Con un recorte de fondos se termina el sueño de Enarsa

El Gobierno le quitará fondos para gastos corrientes e inversiones; tras la estatización de YPF, la empresa perdió interés
Pablo Fernández Blanco
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29 de septiembre de 2015  

A principios de 2004, el secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, tenía un futuro promisorio en el kirchnerismo, que también transitaba un camino ascendente de la mano del crecimiento de la economía. Aunque no tenía nada que ver con su área de gestión, Moreno le recomendó al presidente Néstor Kirchner crear una empresa estatal de energía. El mandatario recibió la idea y la tomó como propia. En octubre de ese año, el Congreso hacía realidad el proyecto: Enarsa nacía para explorar y producir petróleo y gas, así como para refinar y vender combustibles. Quizá nada refleja la ambición oficial que estuvo presente en su nacimiento como la cesión a la compañía de toda la plataforma marítima continental para que busque petróleo.

Once años después, la presidenta Cristina Kirchner comenzó a ponerle límites a ese sueño del primer kirchnerismo. Según el presupuesto que el Gobierno envió al Congreso, la compañía estatal sufrirá una fortísima reducción de fondos el año próximo. Recibirá de las arcas oficiales $ 29.000 millones en concepto de transferencias corrientes, en su mayoría para pagar la importación de combustibles. El número, todavía millonario, es un 27,5% menos que los $ 40.000 millones que previó el Gobierno en la misma norma, pero el año pasado.

Los analistas explican una parte de esa merma por la baja de precios internacionales. "Enarsa intermedia en la compra de gas de Bolivia y paga los cargamentos de LNG. Los menores costos de importación de este año se deben proyectar al año próximo. Puede que se asuma también el ajuste tarifario que este año empezó a pegar con fuerza en quienes no ahorraron", explicó el ex secretario de Energía Daniel Montamat.

Algo similar piensa Jorge Lapeña, también ex secretario de Energía. "Los precios mundiales del gas y de los combustibles líquidos están cayendo. Esa disminución puede continuar en 2016", explicó.

Para Emilio Apud, que también condujo la cartera energética, las proyecciones de precios pueden cambiar el año próximo y "obligaría a ajustar el presupuesto de Enarsa". Pero aclaró que la continuidad de la empresa es difícil "si ganase la oposición, donde ya habría consenso sobre eliminar ese organismo de dudosa utilidad y transparencia".

Devaluación constante

Los recortes que dispuso el Gobierno van más allá de las importaciones y golpean las inversiones previstas para el año próximo. Rondarán los $ 5000 millones, contra los $ 6000 millones de este año, con una baja del 16,6 por ciento.

Las restricciones al presupuesto de la empresa nacional de energía tienen otro agravante: los pesos que tendrá disponibles están rendidos a los pies de un proceso de devaluación constante que corrobora cada día el Banco Central. Por ese motivo, los fondos con los que contará la empresa serán aún menores.

Néstor Kirchner creó Enarsa para convertirla en una gran empresa. Eligió para comandarla a Exequiel Espinosa, que estuvo al frente hasta mayo de 2013. Su salida estuvo signada por el affaire de Guido Antonini Wilson, el venezolano que llegó a la Argentina con US$ 800.000 en una valija en un avión contratado por Enarsa. Lo sucedió Walter Fagyas, hombre de confianza del Ministerio de Planificación.

El poco brillo de Enarsa se opacó más tras la estatización de YPF, en 2012. Con el control de la mayor empresa del país, su antecesora perdió interés, en especial para el ministro de Economía, Axel Kicillof, uno de los críticos de la gestión de su par de Planificación, Julio De Vido.

El tiempo dio por tierra también con las aspiraciones petroleras de Enarsa. Hoy tiene una pequeña extracción de hidrocarburos y fracasó cuando desembarcó en el negocio de los combustibles. En febrero de 2005, Hugo Chávez y De Vido prometieron que la estatal venezolana, PdVSA, junto a Enarsa, abrirían 600 estaciones de servicio. Sólo cortaron las cintas de dos bocas, una en Panamericana y ruta 202. La otra frente a la ex ESMA, que cerró en noviembre de 2010.

En cambio, la empresa se convirtió en el brazo ejecutor de la política de subsidios. Por caso se encargó de las multimillonarias importaciones de gas que llegan desde Bolivia y, por barco, a los puertos de Bahía Blanca y Escobar. Destinó a esa tarea entre 2010 y los primeros siete meses de este año casi US$ 20.400 millones.

Esa operación despertó polémicas. La Unión de Consumidores de Argentina (UCA), que conduce Fernando Blanco Muiño, denunció a YPF (importa gas por cuenta y orden de Enarsa) y pidió que se la investigue para determinar si hubo estafa u otro delito en la importación de LNG. La empresa que maneja Miguel Galuccio respondió en durísimos términos. Acusó al ex ministro menemista Roberto Dromi de patrocinar esa causa en su contra. Y sugirió que Dromi era uno de los perjudicados desde que las compras de gas al exterior las lidera YPF en lugar de Enarsa.

Enarsa también se encargó de construir centrales eléctricas para ocupar un lugar que dejó vacante la inversión privada.

Cada vez menos fondos

-16,6%

Es la reducción en el presupuesto para inversiones que sufrió la empresa de cara al año próximo.

-27,5%

Es el recorte en los fondos para gastos corrientes, en parte por la baja de precios internacionales.

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