Marcos Milinkovic: "La provincia de Buenos Aires nos debe seis meses de contrato"

Marcos Milinkovic en la previa de su partido homenaje
Marcos Milinkovic en la previa de su partido homenaje Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
Leyenda del voleibol argentino, vivió un retiro amargo: fue separado del plantel de Buenos Aires Unidos y la gobernación no le pagó la mitad del contrato; "No hay a quién reclamarle", aduce; en su visita al ciclo Conversaciones en LA NACION hizo un repaso de de su trayectoria
Fernando Czyz
Sebastián Fest
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9 de septiembre de 2015  • 18:09

Marcos Milinkovic se concentra en el final de su carrera. Ya habrá tiempo para enfocarse en cada foto de una trayectoria variada y extensa, pero ahora deja traslucir su doble desencanto: con Waldo Kantor , su último entrenador, y con los funcionarios de la provincia de Buenos Aires que armaron ese equipo -Buenos Aires Unidos- para jugar la liga argentina y después no cumplieron con los compromisos asumidos: "Todavía nos deben seis meses de contrato y es muy difícil reclamarle a alguien porque no figuran en ningún lado. Todos tratan de esquivar el problema sin que llegues a Scioli pero no lo solucionan; tal vez él ni sepa de esta deuda y crea que todo terminó bien", apunta sin dudar. Pero no pierde el tono calmo, un rasgo que lo acompañará en toda la entrevista del ciclo Conversaciones en LA NACION .

"Las deudas se generaron a partir de enero. Todavía nos deben al 70 por ciento de aquel plantel, además de los alquileres y muchas cenas y almuerzos en restaurantes", amplía. Pero ese punto no es lo único que lo amargó: también debió conformarse con no poder elegir un último partido para despedirse adentro de la cancha.

-¿Ya pudiste digerir tener que haberte retirado sin jugar?

-Fue una gran tristeza porque era el último partido de mi carrera. Era un encuentro que no iba a cambiar nada así fuéramos campeones o perdiéramos la final. Waldo (Kantor) -su técnico en ese momento- me dijo que me separaba del plantel porque era un jugador negativo para el grupo y me dijo que prefería dejarme en Mar del Plata antes que llevarme a San Juan para jugar la tercera final. Me había preparado para jugar mi último año, lo estaba haciendo muy bien. Tuve un problema físico a fines de diciembre, me recuperé para los playoffs y para la semifinal y la final estaba en condiciones óptimas.

El cierre de la carrera de un deportista es un momento de quiebre. La mayoría de los retiros se agotan en el día, pero algunos, los que dejan una huella, tienen su partido homenaje. Esa experiencia única será la que vivirá Milinkovic el jueves 17 de septiembre, en el estadio Luna Park. Tal vez así pueda quitarse del cuerpo esa sensación de final inconcluso que lo acompaña en estos días. A los 43 años, el ex opuesto de la selección argentina lo espera con ganas.

-¿Cómo vivís este partido homenaje luego de un año y medio de tu último partido oficial?

-Es una alegría y un sueño. Desde el año pasado tenía ganas de realizar este partido para juntar a mis viejos compañeros y amigos y hacer un homenaje a aquella generación y a mi carrera en particular. Cuando dejé de jugar, enseguida me sumé al cuerpo técnico de la selección y el año pasado necesitaba darle un respiro a la cabeza. Será una fiesta, con un Argentina-Brasil de aquella época en el Luna Park.

-¿Cuál fue tu sensación tras el oro panamericano conseguido en los Juegos de Toronto?

-Fue una gran alegría, porque si había algo que el voleibol necesitaba era un logro importante, ya que hacía 20 años que no se conseguía una medalla de oro en unos Juegos Panamericanos. Fue muy bueno para el deporte porque se atravesaba un momento de incertidumbre, tanto en la selección como en la liga. A este equipo le faltaba acomodar algunas fichas. Muchos de estos jugadores hicieron sus primeros pasos con el ciclo anterior de Javier Weber . Julio Velasco los terminó de pulir y armar; creo que faltan bastantes cosas por mejorar, pero ya haber logrado un título importante marca la pauta de que se está yendo por el camino correcto. Ojalá se puedan seguir logrando cosas importantes para llegar muy bien a los Juegos Olímpicos de Río, que es el gran objetivo.

-¿Qué puntos de comparación tiene este equipo con aquel que logró el oro panamericano en Mar del Plata 1995?

-Es difícil comparar equipos, jugadores y trabajo. En ese momento se jugaba un voleibol diferente, con cambio de saque y partidos mucho más largos. En 1995 el voleibol era un deporte más en la Argentina, pero creo que aquellos Juegos Panamericanos de Mar del Plata marcaron un punto de quiebre y el inicio de un hermoso 'feeling' con la gente; nos transformamos en los Backstreet Boys del voleibol. Esta generación viene trabajando hace bastante. Es joven, pero no sé si logró ya construir ese vínculo con el público, aunque tiene muchas más condiciones y mucho más talento. Por ejemplo, tenemos a dos de los cuatro o cinco mejores armadores del mundo, además de Sebastián Solé y Facundo Conte , que son jugadores distintos al resto.

El legendario opuesto tendrá su fiesta el 17 de septiembre en el Luna Park
El legendario opuesto tendrá su fiesta el 17 de septiembre en el Luna Park Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

-¿Cómo evaluás tu experiencia como ayudante en la selección?

- Me encantó tener esa primera experiencia. Fue algo hermoso y aprendí muchísimo. Los trabajos en el seleccionado son muy diferentes a los clubes, pero trabajar al lado de Javier y su cuerpo técnico fue una experiencia muy enriquecedora, porque es uno de los mejores entrenadores que tiene la Argentina hoy por hoy. Me gustó estar con ese grupo de jugadores; se ve muy diferente observarlo desde afuera que desde adentro.

-¿Qué puntos se ponderan y cuáles son los complicados de dirigir el equipo nacional argentino?

-La selección es muy complicada porque tenés la suerte de poder juntar a los 15 o 20 mejores jugadores del país, pero a la vez es difícil porque contás con tres, cuatro o cinco jugadores que son figuras en sus clubes y empiezan a jugar mucho los egos, el estrellato y el liderazgo, que si no se sabe manejar bien puede ser un punto en contra. Y eso es lo que no te hace lograr los objetivos importantes. El cuerpo técnico es el que tiene que saber conducir y dar protagonismos y liderazgos a los jugadores. Una vez que se te van las riendas del equipo es muy complicado volver atrás; es un poco lo que pasó con Javier (Weber) el antepenúltimo año porque ciertos jugadores quisieron más protagonismo del que debían tener y se formó una especie de 'cabaret' dentro del plantel.

-¿Por qué se produjo el corte tan abrupto en el ciclo de Javier Weber?

- El cambio de cuerpo técnico no tuvo como factor fundamental y decisivo esas diferencias de criterio con los jugadores. Hubo tantas cosas en el medio, que prefiero no comentarlas. El equipo de trabajo que lideraba Javier Weber tenía contrato hasta los Juegos Olímpicos de Río en 2016, pero hubo una movida de cierta gente que hizo que nuestra salida fuera más veloz.

-¿Cuáles son las causas de estas crisis cíclicas que vive el voleibol argentino?

-No tenemos dirigentes capacitados para conducir un equipo de primer nivel. Nunca se terminó de hacer un gran trabajo dirigencial cuando el seleccionado estaba en su mejor nivel, como en los Panamericanos 1995, los Mundiales de 1982 o 2002, los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 o Seúl 1988 o bien este momento actual. Los chicos ganaron la medalla de oro en Toronto y, luego de dos días de éxito, no se habló más de voleibol en ningún lado y se desperdició ese gran empuje. Está pasando lo mismo que nos pasó a nosotros en 1995 o 2000-2002.

No tenemos dirigentes capacitados para conducir un equipo de primer nivel

-¿Qué debería suceder para poder dar ese gran salto institucional?

- Para tener un equipo de primer nivel tenés que pensar como dirigente de primer nivel. Si pensás como un equipo de liga de mitad de tabla vas a tener un equipo de mitad de tabla y nunca un equipo de punta. Tenés un montón de ex jugadores que están capacitados para dar una mano grande dentro de la federación, tenés que contratar gente capacitada para hacer crecer al deporte y fundamentalmente trabajando todos juntos y en un mismo sentido, que parece una obviedad, pero en nuestro deporte, no lo es. Si pensás individualmente y no colectivamente, nunca vas a conseguir consolidar a una gran selección.

-¿Y cuál es tu visión de la Liga Argentina ?

-La liga es igual que la selección, con poca relevancia tanto a nivel mediático como en la opinión pública, a excepción de esos años donde estuvo potenciada por la imagen de Marcelo Tinelli con el equipo de Bolívar. En el último año creo que volvió a caerse la competencia con sólo uno o dos equipos con posibilidades de ganar el campeonato, a diferencia de mis últimos años, cuando competía donde había cuatro o cinco equipos en condiciones de jugar la final. Es difícil acercar los sponsors, porque al no tener casi difusión o alguien que quiera invertir en el voleibol y el fiel ejemplo es Boca, que dijo que no tenía fondos y se bajó de la próxima Liga. Creo que tanto Boca como River, con tan sólo el nombre tenés que levantar un teléfono y conseguir fácil un sponsor.

-Ya que lo nombraste, ¿pensás que Marcelo Tinelli puede ser una buena opción para la AFA?

-Si evaluás por antecedentes; donde estuvo le fue bien: con el voleibol, tanto en Bolívar como en la selección le fue bien e hizo crecer mucho los dos proyectos, al igual que en San Lorenzo, donde hizo un trabajo bárbaro que además ratificó con títulos: el torneo y la Copa Libertadores. Ahora está armando un nuevo desafío, que es el básquet, y ahora el gran objetivo es la AFA. Si yo fuera asambleísta de AFA lo votaría, porque creo que si se rodea de gente capacitada puede hacer un gran trabajo en la AFA también.

El ex jugador de 43 años estuvo en el ciclo Conversaciones
El ex jugador de 43 años estuvo en el ciclo Conversaciones Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

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fc/gs

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