La ultraderecha alemana se moviliza contra Merkel y los refugiados

Los grupos radicales triplicaron en el último año sus ataques racistas contra edificios que cobijan inmigrantes; sus marchas son cada vez más concurridas
Luisa Corradini
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24 de octubre de 2015  

PARÍS.- Centros de refugiados incendiados, manifestaciones islamófobas, utilización de la xenofobia como argumento electoral, incluso ataques contra figuras políticas pro-inmigración... Las autoridades alemanas se inquietan cada vez más ante la creciente ola de violencia de extrema derecha en el país.

La policía desbarató anteayer un grupúsculo racista, evitando probablemente una serie de atentados contra alojamientos de refugiados, según reveló ayer el ministro del Interior, Thomas de Maizière, durante una visita al centro de migrantes de Bamberg, en el Sur.

Tres personas fueron detenidas en Baviera. La policía, que halló en sus domicilios armas de fuego y otros objetos, sospecha que pertenecían a una organización criminal.

Los tres individuos habían obtenido en Europa del Este gran cantidad de material incendiario, sobre todo elementos que se utilizan en los fuegos artificiales de envergadura y que son capaces de incendiar edificios, según la radio-televisión bávara (BR). En Bamberg, una manifestación de simpatizantes de extrema derecha está prevista para el 31 de octubre. El alcalde de la ciudad anunció su intención de hacerla prohibir.

Desde hace semanas, el gobierno federal, lanza por su parte advertencias contra el riesgo de actos de violencia contra los migrantes que llegan por centenares de miles al país. La canciller Angela Merkel y su equipo se inquietan sobre todo por la radicalización del movimiento islamófobo y populista Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), que lidera las movilizaciones contra los extranjeros en Alemania.

A su vez, la policía judicial alemana (BKA) también señaló ayer que existen riesgos de violencias contra dirigentes políticos considerados por la extrema derecha como responsables de la llegada masiva de migrantes.

El sábado pasado, una responsable de la ciudad de Colonia para los refugiados, candidata a la alcaldía, resultó gravemente herida cuando un hombre cercano a la extrema derecha la acuchilló durante un acto público. Hospitalizada, Henriette Reker, ganó finalmente las elecciones al día siguiente.

Desde comienzos de año y hasta el 19 de octubre, la BKA (Bundeskriminalamt) había registrado 576 ataques graves contra edificios que cobijan a candidatos al refugio en Alemania. Casi tres veces más que en 2014. En general, se trata de daños materiales, actos de propaganda o insultos racistas. Pero también se produjeron 91 delitos violentos.

"Estamos frente a un aumento masivo de agresiones xenófobas contra los solicitantes de asilo. Es una vergüenza para Alemania", declaró Mazières.

"Lo que vemos con la crisis de los refugiados es una movilización de la extrema derecha (...) en la calle, pero también de una parte de la extrema izquierda", que se opone a los primeros, declaró Hans-Georg Maassen, Jefe de la Oficina de Protección de la Constitución (Verfassungsschutz). "Observamos que casi todos los extremistas en Alemania, ya sean de derecha, de izquierda o islamistas, se radicalizan" y "se inclinan cada vez más a cometer actos de violencia", agregó. Maassen señaló que ese fenómeno se advierte sobre todo en la extrema derecha.

Tras la excepcional ola de generosidad de este verano boreal, que permitió al país acoger centenares de miles de refugiados, hoy todos se preguntan si la sociedad no estará al borde de la ruptura.

La gran mayoría de los alemanes sigue movilizada, "pero la euforia no puede durar". "Habrá consecuencias", analiza Joachim Trebbe, sociólogo de la Universidad Libre de Berlín (FU).

Además de Pegida, otro partido aprovecha la crisis actual: el movimiento Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán), atomizado desde hace meses por divisiones internas, comprendió que podía sacar provecho de esas inquietudes. En momentos en que 50% de los alemanes declara "tener miedo" -según un reciente sondeo de la cadena pública de televisión ARD-, la formación antieuro está en condiciones de ingresar al Parlamento en las próximas elecciones con 7% de intenciones de voto. Los responsables del AfD lanzaron ayer una ofensiva mediática al comparar a Merkel con los traficantes de inmigrantes por haber hecho "pasar" ilegalmente a los extranjeros al país. "La canciller es una «pasadora»", lanzó Frauke Petry, presidenta del movimiento.

Todos los movimientos de extrema derecha aumentan su presencia en el país. Como en Dresde, donde Pegida reúne todas las semanas decenas de miles de personas detrás de eslóganes anti-inmigración.

Según un rápido recuento de los medios de comunicación, hubo este año 61 incendios voluntarios contra centros de acogida con evidentes motivos xenófobos. Dos tercios de los sospechosos eran vecinos o habitantes de la región.

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