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Intermediarios entre el trabajo y la salud de los empleados

La medicina laboral se dedica al cuidado del bienestar psicofísico de los trabajadores en sus tareas diarias.
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13 de abril de 1999  

La medicina del trabajo apunta a preservar la salud del hombre frente a la actividad laboral, que ocupa un tercio de su tiempo durante su etapa activa. Existen en nuestro país opciones de especialización de posgrado para médicos que se quieran dedicar a esta área.

La especialidad es esencialmente preventiva, por lo que sólo se prevé actividad asistencial en una urgencia y cuando se encuentra el médico en el lugar de trabajo. "El objetivo fundamental es la prevención médica y uno de los pilares es la actividad educativa. La capacitación de los trabajadores en las diversas áreas de la educación para la salud da como resultado una mejora en el estado de salud de los trabajadores", dice el doctor Antonio Prieto, director de la especialización en Medicina del Trabajo de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCU). "Hay que prevenir para que no se rompa el equilibrio entre los ataques siempre presentes en los elementos nocivos del trabajo (físicos, químicos, biológicos, psicosociales) y los sistemas de defensa del organismo humano; y para lograrlo el profesional debe conocer ambas partes -afirma el doctor Víctor Cinelli, director de la misma especialización en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC)-. No debemos confundir la medicina del trabajo con la traumatología, la psicología, la toxicología u otras ramas, porque esta especialidad las abarca a todas ellas".

Para Cinelli, hablar de salud no es sólo referirse a una ausencia de enfermedad, sino al bienestar físico, mental y social. Y para lograr este estado, resulta indispensable ubicar a la persona en tareas acordes con sus aptitudes psicofísicas, "adaptando el trabajo al hombre y éste a su trabajo".

Esta articulación recíproca sólo puede conseguirse cuando el profesional conoce en profundidad las condiciones de trabajo de sus pacientes, algo en lo que no se prepara al médico generalista.

Por eso -enfatiza Cinelli- el médico laboralista "debe pasar muchas horas en los talleres para estudiar los movimientos a que obliga, las actitudes que impone, los objetos que maneja la persona en su tarea diaria, su peso, las trepidaciones que produce, la temperatura que soporta, el polvo que respira y el stress que puede provocar una función determinada".

De esta manera, el médico especializado está en condiciones de evaluar la adecuación de la persona al puesto de trabajo, de acuerdo con sus condiciones psicofísicas. De esa manera, cumple con su función de evitar el cansancio inútil y las enfermedades profesionales en individuos predispuestos, como también prevenir los accidentes.

Servicios coordinados

Pero para que esta labor sea efectiva, se deben coordinar las tareas con el Servicio de Higiene y Seguridad, dado que ambas áreas tienen la responsabilidad de promover y mantener el bienestar de los empleados.

En cuanto a la salida laboral, puede decirse que esta especialización ofrece al profesional una herramienta valiosa, que le permite introducirse en ámbitos poco comunes para esta profesión.

"Actualmente y a pesar de que la ley de Riesgos del Trabajo ha acentuado su accionar en la higiene y la seguridad, todavía la demanda de médicos del trabajo es importante.

Este fenómeno lo vemos permanentemente quienes capacitamos a profesionales, porque se dan dos situaciones en forma habitual: o inician la carrera porque ya tienen un trabajo y les exigen que tengan el título de especialista, o comienzan porque saben que la inserción laboral es una realidad a corto plazo", comenta Prieto.

La demanda está relacionada también con el hecho de que la labor de un médico especialista, dedicado a preservar la salud de las personas que trabajan, no solamente redunda en un beneficio para ellas, sino para la misma empresa, ya que quien se encuentra en estado de bienestar físico y mental puede rendir mucho más en sus labores.

La Universidad Nacional de Córdoba (0351-4334026) y la Universidad Nacional de Cuyo (0261-4494045) ofrecen esta especialización para médicos egresados de universidades nacionales y extranjeras, con al menos un año de experiencia en clínica médica.

En la UNC dura tres años y dos en la UNCU. En ambos casos, existe un cupo máximo de 40 alumnos por año.

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