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Chicas al poder: la presencia femenina crece en el campo de la innovación

Nuevas organizaciones promueven la participación de mujeres en proyectos de tecnología donde todavía son minoría
Sonia Jalfin
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17 de octubre de 2015  

"Chicas poderosas". "Chicas en tecnología". "Chicas que programan". Como si fuera la extensa conjugación de un nuevo verbo, el escenario de la innovación se está llenando de organizaciones, encuentros y talleres con nombres que hacen referencias a las mujeres, en muchos sentidos todavía relegadas a un segundo plano en el mundo de la tecnología y sus emprendimientos.

Los datos duros, que no se actualizan en tiempo real, todavía no registran este florecimiento. Un informe de 2013 de la fundación Sadosky titulado "¿Y las mujeres dónde están?", por ejemplo, mostró que sólo el 18 por ciento de los estudiantes de informática son mujeres.

La tendencia, además, parece ser declinante. Una investigación de la Cepal del año pasado reveló también que en Estados Unidos el porcentaje de licenciadas en Ciencias de la Computación e Informática se redujo del 37 por ciento en 1984 a 25 por ciento en 2004, y que en la Argentina pasó del 26 por ciento en 2001 a 19 por ciento en 2009.

"Los datos muestran que los proyectos liderados por mujeres se concentran en sectores tradicionales como el comercio, los servicios y las manufacturas. Según un estudio de la fundación Kauffman, sólo el 3 por ciento de los proyectos tecnológicos en Estados Unidos son liderados por mujeres", apunta Mariano Mayer, director general de Emprendedores del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

En la ciudad de Buenos Aires la situación es similar. Una encuesta del Observatorio de Emprendedores del gobierno concluyó que de los proyectos liderados por mujeres sólo un 4 por ciento son tecnológicos. La proporción llega al 23 por ciento en el caso de los hombres.

La pregunta entonces es qué es lo que mantuvo hasta ahora a las mujeres lejos del liderazgo tecnológico. Para Melina Masnatta, encargada de educación de Wikimedia y miembro del equipo organizador de Girls in Tech Argentina, se conjugan varios factores culturales: "Las mujeres reciben en la infancia juguetes que promueven la vida doméstica, se les presentan indicadores de éxito relacionados con la belleza y con ciertos estereotipos, y no se les ofrece modelos femeninos que se dediquen a profesiones relacionadas con la tecnología. Todo eso influye nuestras elecciones".

"Lo paradójico -continúa Masnatta- es que siempre existieron mujeres notables que han abonado estos campos del conocimiento. Hace unos 50 años la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA contaba con una vibrante matrícula de mujeres."

De hecho, el primer algoritmo escrito para ser procesado por una máquina, es decir, el primer ejercicio de programación de la historia, fue realizado por una mujer. Ada Lovelace, una matemática y escritoria británica, hija del poeta John Byron, participó a mediados del siglo XIX de la invención de la primera máquina analítica mecánica, que permitía calcular cualquier función algebraica y funcionaba mediante tarjetas. Lovelace firmó algunos de sus trabajos con sus iniciales para evitar ser censurada por ser mujer.

Un legado que se actualiza

Algo de ese espíritu pionero y perdido en la historia parece estar reviviendo en el último tiempo. Hace justo un mes -con una serie de talleres, conferencias inspiradoras y un "mediatón" dedicado a innovar en los medios de comunicación- se inauguró en Buenos Aires el capítulo argentino de la organización Chicas Poderosas, que fomenta la innovación en el trabajo de periodistas, diseñadoras, programadoras y otras profesionales de la comunicación. La iniciativa ya tiene 450 participantes.

Tea Alberti, diseñadora e integrante del grupo organizador junto con Yamila García, Gabriela Brenner y otras colegas, destaca que varias de las participantes se anotaron en un evento de este estilo por primera vez. "Incluso alguien nos dijo que usó más las neuronas en los tres días del encuentro que en toda su carrera. Creo que logramos que cada una volviera a su trabajo con más incentivos y con ganas de generar nuevas tendencias digitales".

Claro que en esta actividad también participaron algunos varones. "Hay una generación de hombres que ya no rechaza la incorporación de las mujeres en proyectos de tecnología sino todo lo contrario. Ahora son ellos los que invitan a participar y reconocen el aporte de la mirada femenina en un ámbito que históricamente fue masculino", agrega Carolina Elebi, periodista y otra de las organizadoras.

Mariano Mayer -que tiene seis hermanas, tres hijas y una cuarta en camino- considera que "las mujeres aportan algunas de las competencias que hoy son más valoradas en cualquier startup: las llamadas habilidades blandas o socioemocionales, como la empatía y la resiliencia, en las cuales las mujeres muestran una clara ventaja sobre los hombres".

"Las mujeres en general tenemos una capacidad de dialogar y escuchar que facilita el trabajo en equipo -sugiere Masnatta-. Encontramos conexiones o interpretaciones inusuales y pragmáticas para los problemas, y muchas veces estamos acostumbradas a realizar varias tareas a la vez para resolver cuestiones cotidianas".

Una mirada singular

"Por otro lado -agrega Mayer-, las mujeres tienen una mirada estratégica singular basada en el hecho de que la mitad de los usuarios de productos tecnológicos y de sitios web son mujeres y que sus decisiones impactan en más del 80 por ciento de las decisiones de compra. El estudio de fundación Kauffman muestra que los proyectos liderados por mujeres generan un 35 por ciento más de rendimiento de la inversión y un 12 por ciento más de ingresos que aquellos liderados por hombres".

Con esa misma convicción, en la Argentina también funciona un capítulo local de la asociación Girls in Tech, que ha organizado para este jueves un "hackatón" dirigido a mujeres de 15 a 18 años de distintos colegios secundarios. ¿Cuál será la consigna para las participantes? Trabajarán juntas para programar una aplicación para celulares que resuelva un problema de la comunidad.

Según explican las mentoras del proyecto en cuestión, el foco de la agrupación es acercar a las mujeres herramientas de resolución de problemas basadas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática. "Buscamos generar un acceso genuino a la tecnología. No se trata de tener smartphones o cuentas en redes sociales, sino de lograr una intervención real en los contenidos que consumimos", señala Masnatta, una de las organizadoras.

En la misma línea trabaja también ADA, de Celeste Medina y Ezequiel González, un flamante emprendimiento tecnológico que se asocia con otras organizaciones para enseñar a programar a mujeres. El plus es que luego las contratan para participar de sus propios proyectos de desarrollo de software, haciendo doblemente productiva la capacitación.

"Por alguna razón, a las mujeres parece costarles más asociarse para emprender algo", señala Mayer. "El informe GEM Report's Women, de 2012, mostró que en América Latina el 61 por ciento de las mujeres emprende sola, versus un 56 por ciento de los hombres. Y aquellas que deciden asociarse, en un 50 por ciento lo hacen con un familiar o con su pareja. En el caso de los hombres, son sólo un 18 por ciento", agrega.

No todo está perdido; y una luz empieza a vislumbrarse. Es que las nuevas agrupaciones, por el contrario, tienden redes y abren nuevos espacios donde es posible encontrarse y generar ideas en conjunto, sin restricciones de género que operen de forma limitante.

"Yo me crié escuchando hablar de Bill Gates o Steve Jobs, pero jamás escuchaba hablar de mujeres", recuerda Elebi. Hoy, algo de eso está cambiando. En el mundo de la tecnología ( y en el mundo en general) hay mujeres que quieren hacerse escuchar.

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