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¿Indecisos, confundidos o descreídos?

Fernando Laborda
Fernando Laborda LA NACION
Según las encuestas, un 20 % de la ciudadanía podría modificar su voto hasta minutos antes de ingresar al cuarto oscuro; es el "voto frágil"
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20 de octubre de 2015  • 00:31

Los principales candidatos presidenciales han centrado su atención en la semana previa a los comicios en un grupo de electores que, según las encuestas, representan a alrededor de un 20 por ciento de la ciudadanía que podría modificar su sufragio hasta minutos antes de ingresar al cuarto oscuro o bien declara que no sabe a quién votará. A ese segmento de los votantes se lo conoce por la denominación de indecisos, aunque tal vez le cabría mejor el calificativo de confundidos y hasta de descreídos, sin dejar de lado a un porcentaje de ellos que vive el presente momento electoral con auténtica apatía.

Quizás se le esté asignando demasiada importancia a este segmento, teniendo en cuenta que ni siquiera supera en porcentaje a la proporción de ciudadanos que no concurre a votar. Por lo que podría concluirse que no alterará mayormente la intención de voto que exhibieron las últimas encuestas.

La aparición de esta fracción de ciudadanos, a la que se identifica con el llamado "voto frágil", capaz de mudar de uno a otro candidato en cuestión de horas, se convirtió en los últimos días en la esperanza de quienes vienen bregando por el "voto útil" o "voto estratégico" a favor del candidato opositor que mayores probabilidades tenga de llegar a la Casa Rosada y de postergar las aspiraciones del postulante oficialista, Daniel Scioli.

El problema es que tanto Mauricio Macri como Sergio Massa han optado por idéntica estrategia y corren el riesgo de neutralizarse, favoreciendo finalmente a su rival oficialista. El jefe de gobierno porteño insta a todo aquel que no simpatice con el kirchnerismo a votar por él, en virtud de considerarse el único en condiciones de llegar al ballottage. El ex intendente de Tigre, por su parte, trata de persuadir a todos de que él es el único que podría derrotar a Scioli en un ballottage.

A ninguno de los dos principales candidatos de la oposición les falta algo de razón. Desde que en las PASO de agosto Macri obtuvo junto a sus aliados unos diez puntos porcentuales más que Massa y su socio José Manuel de la Sota, es lógico pensar que el líder del Frente Cambiemos tendría más probabilidades de arrimarse a una segunda vuelta que el postulante presidencial de UNA. Del mismo modo, Massa podría esgrimir que la mayoría de los sondeos de opinión pública que se han conocido y que midieron la intención de voto frente a un eventual escenario de ballottage indican que él superaría con cierta comodidad a Scioli, mientras que Macri no aparece como el favorito ante el gobernador bonaerense; el posible motivo radica en que la enorme mayoría de los votantes de Macri en primera vuelta apoyarían a Massa en un ballottage ante Scioli, mientras que una porción menor pero significativa de los votantes massistas (alrededor de un tercio) apoyaría a Scioli en una instancia decisiva frente a Macri.

El margen de la duda favorece algo a Macri. Es que aun cuando las encuestas no lo muestren hoy como favorito ante Scioli en una segunda vuelta, hay que recordar que los mejores sondeos de intención de voto dan cuenta de una fotografía, de un momento, pero no proyectan una película. Nadie podría predecir qué ocurriría el 22 de noviembre, esto es, casi un mes después de las elecciones generales de este domingo. Cualquiera sea el resultado, el 26 de octubre, ninguno de los candidatos será el mismo que unas horas antes de que se abran las urnas.

Mientras Macri y Massa parecen luchar a brazo partido por el segundo puesto, otra encuesta, que no midió la intención de voto, debería haber encendido luces de alarma en los comandos de campaña de ambos candidatos. El sondeo del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (Copub), realizado exclusivamente en la ciudad de Buenos Aires, reconocido bastión opositor, desde el 5 hasta el 8 de octubre entre 620 ciudadanos, determinó que, más allá de la aversión hacia Scioli, ni el candidato de Cambiemos ni el de UNA resultan del todo confiables para la población.

El 51% de los consultados en esa encuesta manifestó que no le cree a Massa cuando afirma que, si llega a la Presidencia, eliminará el actual impuesto a las ganancias. En tanto, el 47% no le cree a Macri cuando dice que no eliminará los subsidios si arriba a la Casa Rosada.

Tampoco el 57% le cree a Massa cuando dice que bajará la inflación a menos del 10% en poco más de dos años, al tiempo que el 44% no le cree a Macri cuando destaca que levantará el cepo cambiario.

¿Indecisión, confusión o descreimiento? Esa parece ser la pregunta del momento.

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