Los hombres detrás de Orsanic

Crédito: Prensa AAT
Hay otro equipo que no entra en la cancha: los colaboradores y los asistentes, piezas vitales en el camino de la Copa Davis
José Luis Domínguez
(0)
16 de septiembre de 2015  • 23:08

BRUSELAS.– En cada serie de la Copa Davis , los focos suelen concentrarse en los jugadores – Leonardo Mayer , Federico Delbonis , Diego Schwartzman y Carlos Berlocq , en este año–, y en el capitán Daniel Orsanic. Pero, detrás de quienes entran en la cancha, hay otro equipo: los colaboradores y asistentes; importantes cada uno en su respectiva función, y algunos, con una larga trayectoria dentro del equipo nacional, más allá de los cambios en la capitanía. A su modo, cada uno de ellos también se ganó su lugar dentro de la formación argentina que se enfrentará desde mañana con Bélgica, en el Forest National de esta ciudad, por las semifinales de la competencia.

El que tiene más tiempo dentro de los equipos coperos es Javier Maquirriaín, especialista en medicina del deporte hace casi tres décadas. Vinculado a las raquetas desde niño, llegó a jugar un tiempo como profesional, pero se destacó más como jugador de paddle –formaba una gran pareja con Roby Gattiker–; se retiró en 1994 para dedicarse a la medicina. Convocado por Eduardo Bengoechea en su efímera capitanía –una serie, en 1996–, ‘Maqui’ debutó como integrante del cuerpo técnico de la Davis frente a Bahamas, en Mar del Plata. Como ‘decano’ del equipo, cuenta: "A pesar de que pasaron muchos años, mantengo el orgullo de la primera vez, de acompañar al equipo". Es, además, jefe de Traumatología de todos los deportes que se desarrollan dentro del Cenard.

Otro de los ‘históricos’ es el preparador físico Alberto Osete. Comenzó su camino en la Davis en 1998, junto con Franco Davin , en la época que la Argentina jugaba en la Zona Americana, pero sus comienzos en el tenis fueron en el club Comercio, en 1983, y siguió en Ferro. También fue preparador físico de rugby en los clubes Alumni y Manuel Belgrano, pero quien marcó su carrera fue Gabriela Sabatini, a la que acompañó durante cuatro años, incluido el momento en el que la mejor tenista argentina de la historia conquistó el US Open (1990). "Fue muy fuerte estar con ella por todo lo que transmitía. Gaby es un ser humano excepcional, y lo que más me gratificó es que, después de que ella terminó su carrera, mantenemos una gran amistad", cuenta Osete.

Entre los más queridos está Walter Alfonso, el masajista. Nacido en Avellaneda en el seno de una familia muy humilde, comenzó a trabajar con Gustavo Liotta en Boca Juniors; por casualidad conoció a Marcelo Tinelli, que lo llevó a Bolívar para acompañar a Daniel Castellani con el equipo de voleibol, y a la Copa Davis se sumó por pedido de Tito Vázquez, cuando empezó su segundo ciclo, en 2009. Su habilidad le permitió trabajar con Diego Maradona, Juan Martín del Potro, David Nalbandian y modelos como Karina Jelinek, entre otros. Pero, más allá de su oficio, Alfonso es también un confidente, sabe escuchar y alentar a cada jugador. "Miro lo humano, y estoy atento siempre a eso, que es lo más importante. Para mí, cada día y cada momento es especial. Es lo mismo dormir sobre un piso de tierra, como cuando era chico, que en un palacio. Lo importante son los valores que uno tiene", cuenta el Negro, dueño de una intensa historia personal.

El departamento de cuidados físicos se completa con el kinesiólogo Christiaan Swier, que en esta serie juega ‘casi’ de local: es holandés y vive en Amsterdam, a 200 kilómetros de Bruselas. Reconocido por su trabajo dentro del tour ATP, fue convocado por Tito Vázquez durante su segunda capitanía, y por pedido de los jugadores. "Tito quería un kinesiólogo que estuviera en acción en el circuito. Desde luego, el ambiente en Copa Davis es diferente, y aquí estoy con un equipo. Cuando Tito me llamó, acepté de inmediato. De la Argentina veo que es un equipo muy apasionado por el tenis y por la Copa Davis. Mi recuerdo fue la final de Sevilla; los argentinos eran muchos menos que los 20 mil españoles, pero sus cánticos eran más fuertes", recuerda Swier.

Luis Pianelli es el hombre de las cuerdas; en los últimos años, la función de encordador cobró relevancia en cada equipo. Jugaba al tenis en Arroyo Seco y empezó a encordar sus raquetas a los 13 años: "Mi viejo me compró mi primera máquina; me gustó, y como era el único que encordaba en mi ciudad, cada vez me traían más". Su debut como encordados profesional fue a lo grande: en Roland Garros 1999. En la Copa Davis fue incorporado por Luli Mancini, hace diez años, para la semifinal contra Eslovaquia, y es el único en este cuerpo técnico que vivió tres finales de la Davis (2006, 2008 y 2011). "Esto es lo máximo, y poner mi granito de arena aquí es algo que no se puede comparar en ningún torneo del mundo. La Copa Davis no la cambio por nada; esto es distinto por la convivencia, las bromas y la presión. Como se vive acá, creo que en ningún otro equipo", resume Pianelli, que es abogado civil y comercial, y ejerce su profesión cuando no está dentro del circuito tenístico.

Este año también se incorporó Sebastián Gutiérrez, como asistente de Orsanic, con el que trabaja en el departamento de Desarrollo; es hermano de Diego Gutiérrez, secretario legal de la AAT, además del subcapitán Mariano Hood, que como doblista ganó 13 títulos de ATP. Bautista Segonds cierra el plantel de colaboradores: como rugbier, jugó 17 años en la primera de Pueyrredón, y luego creó la fundación Rugby sin fronteras; uno de sus grandes referentes es Nelson Mandela. El vínculo con el tenis comenzó cuando conoció a Armando Cervone, presidente de la AAT, y en esta temporada surgió la iniciativa de sumarse como coach holístico, con la misión de conectar a cada persona con lo mayor de su potencial, además de crear el programa "Valores" para trabajar en equipo.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.