Los espías telefónicos: el edificio donde todos escuchan a todos

Cómo funciona la nueva oficina donde se hacen las intervenciones telefónicas que ya no depende de la ex SIDE
Gabriel Di Nicola
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19 de septiembre de 2015  

En la sala se oyen voces. Los que hablan son dos hombres que se pasan un número de teléfono. Por momentos lo hacen en una especie de código. La comunicación interceptada por un moderno equipo tecnológico parece no tener importancia porque los encargados de escuchar no pierden la tranquilidad. Esperan con paciencia. Ahora, no hay apuro. La víctima de un secuestro ya fue liberada. Sólo falta atrapar a los captores.

En otro piso del edificio varios empleados ponen en sobres CD donde se grabaron escuchas telefónicas ordenadas por jueces federales de distintos puntos del país en causas de narcotráfico, trata de personas, secuestros y otros delitos. Pocos metros más abajo, hay 27 locutorios, tipo call center, donde personal de fuerzas de seguridad, día y noche, escuchan conversaciones vinculadas con expedientes judiciales.

Por día, en el edificio de la tranquila y residencial zona de la avenida de los Incas 3834, se graban 3000 CD con escuchas telefónicas que después serán distribuidos por el Correo Argentino.

La intención de este organismo, dicen sus responsables, es articular los mecanismos legales para que en el próximo tiempo no sea necesario que las escuchas telefónicas sean remitidas a los juzgados por correo y se pueda establecer el envío certificado por correo electrónico o por otros dispositivos tecnológicos.

En el inmueble, de siete pisos, funciona el flamante Departamento de Interceptación y Captación de Comunicaciones (Dicom), a cargo de la fiscal Cristina Caamaño.

La Dicom, que forma parte de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (Dgiatip), reemplazó a la mítica y polémica Dirección de Observaciones Judiciales, más conocida como "Ojota", sospechada no sólo de hacer las escuchas ordenadas por la Justicia, sino también de intervenciones telefónicas ilegales.

La Dicom nació después de que el gobierno nacional descabezara la Secretaría de Inteligencia (SI, ex SIDE) y creara la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Entonces, el 7 de junio pasado las intervenciones telefónicas quedaron bajo la órbita de la Procuración General de la Nación.

La premisa que se propuso Caamaño fue dejar atrás el oscurantismo que rodeaba el trabajo de la vieja "Ojota". Pero la nueva gestión ya fue denunciada por supuestas escuchas ilegales. Así lo sostuvo el legislador porteño por Bien Común y referente de La Alameda, Gustavo Vera.

Según la denuncia que hizo Vera en la justicia federal, Caamaño y la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó (jefa de los fiscales), "emitieron un memo interno" donde se ordena espiar los correos electrónicos y los chats de WhatApps de integrantes de La Alameda".

"El organismo conducido por Caamaño no solo dirige las escuchas legales judiciales, sino que también conduce la totalidad o buena parte de las escuchas ilegales realizada por el gobierno nacional", afirmó Vera en la presentación

La fiscal Caamaño desmintió al legislador de Bien Común. En un comunicado de prensa publicado en la Web de la Procuración General de la Nación (www.fiscales.gob.ar) informó: "El Ministerio Público Fiscal ha asumido el compromiso de desarrollar todas las actividades a su cargo con irrestricto respeto por los derechos fundamentales, y bregando por la seguridad ciudadana y la transparencia en el sistema de justicia".

Placa identificatoria

Una de las primeras medidas que se tomaron fue la de colocar una placa identificatoria en el frente del edificio de avenida de los Incas 3834, para que los vecinos supieran qué pasa del otro lado de las paredes. El segundo cambio fue encargar la seguridad del inmueble a personal de la Policía Federal y ya no agentes de secretos no identificados.

En las paredes y en los pasillos de la ex "Ojota" hay muchos secretos. Algunos de los misterios se los llevaron los agentes que pidieron la jubilación cuando llegaron Caamaño y su equipo de trabajadores. Otros espías abandonaron el edificio y se fueron a dependencias de la AFI.

Cuando asumió la nueva gestión, había 3621 intevenciones a líneas telefónicas, la mayoría en causas de narcotráfico y algunas con más de 12 años de antigüedad.

En 70 días de gestión, según Caamaño, ya se logró reducir el tiempo en que se demoraba en intervenir una línea telefónica. Según explicó la funcionaria, después de una reunión con las empresas prestatarias del servicio de telefonía móvil se alcanzó un promedio de 20 minutos para interceptar comunicaciones en causas sensibles como los secuestros extorsivos. Antes, según información oficial, se tardaba en promedio una hora y 40 minutos.

En el piso donde está la oficina de la fiscal Caamaño, donde hay una habitación con cama, un balcón con parrilla y una baño con grifería dorada con forma de cisnes, se hizo una "barrida" para determinar si había micrófonos ocultos, pero no se encontró nada. Igual, a Caamaño, alta autoridades de la Policía Federal le aconsejaron que en poco tiempo vuelva a hacer un "barrido". Nunca se sabe...

Buscan una nueva imagen

Los primeros cambios de una mítica oficina situada en una zona residencial

Un edificio con un pasado oscuro

Crédito: Ricardo Larrondo

En la avenida de los Incas 3834 funcionaba la vieja Dirección de Observaciones Judiciales, más conocida como "Ojota". Una de las primeras medidas que tomó la fiscal Cristina Caamaño cuando asumió en el nuevo Departamento de Interceptación y Captación de Comunicaciones fue poner una placa identificatoria para que los vecinos sepan que allí funciona ese edificio oficial

3000

CD´s

Es la cantidad de escuchas telefónicas ordenadas por los jueces que se graban por día en el edificio de la avenida de los Incas, donde antes funcionaba la entonces "Ojota"

20

minutos

Es el promedio de tiempo que lleva intervenir una línea ?telefónica (la mayoría son celulares) ante el pedido de la justicia. Antes, según explicaron fuentes oficiales, en los casos de secuestros extorsivos se demoraba, en promedio una hora y 40 minutos. Se tiene como objetivo mejorar aún más los tiempos

3621

intervenciones

Es el número de líneas que estaban "conectadas" a la ex ?Dirección de Observaciones Judiciales cuando asumió la fiscal Cristina Caamaño. Muchas de esas líneas teléfonicas estaban "pinchadas" desde hace más de una década

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