EE.UU. en la mira: un ataque aéreo dejó 19 muertos en un hospital afgano

Durante más de una hora, un edificio de Médicos Sin Fronteras fue bombardeado; los responsables serían aviones norteamericanos; entre las víctimas hay profesionales de la organización
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4 de octubre de 2015  

El hospital en Kunduz
El hospital en Kunduz Fuente: AFP

KABUL.- En una serie de ataques que se extendieron por más de una hora y que fueron calificados por Naciones Unidas (ONU) como "inexcusables", un grupo de aviones, posiblemente estadounidenses, bombardeó un hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kunduz, Afganistán, y provocó 19 muertos y 37 heridos.

"Fue terrible ver la pérdida de vidas de médicos de MSF [por el bombardeo], pero lamentablemente los terroristas, entre 10 y 15, decidieron ocultarse en el hospital", afirmó el vocero del Ministerio del Interior afgano, Seddiq Seddiqi, en conferencia de prensa en Kabul.

En tanto, el Pentágono reconoció que sus fuerzas habían realizado operaciones en el lugar pero no confirmó la autoría de los bombardeos.

"La zona fue escenario de intensos combates en los últimos días. Las fuerzas estadounidenses en apoyo de las fuerzas de seguridad afganas estaban operando cerca, al igual que los combatientes talibanes", dijo el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, quien aseguró no poder confirmar los detalles del suceso porque estaba en marcha una "investigación exhaustiva".

Para el responsable de derechos humanos de la ONU, Zeid Ra'ad Al Hussein, el ataque fue "trágico, inexcusable y posiblemente criminal". Y advirtió que si un tribunal estableciera que fue una acción deliberada, este constituiría un crimen de guerra. "La gravedad de este incidente se refuerza por el hecho de que, si fuera considerado como deliberado por una corte de justicia, el bombardeo de un hospital puede ser un crimen de guerra", dijo Al Hussein.

Durante la madrugada

Los bombardeos ocurrieron en la madrugada, desde las 2.08 hasta las 3.15 de ayer, con intervalos de 15 minutos, según informó MSF.

"El edificio principal del hospital central, que alberga la unidad de cuidados intensivos, salas de emergencia y sala de fisioterapia, fue golpeado repetidamente con mucha precisión durante cada incursión aérea, mientras que los edificios circundantes quedaron mayormente sin tocar". dijo Heman Nagarathnam, jefe de MSF en el norte afgano.

"Luego que cayeron las bombas escuchamos que los aviones volaban en círculo sobre nosotros", explicó Nagarathnam. "Hubo una pausa y luego más bombas. Eso se repitió varias veces. Cuando pude salir de mi despacho, el edificio principal del hospital estaba en llamas (...). La gente huía y muchos pacientes que no se pudieron movilizar murieron en sus camas".

MSF explicó también que, según su protocolo de seguridad habitual, debido a la reciente intensificación de las acciones bélicas, el pasado martes habían proporcionado las coordenadas GPS del edificio a todas las partes que combaten en la zona, incluyendo a las fuerzas de la coalición norteamericana.

Agregó que, en el momento del ataque, había 105 pacientes con sus cuidadores dentro del hospital, y unos 85 profesionales de MSF.

Kunduz fue la última ciudad en caer cuando Estados Unidos invadió Afganistán en 2001 y derrocó a los talibanes; y esta semana, tras un largo asedio y combates que aún continúan, fue la primera en ser recuperada, al menos por unos días, por el movimiento islamista.

Además de ser uno de los principales centros urbanos del noreste afgano, Kunduz tiene un valor estratégico para el lucrativo negocio del tráfico de drogas del país, ya que por allí pasa la principal ruta de salida del opio hacia la vecina Tajikistán, desde donde después es repartida a Rusia y Europa.

Afganistán es responsable del 85% de la producción mundial de opio, mientras que Europa y Rusia suman el 47% del consumo global de heroína, uno de los derivados más populares del opio, según cifras de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

El pasado jueves, el gobierno afgano anunció con bombos y platillos que había recuperado el control de Kunduz, aunque reconoció que los combates continuaban en varios barrios. Según Kabul, unos 253 insurgentes murieron en los combates, 150 de ellos en la batalla que permitió a las tropas afganas anunciar la recuperación de la ciudad.

Ante la intensificación de las acciones bélicas, unos 400 heridos llegaron al hospital de MSF esta semana, entre ellos 64 niños. Pero un total de 40 ya estaban muertos o fallecieron cuando eran atendidos.

Estados Unidos aún mantiene 9800 militares en el país asiático, pese a que, en diciembre de año pasado, anunció su retirada y el fin de la guerra en Afganistán.

Aunque el conflicto en ese país ya no suele ocupar los grandes titulares de la prensa, alrededor de un cuarto de los refugiados en el mundo actualmente provienen de allí. Después de los sirios, son la segunda nacionalidad más numerosa de los que llegaron este año a Europa con la esperanza de pedir asilo político.

Y los bombardeos aéreos de ayer sobre Kunduz demostraron que, pese a la declaración de victoria del gobierno afgano, la batalla aún no fue ganada.

Agencias EFE, ANSA y AP

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