El gran problema de los Pumas: no tienen segundas líneas de recambio

Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco
La lesión de Petti y la sanción de Galarza obligará a que mañana jueguen dos debutantes mundialistas, ya que los únicos que quedaron para ese puesto son Lavanini y Alemanno
Jorge Búsico
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24 de septiembre de 2015  • 00:04

WARE, Gran Bretaña.- Los Pumas , que quizá se prepararon como nunca para una Copa del Mundo , se han topado con numerosos imprevistos antes y, ahora, durante el torneo. Primero fue el síndrome de los pilares: lesionados, casi en continuado, Juan Figallo y Ramiro Herrera . Este último llegó con lo justo. Luego, con la lista ya conformada, se quedó afuera Matías Díaz .

Los inconvenientes siguieron en el primer partido, ante los All Blacks, en Wembley. Se lesionó pronto Guido Petti, tras haber marcado el try y golpeado en la cabeza por Dan Carter (podría haber sido citado por la gente de disciplina tranquilamente). Con eso se agotó rápidamente un cambio. Entró Mariano Galarza . En el segundo tiempo, ingresó Juan Leguizamón por Pablo Matera . Legui era el único tercera línea en el banco. Enseguida se lastimó Leonardo Senatore . Sin reservas en ese puesto, tuvo que entrar un hooker: Julián Montoya.

Galarza era el único sobreviviente de los segundas líneas que fueron al Mundial anterior, en Nueva Zelanda. A Tomás Vallejos no lo convocaron más; Patricio Albacete tuvo un enfrentamiento con Daniel Hourcade que lo marginó y Manuel Carizza quedó excluido en el último corte de 31. Ahora, con esta sanción, el platense, el más alto del plantel, tampoco está.

"La verdad es que venimos mal con estas cuestiones, pero son imprevistos que los podemos sortear porque acá hay un plantel donde hay una lucha sana en todos los puestos. Quiero decir que Matías (por Alemanno ) venía rindiendo muy bien en los entrenamientos y merecía un lugar entre los 23. No tengo dudas de que el viernes (por mañana) tendrá un gran partido, aunque sea su debut", señaló ayer Raúl Pérez.

Los Pumas se han quedado para el segundo partido con sólo dos segundas líneas, y ése es un hecho que mezcla imponderables, aunque lo de la sanción disciplinaria es algo que, más allá de que la acción de Galarza no fue lo seria que significó la pena de 9 semanas, los jugadores se deben cuidar en extremo. Se sabía, y lo ratificó Hourcade, que en este Mundial iban a ser inflexibles. Y que algunos seleccionados -el argentino, entre ellos- son más observados que otros. Igual, no hay que olvidar que, por ejemplo, los Springboks se quedaron por una sanción en 1995 sin su hooker titular, James Dalton.

Lo importante en estos Pumas es que todos los jugadores, gracias a la competencia en el Rugby Championship, llegan con experiencia en el alto nivel. Javier Ortega Desio, que es tercera línea pero que también jugó de segunda y que irá al banco mañana, ya le ganó a los Wallabies y a Francia.

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