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Mía Maestro, una argentina for export: "Siempre me resultó rara la cultura estadounidense"

Mía Maestro, una actriz que descansa en la música
Mía Maestro, una actriz que descansa en la música Crédito: Gentileza A1 Comunicación
La protagonista de The Strain, radicada en Los Angeles desde hace 16 años, presenta esta noche en Buenos Aires Si Agua, su primer disco solista
Martín Artigas
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26 de octubre de 2015  • 00:18

Siempre tiene una buena excusa para volver. Casi siempre son cuestiones familiares la que la traen a Mía Maestro de regreso a Buenos Aires, aunque esta vez es distinto: la protagonista de The Strain -la tan truculenta como reflexiva serie dirigida por Guillermo Del Toro- fue invitada por su amigo Damien Rice a abrir su show en La Trastienda. Porque su primer trabajo como cantante, Si Agua, tiene mucho que ver con el artista indie irlandés.

"Damien armó un pequeño estudio de grabación en mi casa en Los Angeles. En lo que era mi cuarto de huéspedes él montó su estudio; él iba y venía, y yo tenía meses en los que podía experimentar y grabar y quedarme largas noches sola, armando canciones", cuenta con su voz suave y un acento que se niega a perder sus rasgos porteños. Hace 16 años que Mía se fue hacia el país del norte, tras el espaldarazo que le dio su trabajo en Tango, de Carlos Saura. Porque ella quería "vivir de hacer películas", y Hollywood parecía el lugar adecuado para probar suerte.

-¿Sentías la música como algo pendiente?

-Sí. Pasaron varios años entre que compuse la primera canción y salió Si Agua a la calle. Este fue un proyecto largo, querido y temido al mismo tiempo, porque un actor en sus películas entrega lo que sabe hacer y es el director el que trabaja con eso hasta generar una obra terminada. Este disco, en cambio, es cien por ciento mío, son mis letras, mi música, elegí el arte de la tapa, los productores, mis músicos. Siento mucha responsabilidad y, al mismo tiempo, me genera mucha alegría presentar algo que es completamente propio.

-¿Cómo fue la gestación de este disco?

-La primera canción la escribí hace seis años creo, y luego empecé a componer las canciones y armar los demos. Demian Rice me ayudó muchísimo, es un gran amigo mío. Después me dieron ganas de cantar y de hacer pequeños shows en Los Angeles y en Nueva York, fui juntando un número importante de canciones y decidí ponerlas en un disco. En 2010 me invitó Emiliana Torrini a abrir sus shows en Islandia, y allá conocí a un grupo de músicos que me interesó muchísimo, y también conocí a Valgeir Sigurðsson, que es mi productor. Lo grabé allá, mientras estaba filmando Crepúsculo: Amanecer, así que todo se hizo en distintas etapas, viajando entre Nueva Orleans y Reikiavik.

-Es un disco con mucha identidad...

-Sí, yo creo que sí, tiene muchas imágenes estampadas, muchos paisajes y la música es muy visual. Muchos me lo han dicho. Hay canciones que son bastante largas, y eso me parece que lo llena de sensaciones. Aprendí a tener un cierto ojo de curadora, a elegir las canciones adecuadas. Mucho material quedó afuera y, en ese sentido, mi productor me ayudó muchísimo a encontrar un hilo conductor. Es como si fuera un libro de cuentos cortos, en el que cada pieza puede tener su identidad pero al mismo tiempo componer una obra cerrada y completa. La verdad que cuando encaré el proyecto fui completamente ignorante al pensar que era algo sencillo de hacer, quizás más fácil que una película o una serie, pero la verdad es que los procesos son larguísimos y uno se tiene que ocupar de una cantidad enorme de cosas. También está bueno darse el tiempo para que la música decante, porque llega un momento en que uno ya no escucha más nada, es todo una locura sonora, entonces está bueno dejar el disco reposar y retomarlo después.

-¿Ya estás pensando en un segundo disco?

-Sí, ahora vuelvo a Los Angeles y voy a tratar de no filmar nada hasta después de fin de año ¡Vamos a ver si lo logro! [Risas]. Acabo de filmar una participación en la serie Scandal, y me quiero dejar estos dos meses para tener un vacío creativo. Aún no se si va a ser disco completo o un EP de 5 o 6 canciones, pero quiero que sea más folklórico y seguramente cantaré en español. Pero por el momento, son sólo ideas.

-¿Cómo fue la participación en Scandal?

-Estuvo buenísimo. Salió todo rápidamente, me ofrecieron hacer un papel muy divertido. Fueron tres capítulos y es como unirse a una maquinaria que viene funcionando hace muchos años y entonces uno llega, hace su participación y se va. Fue muy diferente a The Strain, que era como más de autor. Estuvo muy bueno incursionar en ese mundo.

-¿Cómo fue trabajar con Del Toro en The Strain?

-Cuando me convocó Guillermo para sumarme a la serie, inmediatamente dije que sí. Tenía muchas ganas de trabajar con él porque es un director al que admiro mucho, con una mirada única y muy creativa, completamente personal. También me paree fascinante que haya logrado unir esa parte artística con algo más comercial... Guillermo es como un híbrido mágico, especial. Y además es la persona más divertida del mundo. Por eso, pese a que había días en los que todo se trataba de filmar y filmar sin parar, siempre terminabas riéndote con él. Es alguien incansable, con una energía y una fuerza enorme.

En The Strain, Maestro interpretó a una bioquímica argentina que busca detener la epidemia de vampiros
En The Strain, Maestro interpretó a una bioquímica argentina que busca detener la epidemia de vampiros

-¿Y cómo fue interpretar a la doctora Nora Martínez, tu personaje en la serie?

-Nora en los libros era un personaje bellísimo, con mucho corazón, con mucha compasión, es como el alma femenina de la historia. Y también disfruté el hecho de trabajar con ese grupo de actores, con Corey Stoll, que es alguien que tiene una enorme trayectoria, con David Bradley, que es un actor de teatro que he seguido mucho porque trabajó mucho con Harold Printer en Londres y en Dublin… Tuvimos un equipazo. Y estuvo increíble haber hecho dos temporadas y no seguir en la tercera, creo fue el momento exacto para dejar la serie.

-¿Por qué?

-Porque Guillermo estuvo muy involucrado en las dos primeras temporadas y creo que de ahora en más va a dedicar la mayor parte de su energía en volver a hacer películas. La serie, que ha sido muy taquillera, es como más masculina que los libros, no es tan oscura ni tan apocalíptica, sino más comercial y la verdad es que no me hallo haciendo un personaje que simplemente esté decapitando vampiros. Está buenísimo hacerlo por dos años pero creo que si seguía se me iba a hacer más cuesta arriba. Ahora es tiempo de hacer otro tipo de cosas, dedicarme más a la música y hacer películas, hacer teatro… Quizás venir y hacer una temporada de teatro acá, en Buenos Aires.

-¿Hay alguna propuesta dando vueltas?

-Sí, hay algo. Tengo ganas de pasar una temporada larga acá, cinco o seis meses en casa, conectar con Argentina. Y también quiero conectar más con la música, porque se me complica sentarme a componer después de estar 18 horas grabando. La filmación de The Strain fue muy divertida pero muy ardua: grabábamos mucho tiempo de noche, con frío. En este momento tendría que estar volviendo a Toronto para empezar a grabar la temporada número 3 en lugar de estar acá... Y la verdad que estoy feliz de haber tomado la decisión que tomé.

-En un momento estuviste un poco negada a hacer televisión, ¿no?

-Luego de hacer Alias, donde participé en dos temporadas y media, no tenía muchas ganas de volver a hacer televisión. Había hecho 22 capítulos por temporada… Era otro momento. Ahora las temporadas son mucho más cortas, entonces filmás 6 o 7 meses y tenés el resto del año libre para hacer lo que quieras. Además, el nivel de la industria está mucho más alto, hay guiones maravillosos, hay mucha libertad creativa en plataformas no convencionales como Netflix o Amazon. También hay grandes directores de cine haciendo el crossover hacia la televisión.

-¿Cómo son tus reencuentros con Buenos Aires?

-Trato de venir una vez al año. Mis regresos son siempre muy mágicos, me conecto muy rápido con la ciudad; llego y es como si no me hubiese ido nunca. Trato de pasar mucho tiempo con mi familia, de hacer al menos dos comidas con ellos, ponerme al día. También tengo el reencuentro con mi ciudad, que ha cambiado tanto… Suelo hacer un pequeño tanteo de lo que sigue igual, de lo que ha cambiado. Y lo que hago es bailar mucho tango cada vez que vengo.

-¿Vas a las milongas?

-Sí, claro. El otro día dejé a mis padres en casa y les dije: "Me voy a bailar dos o tres tangos y los veo en una hora". Me estaba quedando con ellos esa noche, en su casa… Llegue a la milonga a las 11 de la noche y volví como a las 4 y media de la mañana (risas). Al otro día no podía ni caminar porque había estado bailando cinco o seis horas seguidas, tuve que poner los pies en agua con hielo. Me encantan las milongas, sobre todo cuando hay orquesta en vivo. Me fascina esa cosa de bailar tres tangos con una persona, cambiar de pareja… ¡Te encontrás con todo tipo de personajes típicos de Buenos Aires en la pista!

-¿Te sentís más extrenjera en Los Angeles o en Buenos Aires?

-Me siento muy cómoda en los dos lugares. Los Angeles se ha convertido en mi segunda casa, como también lo supo ser Toronto, donde estuvo viviendo dos años y medio. Soy medio gitana, entonces trato de acomodarme donde tenga que estar; creo que esa es una cualidad importante para esta profesión. Cuando vuelvo a Buenos Aires me siento en casa, pero también tengo una afinidad muy grande con Los Angeles, con la ciudad en sí, aunque siempre me resulta rara la cultura estadounidense. Eso me cuesta, no me siento parte.

-¿Y qué te genera, como latina viviendo en Estados Unidos, el discurso xenófobo de Donald Trump, un presidenciable que crece en las encuestas ?

-Es muy fuerte que una persona que dice semejante cosas pueda tener chances de convertirse en presidente, y también es increíble que le den lugar para que diga las barbaridades que dice. Es muy raro lo de las candidaturas presidenciales en Estados Unidos, es algo que uno ve más como una especie de sátira, un espectáculo, hasta que de repente te cae la ficha de que no es ficción. Me acuerdo que uno de los primeros debates que vi cuando recién llegué a Estados Unidos fue el de George Bush y Al Gore. Lo veía a Bush y me preguntaba: "Quién puede llegar a votar a este hombre, ¿no?", y al final fue presidente durante dos periodos. Igualmente creo que es algo que es propio de la política, que pasa en todos lados porque es un universo que se rige con sus leyes propias. Lo triste es que nosotros, los ciudadanos, permitimos que esas cosas sucedan, como pasa acá también…

Es muy raro lo de las candidaturas presidenciales en Estados Unidos, es algo que uno ve más como una especie de sátira, un espectáculo, hasta que de repente te cae la ficha de que no es ficción.

-¿Estás muy pendiente de lo que pasa acá en cuestiones políticas?

-Por momentos sí, y por momento me desentiendo completamente. Es raro tener un país tan politizado y no estar acá, es muy difícil para mí tener una visión de lo que realmente está sucediendo o poder tener mi propio punto de vista. Lo que me resulta sumamente curioso es ver al país tan polarizado, donde todo es negro o blanco, sin grises ni posibilidad de críticas ni de rasgos de humanidad en la política. Es difícil.

-Volviendo a la música, ¿qué podés contarnos del show que vas a brindar esta noche?

-En realidad, vine para abrir el show que mañana dará Damien Rice en Las Trastienda, pero como las entradas se agotaron rápidamente decidimos agregar esta fecha a último momento. Estoy muy contenta, feliz. El Bebop Club es un espacio que me encanta, un lugar que Buenos Aires necesitaba tener. Toda esa tradición que tenemos de jazz como que se había perdido, y este es un lugar que celebra ese espíritu de café concert tan porteño.

-¿Qué expectativas tenés?

-No lo sé, vengo muy relajada. Estuve abriendo los shows de Damien en Canadá y generalmente me siento muy cómoda cantando en teatros, ante un público más masivo… No estoy tan acostumbrada a un lugar más íntimo, así que vamos a ver cómo me va. Pero estoy feliz. Para mí lo importante es cantar, como que el resultado no me resulta tan importante. Va mucho más allá del ego; simplemente dejo que el show fluya y lo disfruto.

-Además es como cumplirle el sueño a esa niña que fuiste y que soñaba con ser cantante…

-Sí, siempre quise cantar, me preparé y estudié mucho. Es un sueño cumplido, pero aunque es mi primera presentación en Buenos Aires, hace muchos años que vengo haciendo shows. Lo bueno es que lo siento como un recreo, porque como filmo mucho en el medio, nunca me aburro de la música porque es mi espacio creativo, ese lugar al que siempre puedo volver sin la presión de sentirlo como un trabajo.

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