El sciolismo debate su estrategia para el ballottage y el macrismo piensa en Massa

En el entorno del candidato del FPV hay presiones para convocar a peronistas no kirchneristas, como De la Sota y Lavagna, pero no hay unanimidad; en Cambiemos la intención es promover un contacto directo con los postulantes fuera de competencia
Jaime Rosemberg
Santiago Dapelo
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27 de octubre de 2015  

Scioli y Zannini, ingresan ayer a la conferencia de prensa con un gesto serio
Scioli y Zannini, ingresan ayer a la conferencia de prensa con un gesto serio Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia

Ni tiempo tuvieron para procesar demasiado los resultados del domingo. Con los números aún frescos, los dos candidatos más votados empezaron ayer a elaborar la estrategia para la segunda vuelta, un escenario para el que a partir de ahora tienen menos de cuatro semanas. Sin embargo, Daniel Scioli y Mauricio Macri encaran esta nueva e inédita etapa con un espíritu muy diferente.

En el entorno del oficialismo se percibió el impacto del resultado negativo de anteayer y emergieron con crudeza los reclamos para cambiar fuertemente el rumbo en la campaña, para lograr mayor vuelo propio. En Cambiemos la mirada es mucho más propositiva y apunta a establecer lazos con las fuerzas que quedaron fuera de la competencia, aunque todavía están puliendo cuál sería el esquema a proponer.

"Ahora vamos de punto", dijo, con resignación, uno de los responsables de la campaña de Daniel Scioli. Aún conmocionados por los resultados de la elección, el sciolismo comenzó la dura tarea de reconvertirse para dejar atrás la imagen de anteayer. El triunfo por escaso margen, que se vivió como una derrota, obligó al candidato a presidente por el Frente para la Victoria a replantear la estrategia.

Las reuniones se multiplicaron toda la tarde. Scioli participó sólo en algunas. Una de las más importantes fue la que se realizó por la tarde en las oficinas de la Fundación DAR, el think tank que lidera José "Pepe" Scioli, en la calle San Martín. Ahí estaban todos.

En el plan para la última etapa que le presentaron al gobernador bonaerense, uno de los puntos destacados es acordar una agenda de trabajo con las cartas fuertes del Frente Renovador. La consolidación del voto dejó en claro que Scioli no logró sumar votos por fuera de la estructura oficialista. Por eso, desde el sciolismo intentarán tentar a tres hombres que, según creen, pueden volcar la pelea en favor de Scioli.

Se trata del ex ministro de Economía Roberto Lavagna; el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, y el ex mandatario bonaerense Felipe Solá. "Vamos a dar señales", deslizaron cerca del gobernador. Una empresa arriesgada por la que nadie se animó a firmar el éxito.

El primer análisis poselección es que Scioli fue perjudicado por el voto contra el kirchnerismo. El equilibrio que hizo hasta ahora para mantener al núcleo duro cercano a la jefa del Estado y al peronismo en el mismo escenario lo terminó perjudicando.

La mayoría de sus colaboradores no dudó: peronizarse es la única opción que le queda a Scioli si quiere dar vuelta la sensación de cambio que se instaló en la sociedad tras las elecciones del domingo.

Pero esto no significará un corte definitivo con el cristinismo. "Si alguno espera que critique a la Presidenta, no lo conoce. Tampoco vamos a hablar mal de Aníbal Fernández. Culpables buscan los mediocres. Será más Scioli que nunca", admitieron fuentes del sciolismo.

Scioli también convocó a los votantes de Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Saá, a quien se refirió como "mi compañero". Pero puso especial énfasis en aquellos que eligieron a Sergio Massa. "Han planteado prioridades que también compartimos", dijo Scioli.

El eje del discurso a partir de ahora será el votante de clase media. Ayer, en la conferencia de prensa ensayó ese tono. Consolidado el voto kirchnerista, que ya no tendrá refugio en otro candidato más amigable, Scioli pondrá en agenda temas que hasta ahora nunca profundizó, como la inseguridad y el trabajo en blanco.

Otro cambio visible, que generó impacto interno y fuera del espacio, tiene que ver con el debate. A diferencia de lo que ocurrió antes de los comicios, Scioli confirmó que debatirá con el candidato de Cambiemos, Mauricio Macri (ver aparte).

El clima macrista

El día después de la primera vuelta todo fue alegría para Macri y la primera plana de Pro. Pero más allá de los festejos, que se extendieron hasta la mañana de ayer, en la mesa chica del macrismo ya comenzaron a trabajar de cara al ballottage del 22 de noviembre, una cita que, con el resultado de anteayer, se analiza como "muy favorable" para las chances de Cambiemos.

"Después de lo de ayer, quedó claro que nosotros somos una fuerza en auge y ellos, una fuerza en decadencia", afirmó a LA NACION Patricia Bullrich, cabeza de lista de diputados por Capital y partícipe de la reunión de mesa chica ampliada en la que se analizaron, con la presencia de Macri, los resultados en los distintos distritos.

Primó la cautela, pero también la certeza de que "hoy por hoy, con los problemas internos que tiene, a Scioli se le va a poner muy difícil" en la segunda vuelta.

El ministro de Gobierno y armador nacional Emilio Monzó ironizó sobre las chances de Scioli en la pelea que se viene. "Scioli tiene más compromiso con Montaner y Pimpinela que con los referentes políticos del país. Por eso se le hizo difícil la elección", afirmó a LA NACION el ministro político del gabinete porteño.

Más allá de las palabras del secretario de Gobierno, Marcos Peña, que por la mañana afirmó que se tomarán "unos días para que la gente descanse y nosotros analicemos los resultados", la estrategia para el ballottage ya empezó a desplegarse.

Y en ese contexto Massa ocupa un lugar central. ¿Cómo se dará el acercamiento, si es que finalmente se produce? En Cambiemos son muy cautos y afirman que esperarán para ver los próximos pasos que dé el candidato de UNA. Pero distintas fuentes cercanas a Macri coinciden: serán ellos dos, Macri y Massa, quienes personalmente se encarguen de la eventual negociación.

"Ellos siguen en contacto por mensaje de texto, por teléfono. Y nadie mejor que ellos para consensuar un acuerdo", deslizaron cerca de Macri. De la Sota tiene varios amigos en el macrismo, como el senador peronista Diego Santilli, Monzó o el propio Macri, por lo que ese diálogo se daría sin inconvenientes.

Algún dirigente radical o el propio Monzó serían los encargados de acercarse a Margarita Stolbizer, la candidata del frente Progresistas, que terminó quinta en las elecciones del domingo.

Más allá de los nombres, Macri apelará al votante opositor, como lo hizo en su discurso posterior a la elección, y también a los kirchneristas no conformes con Scioli, a quienes piensa seducir "manteniendo lo que se hizo bien", aun con escasas chances de lograrlo.

Del editor: qué significa. No hay en la Argentina tradición de negociación política por fuera del armado de listas. Este ballottage lo demandará

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