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Un siglo de River-Boca en diez anécdotas

Francescoli se abraza con Maradona, en el único superclásico que compartieron, en 1995
Francescoli se abraza con Maradona, en el único superclásico que compartieron, en 1995 Fuente: Archivo
El superclásico que duró casi cuatro horas; las goleadas xeneizes y las vueltas olímpicas millonarias, la violencia como protagonista, una patada criminal, las dos hinchadas y una única canción; el domingo, a las 18.15, un nuevo capítulo en el Monumental
Pablo Lisotto
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11 de septiembre de 2015  • 10:26

Poco más de un siglo de historia comparten Boca y River , River y Boca. Desde aquel primer duelo oficial del 24 de agosto de 1913 hasta el que se disputará este domingo, desde las 18.15, en el estadio Monumental. Son miles las anécdotas y los recuerdos que escriben cada capítulo del superclásico .

Aquí, apenas 10 momentos seleccionados por décadas:

1915 - El superclásico más largo de la historia

Si bien ambos clubes apenas tenían poco más de una década de existencia, la rivalidad barrial ya se palpitaba en cada enfrentamiento. El 2 de mayo de 1915, por la Copa Competencia, Boca recibió a River en su viejo estadio de Wilde. El partido culminó 1 a 1 (goles de Enrique Colla para el local y Cándido García, para el visitante), por lo que hubo que jugar dos tiempos de 15 minutos para definir al vencedor. El resultado no se modificó, y entonces siguieron jugando hasta que la falta de luz determinó el final, sin que se cumpliera el máximo de tres horas que estipulaba el reglamento.

Siete días después se jugó el desempate, en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, donde River ganó 4 a 2. En total, entre ambos encuentros y el tiempo extra del primero, jugaron casi cuatro horas. Todo un récord.

1935 – A los abrazos

"Es digno de elogio la actitud final de todos los jugadores, pues cuando el árbitro anunció la terminación del cotejo se saludaron en forma cordial. Asimismo, conviene destacar que ambos capitanes se adelantaron a saludar al juez", remarcaba la crónica del diario La Nación sobre lo sucedido una vez que finalizó el Boca 1 (Roberto Cherro) - River 0 del 22 de abril de 1935.

Aquel encuentro, jugado en el viejo estadio que el club de la Ribera tenía en Brandsen y Del Crucero, fue presenciado por unos 50.000 fanáticos.

1945 – Goleó Boca y no hubo vuelta de River en la Bombonera

Sucedió el 18 de noviembre de 1945. River llegó a la Bombonera con chances concretas de coronarse ante su clásico rival. En épocas donde cada victoria sumaba dos unidades, el club de Núñez le sacaba cuatro puntos de ventaja a su clásico rival, a falta de tres fechas. Boca, que no quería ver la vuelta olímpica de River en su estadio, salió con todo y goleó 4 a 1, gracias a los goles de Pío Corcuera, Mario Boyé (2) y Jaime Sarlanga (José Ramos había marcado el empate transitorio para River).

Sorprende el primer párrafo de la crónica del diario La Nación, del día posterior, que narra: "¡Boca y River! El doble metaplasmo substancialmente definidor y promesa de máxima fiesta en el fútbol nuestro, comporta incentivo que no cabe desoír. Curiosamente, anuncio así prieto y conciso encierra sugestiones sin cuento, y parece milagro que el brevísimo apócope tenga la fuerza de convicción de las más largas y minuciosas tiradas."

Pese al tropiezo, el ganador del campeonato de 1945 fue de todos modos River, que sumó 46 puntos, cuatro más que su clásico rival., que apenas pudo postergar la fiesta por unos días.

1955 – Boca festeja, pero River es el campeón

Una de las máximas goleadas de Boca sobre River se produjo el 17 de agosto de 1955, en el estadio de Racing, en Avellaneda. Los goles del equipo azul y oro fueron convertidos por Juan Carlos Navarro (2), Juan José Pizzutti y Ernesto Cucchiaroni, para delirio de los fanáticos xeneizes.

Según La Nación, se enfrentaron "un equipo oportuno, ordenado y veloz frente a otro equipo aquejado de gruesas desconexiones y con un juego defensivo de inesperada deficiencia".

La alegría boquense duró poco, dado que el 8 de diciembre fue River, ya campeón, el que se lo dio vuelta a Boca en un minuto, con los goles de Angel Labruna y Roberto Zárate (Carlos Etcheverry había abierto la cuenta). Se impuso 2 a 1 y celebró a lo grande en la Boca.

Amadeo Carrizo sufre el gol de Pianetti
Amadeo Carrizo sufre el gol de Pianetti Crédito: Archivo LA NACION

1965 – A las patadas

El minucioso detalle de los números estadísticos del superclásico jugado el 8 de diciembre de 1965 asombra. Según el diario La Nación, Boca, que ganó 2 a 1, pateó ¡17 veces! al arco, 10 más que River. Hubo 129 "avances" del club de la Ribera, que cayó en 11 ocasiones en offside, contra 111 de los de Núñez.

Sin embargo, la principal protagonista de este superclásico fue la violencia en el campo. Hubo 27 foules cometidos por los futbolistas xeneizes, contra 33 de los millonarios.

En épocas donde todavía no existían las tarjetas amarilla y roja, el único expulsado fue el riverplatense Juan Carlos Lallana.

Incluso, pese a que con la victoria el conjunto auriazul se encaminó hacia el bicampeonato, la crónica del partido resalta el juego brusco. "Del partido no se pueden extraer serias conclusiones. Hacerlo sería inventar. Hablar de algo que no existió. La violencia y la intemperancia reemplazó al fútbol. Boca logró el resultado que esperaba, y nada más", se resume en un recuadro que, con fina ironía, se titula "El partido del año".

Morete conecta de cabeza y marca el gol de River ante Boca, en la Bombonera
Morete conecta de cabeza y marca el gol de River ante Boca, en la Bombonera Crédito: Archivo LA NACION

1975 – El año de los visitantes

Fue una gran temporada para River en todo sentido. Con un gran equipo, donde se destacaban Ubaldo Fillol, Juan José López, Reinaldo Merlo, Norberto Alonso y Carlos Morete, entre otros, el equipo de Núñez logró quebrar dos rachas adversas significativas.

El 17 de abril, y como si fuera una premisa de lo que sucedería meses después, cuando en agosto logró romper el maleficio de 18 temporadas sin vueltas olímpicas al adjudicarse el Metropolitano, el conjunto de la banda roja volvió a celebrar en la Bombonera luego de 9 años.

Con goles de Carlos Morete y Norberto Alonso (Marcelo Trobbiani descontó, de penal), River derrotó 2 a 1 a su clásico rival. Para que la fiesta sea completa, sobre el final del primer tiempo, Fillol le detuvo un penal a Trobbiani, que desaprovechó la chance de igualar el encuentro.

Lo más curioso de ese año fue que, más allá de un 2 a 2 de febrero por la Copa de Oro de verano, en los cuatro superclásicos de la temporada el ganador fue el equipo visitante. Además del 2 a 1, River volvió a celebrar en la Bombonera el 21 de septiembre, por idéntico resultado (Hugo Sánchez para el equipo xeneize, y Pedro González y Leopoldo Luque para el vencedor).

En tanto Boca se fue ganador del estadio Monumental el 27 de julio (1 a 0, gol de Osvaldo Potente) y el 26 de octubre, por el campeonato Nacional (2 a 1, con tantos de Hugo Sánchez y Abel Albes para el conjunto auriazul, y Oscar Más para la banda roja).

1985 – Una venganza "criminal"

A comienzos de 1985, y después de varios meses de tensión, Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca, dos futbolistas nacidos en Boca e ídolos del club, anunciaron su pase a River. No fueron ni los primeros ni los únicos. Sin embargo, aquella transferencia golpeó fuerte en el hincha xeneize, que jamás perdonó la "traición" del Cabezón y del Flaco.

En el superclásico del 27 de octubre de ese año, el recio defensor de Boca Roberto Aníbal Pasucci decidió hacer "justicia" y, a poco más de 15 minutos para el final de un partido que River ganó 1 a 0 con un golazo de Alejandro Montenegro, fue a disputar una pelota con Ruggeri con los dos pies hacia adelante, con la clara intención de lastimar a su ex compañero.

El flamante defensor millonario dio varias vueltas en el césped, mientras que el futbolista de Boca levantó los brazos, como esperando una ovación por su acción y se fue a los vestuarios, expulsado por Juan Carlos Loustau.

1995 – Dos hinchadas, una canción

Con los dos equipos muy lejos de la lucha por el título, el partido del 18 de junio de 1995 se vivió con un desinterés pocas veces visto. Aquel torneo Clausura fue disputado cabeza a cabeza por San Lorenzo y Gimnasia y Esgrima La Plata.

El conductor Marcelo Tinelli convocó a través de su programa Videomatch a una caravana a Luján, como promesa en caso de que el club de sus amores se coronase.

En un hecho curioso y muy infrecuente, antes y durante buena parte del partido las hinchadas de Boca y de River se unieron en sólo cántico agresivo, que se mofaba de aquella hipotética caravana.

Si bien fue anecdótico, el encuentro culminó con un categórico 4 a 2 en favor del club de la Ribera (goles de Julio César Saldaña, Alberto Márcico, el camerunés Alphonse Tchami y el uruguayo Ruben Da Silva. Fernando Gamboa, en contra, y Francescoli, de penal, anotaron para el local).

1995 – Diego, Enzo y la profecía de Ramón

"A lo mejor ni siquiera salen campeones", declaró Ramón Díaz con su habitual picardía, cuando al promediar el Apertura 95 un Boca líder, protagonista y colmado de figuras se ilusionaba con dar la vuelta olímpica en el Monumental.

Aquel superclásico del 26 de noviembre de 1995 fue el único que unió en el campo de juego a dos grandes ídolos: Diego Maradona y Enzo Francescoli. Además, entre otros jugadores formaron parte de ese encuentro Matías Almeyda, Marcelo Gallardo y Ariel Ortega en los locales, y Claudio Caniggia y el Kily González, en los visitantes.

Toda la expectativa duró un suspiro. En un partido chato, igualaron 0 a 0. Y unas semanas después, Boca veía con amargura cómo se le escurría el título de las manos (se consagró Vélez), tal como había pronosticado el riojano.

2005 – Un empate, mil sospechas

Un Boca líder, protagonista y con una clara idea de juego impuesta por Alfio Basile visitó a River el 16 de octubre de 2005. En el banco del club de Núñez estaba Reinaldo Merlo.

La inestabilidad del equipo millonario provocó en la semana previa una suerte de situación límite, y más de uno aseguró que si River perdía con Boca, Mostaza renunciaba.

La amistad entre ambos entrenadores hizo crecer el rumor de un posible pacto de no agresión, y el opaco 0 a 0 agigantó una sospecha jamás comprobada.

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