice Litovsky respecto de la función del Estado, actor al que también le asigna un rol fundamental en la tarea de incentivar negocios de generación de energía renovable.

Sobre el tema energético y para el caso argentino, destaca que Vaca Muerta es relevante por el nivel de reservas, y advierte que "la cuestión fundamental es ver cómo, a medida que los recursos se exploten, se coordina una estrategia de largo plazo para la reinversión de retornos en construir infraestructura para la energía del futuro; hay que ver cómo las inversiones de hoy pueden ir creando condiciones para el futuro".

Una gran incógnita es si, con los daños que ya afectan a la humanidad, ese futuro podría ser el de un planeta en el que se vean revertidas situaciones críticas, o si sólo puede esperarse un mundo menos peor.

"Creo que vamos a un mundo más volátil –responde Litovsky–, donde las presiones del crecimiento poblacional con recursos cada vez más escasos van a generar cada vez más conflicto social. Pero al mismo tiempo, es un mundo donde hay un cambio de conciencia y una reflexión sobre cómo respondemos. Estamos en esa carrera en la que los cambios están ocurriendo y hoy existen propuestas para repensar negocios; necesitamos apretar el acelerador. No lo digo para plantear cuestiones catastróficas; sí para ver cuál es el escenario en el que vivimos: el mundo se vuelve más volátil porque consumimos más de lo que el planeta puede producir. Creo que es posible generar industrias nuevas, y se requiere más visión y mayor interés por parte de grandes grupos industriales, para que sean parte de algo que es muy estimulante".

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