El Descueve hace historia

Hoy se inaugura la Bienal con una nueva versión y elenco de Todos contentos, espectáculo bisagra de este grupo de danza contemporánea que supo romper moldes
Alejandro Cruz
(0)
8 de septiembre de 2015  

Ella es tan bailarina contemporánea como vedette entangada o una patovica fatal de fuerza tan arrasadora como naïf. Sus compañeras de escena no se le quedan atrás (nadie se queda atrás porque son gentes de armas tomar). En otro momento, una de ellas cuatro se refriega contra el piso de tierra, contra las paredes como si fuera un chancho, un chancho salvaje, un chancho salvaje en celo, un chancho salvaje en celo intentando calmar su sed. En otra escena, tres de ellas se toman de la entrepierna como si de ahí, de ese nudo, se dictara la línea del movimiento. Cuando se estrenó, en 1998, la foto de promoción de este espectáculo fue, justamente, un primerísimo primer plano de una vagina de una de ellas, como si fuera una cita al cuadro El origen del mundo, de Gustave Courbet. La imagen (y el espectáculo todo) era difícil de olvidar.

La obra en cuestión se llama Todos contentos y terminaba con Carlos Casella cantando "La pistola y el corazón". Fue el debut suyo como cantante. Fue la tercera producción de El Descueve, el icónico grupo de danza independiente creado hace 25 años por Mayra Bonard, Carlos Casella, Ana Frenkel, María Ucedo y Gabriela Barberio.

Tan icónica fue la marca que dejaron que hoy, abriendo una nueva edición de la Bienal de Arte Joven, harán una puesta de esta obra que originalmente dirigieron Bonard y Ucedo con un elenco compuesto por Pablo Lugones, Micaela Ghioldi, Martina Bakst, Romina Alaniz y Milva Leonardi.

En plan revisionismo histórico, "Cinco desaforados que se ponen en acción" fue el título de la crítica en la nacion cuando estrenaron Todos contentos. Cuando cumplieron 15 años vino otra nota. Terminaba así: "Así son ellos: superficiales, eléctricos, obsesivos, primitivos, eróticos, modernos, profesionales y desprejuiciados". En verdad habría que agregar más capas. María Ucedo suma su propia lectura de inevitable tono autorreferencial: "Es la obra que más quiero y que más me representa e identifica de El Descueve. Su poética salvaje, los cuerpos expuestos al límite, su condensación, los emotivos fósforos, las lucecitas, la bestialidad", cuenta. Cuando surgió la idea de reponerla, a ella mucho la cosa no le abrochaba. Se la imaginaba hecha por ellos mismos con los cuerpos atravesados por el tiempo. Pero cuando vio una pasada con este nuevo portentoso elenco se le piantó la lágrima.

En otra escena, Carlos Casella desafiaba a una de ellas. "Volá, saltá, confiá", le machacaba para que se animara a saltar desde arriba de una mesa e ir a su encuentro. Y ella, claro, saltaba con expresión de pánico y de éxtasis. Esa escena la están pasando ahora mismo los chicos del nuevo elenco ante la mirada de Mayra Bonard. El déjà vu entre el recuerdo de aquel montaje y este que está tomando cuerpo es un viaje en sí mismo. Como si El Descueve older y El Descueve young fueran uno solo.

A la audición de la Bienal se presentaron 400 bailarines. Mayra les hizo probar directamente las escenas. De golpe se topó con 40 mujeres/chancho, con 30 y pico que "hacían" de ella, con muchos Carlitos Casella cantando eso de "Los besos que me diste mi amor son los que me están matando". Fue, sencillamente, un flash. Y fue, agrega ella, complejo elegir. Y fue, acota, fuerte emocionalmente verse entre tantos espejos.

Del elenco seleccionado nadie había visto Todos contentos (obvio, son jóvenes). El video se lo mostraron una única vez para evitar contagios y apostar a que ellos mismos se apropien de la parada, que ellos mismos estén contentos de ser parte de Todos contentos. Toma la posta Gaby Barberio. "Al ver partecitas de los ensayos con los chicos nuevos siento amor, una forma de amor y mucho agradecimiento -apunta-. Es como si salieran de mi cuerpo las huellas de algún momento de mi vida con nueva vida. Puedo sentir, literalmente en cuerpo y alma, cada detalle del personaje dentro del instante escénico de Todos contentos."

Ese montaje fue un momento bisagra para El Descueve. Venían de hacer con De la Guarda Villa Villa, de romperla en Nueva York y decidieron bajar un cambio y volverse a ver las caras, solos, como ya lo habían hecho con propuestas que presentaron en Cemento, en Prix d'Ami, en el Galpón del Sur, en el ICI (lugares en los que la modernidad lucía sus raros peinados nuevos). En tres meses parieron Todos contentos y fue una historia en la que todos (ellos y el público) estuvieron contentos. Se estrenó en Espacio Callejón. Cuando esta semana terminen las funciones en el Centro Cultural Konex, sede de la Bienal, Todos contentos hará temporada en Callejón. Ahí, seguramente, el recuerdo y el presente encontrarán su exacta sintonía, su perfecta sincronización.

El tiempo, en este grupete de talentosos artistas -algunos de ellos se conocieron cuando tenían apenas 16 años-, fue dejando sus huellas. Carlos Casella, por ejemplo, "sobrevivió" a seis hijos de las madrazas de El Descueve. Los más grandes se llaman Jaime y Ulises. Tienen 21 años. La más chica del elenco El Descueve young tiene 22. Se llama Micaela Ghioldi. Mientras este puente entre los tiempos despliega sus formas, El Descueve older, la marca registrada de esta historia, están probando una experiencia juntos. La llaman Cero.Cero. La presentarán a partir del 1° de octubre en el nuevo espacio de la Unsam. "En los primeros ensayos llorábamos todos, fue arrasador. Hemos tomados distancia entre nosotros pero, a la vez, son mis hermanos, mis hermanos creativos. Recién después de esa catarsis nos pudimos concentrar en lo nuevo", suelta Mayra luego de la primera pasada general de Todo contentos en la que los cinco se apoderan del material como si les fuera propio. Esa misma noche de la pasada, Ana Frenkel escribió: "Vengo del ensayo, ¿qué decirte? Una vez más, la pasión, los deseos puestos en juego, la combinación de cinco seres que al juntarse arman la química del caos y que, al mismo tiempo, confían en el movimiento, en eso que se da sin estar seguros de hacia dónde vamos. Sin embargo te ajustás los cinturones y partís. El viaje de crear juntos es un desafío. ¿Adónde vamos con Cero.Cero? No lo sé. Es un viaje sin dimensiones".

Un viaje en el tiempo

En verdad son varios viajes. Para los que fuimos espectadores de Todos contentos tiene el plus de revisarse como espectador, de ir recreando al asombro, de ver las propias marcas del tiempo en nuestro cuerpo confrontado con el ahora. Para aquellos que han escuchado hablar de El Descueve es la posibilidad de toparse con ese universo creativo que, en los días de la Bienal, también propondrá una muestra fotográfica de sus trabajos (un lujo), charlas abiertas, clima de fiesta y la música de Diego Vainer, como siempre, de este grupo que dio un salto de producción impensable para un colectivo nacido y criado en las tierras de la danza independiente.

Todos contentos termina con un tema que interpretaba Carlos Casella. El ya experimentado cantante es el que ahora toma la posta en este relato coral. "Volver a juntarnos es divertido y caótico, y excitante y conflictivo. Nos pone en jaque entre lo que fuimos juntos y lo que somos solos. No volvimos a 2007, año en el que nos separamos como grupo, sino que volvimos a 1990, cuando empezamos con esta historia. El proceso creativo de 45 días en total será la obra en sí misma. En este caso no importa el producto final, importa el viaje, el reencuentro... El que quiera compartirlo será feliz. El que busque una obra no sé qué le pasará. Nosotros estamos movilizados, es un documental en sí mismo", dice sobre este viaje al borde de sí mismo, al borde de un grupo que rompió fronteras y de un espectáculo que estrella contra las paredes 130 platos mientras estallan los sentidos del espectador.

Entonces, todos, contentos.

Todos contentos

Obra de El Descueve

En el Konex, Sarmiento 3131

Funciones, bienal.buenosaires.gob.ar

Entradas, gratuitas

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.