Los candidatos estiman un millonario gasto de campaña rumbo al ballottage

En los equipos de Scioli y Macri calculan un costo de entre 250 millones y 350 millones de pesos; la justicia electoral sólo le entregará 13 millones a cada postulante; las estrategias para sumar aportes
Iván Ruiz
Maia Jastreblansky
Hugo Alconada Mon
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2 de noviembre de 2015  

La recta final rumbo a la Casa Rosada costará millones. Mauricio Macri y Daniel Scioli pagarán un precio alto durante las próximas tres semanas hasta llegar al ballottage. ¿Cuánto? Un piso de 250 millones de pesos cada uno, de acuerdo con los testimonios de sus empresarios de confianza y de integrantes de sus propios equipos de campaña.

Las realidades de ambos candidatos son, sin embargo, muy distintas. La sorpresa del domingo electoral abrió un abanico de oportunidades para Cambiemos. Su presupuesto hasta el 22 de noviembre se ubica entre los 250 millones y los 350 millones de pesos, según coinciden fuentes que manejan sus números reales. Y, así, el gasto total de la campaña amarilla superará los 1000 millones de pesos, como anticipó LA NACION en diciembre pasado.

El panorama de Scioli es distinto. En el Frente para la Victoria (FPV), los resultados del domingo obligaron a "recalcular" el curso de la campaña naranja. Eso implica no sólo reformular su mensaje, sino también mantener alineados a los intendentes y gobernadores para que no bajen los brazos. Sólo empezaran a enderezar el rumbo cuando terminen los pases de factura.

En ese contexto, desde el comando de campaña sciolista afirmaron a este diario que la carrera al ballottage saldrá "un millón por día". Una pelea que darán, sobre todo, en los medios de comunicación. "Es una campaña muy sencilla. Estimamos 19 millones entre los aportes del Estado y los privados. Lo que importa ahora es que Daniel esté en todos los canales diciendo «¿A qué tipo querés de presidente? ¿A Macri o a mí?»", afirmaron.

Un colaborador directo del gobernador, sin embargo, estimó un gasto muchísimo más alto. Calculó que, si se computaran los gastos en todo el país y los gastos de publicidad oficial, la campaña podría superar los $ 1000 millones sólo en la segunda vuelta. "Hay muchos gastos ya comprometidos, y además hay que bajar mucho billete al territorio, en todo el país", explicó el dirigente.

En esa línea, desde el comando naranja tampoco descartan volver a organizar una multitudinaria cena de recaudación para empresarios con la misma pompa que la que hicieron en Costa Salguero en julio. Su objetivo sería doble: recaudar fondos y, más relevante, mostrar un espaldarazo público de líderes de la economía al candidato oficialista. En la calle, ya empezaron a repartir volantes full color con la consigna "Dos modelos de país".

En cualquier caso, sean $ 19 millones, $ 300 millones o mucho más para el ballottage, los números reales de los candidatos quedaron muy por encima de los cálculos elaborados por la justicia electoral. Uno y otro recibirán $ 13 millones del Estado, compuestos por $ 6,5 millones para la impresión de boletas más otros 6,5 millones de aportes públicos.

Los gastos de campaña, coinciden ambos equipos, se dividen en tres grandes rubros: publicidad y comunicación (medios y cartelería, principalmente); fiscalización, que incluye transporte y viandas para los fiscales, boletas y demás gastos de la política, y logística, que contempla viajes, alojamientos y actos del candidato y su comitiva.

A esos tres rubros se suman otros vinculados con el trabajo territorial. En el caso de Macri, lo que denominan el "timbreo". Es decir, la recorrida de voluntarios y empleados del gobierno porteño, casa por casa, para promover el voto al candidato. "Los voluntarios lo hacen gratis, pero hay que trasladarlos, darles de comer, entregarles folletería para que distribuyan", explicó un integrante del equipo amarillo.

En el caso de Scioli, en cambio, el cuarto rubro por cubrir son los gastos de los intendentes. "Hay que bajarles dinero para su maquinaria electoral o para que repartan entre sus punteros. Algunos reciben 50.000 pesos; otros, seis veces ese monto, dependiendo del municipio", detalló un miembro del armado naranja.

Demandas

¿Por qué? Porque muchos caciques, ya sin la necesidad de pelear los votos en sus distritos, demandan "facilidades" para trabajar en la campaña. ¿Cómo los motivan? "A los perdedores les prometen cargos en un futuro gobierno nacional, a los ganadores les organizan aire en distintos programas de televisión", relató uno de los nuevos intendentes electos en el conurbano.

La mayoría de los jefes comunales bonaerenses, sin embargo, hace catarsis por la desorganización que, dicen, impera en el FPV. "Con Néstor [Kirchner] era otra cosa. Tenía un supermercado. ¿Querías plata? Te daba plata. ¿Necesitabas mercadería o materiales para los barrios? Te los hacía llegar en dos minutos. Eso sí, tenías que cumplirle", recuerdan, con nostalgia.

La sorpresa electoral facilitó, por el contrario, la recaudación para Cambiemos. El lunes los teléfonos ardían. Las casillas de correos electrónicos se llenaban de mails. La mayoría, pequeños empresarios interesados en donar. Y otros no tan pequeños: cinco grandes jugadores se acercaron espontáneamente a "reforzar" la campaña de Macri. Desde Pro se movieron rápido: el martes ya habían decidido acercarse a otros emblemáticos empresarios para pedir un último aporte.

"El triunfo de Vidal nos abre un abanico enorme de oportunidades con los grandes jugadores de la provincia que antes no teníamos", advierten en la mesa chica de campaña de Pro. Y reconocieron que muchos proveedores del Estado ya se pusieron en contacto con el equipo del próximo gobierno bonaerense para colaborar con el tramo final de la campaña nacional.

Como sucedió en el resto de la campaña, Cambiemos volverá a apoyarse en los grandes empresarios y en la caja del gobierno porteño. "Vamos a pedirles un esfuerzo más a los que ya nos ayudaron", explicaron. De esa tarea se encargarán Nicolás Caputo, Edgardo Cenzón y, ocasionalmente, otros referentes de Pro, como Horacio Rodríguez Larreta y Emilio Monzó.

En el caso de Scioli, de las arcas del Estado bonaerense, de empresarios y de, por ejemplo, los bingueros de la provincia, según detallan a su lado. No importa el resultado del 25 [de octubre]. Si llegaste hasta acá, el dinero para el ballottage está. De ser necesario, Daniel llama a cuatro o cinco empresarios y el dinero que falte va a aparecer", cuentan junto a Scioli.

La recaudación para la campaña naranja, en tanto, continúa en manos de colaboradores de confianza. Entre otros, el ex hombre fuerte de Lotería bonaerense, Luis "Chiche" Peluso, y el de Aguas Argentinas, Guillermo Scarcella, en tanto que la batuta la mantiene en su poder el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, que también coordina la relación con los intendentes.

Cifras de seis ceros en el tramo final

Costo mínimo

Las estimaciones más cautelosas ubican en 250 millones de pesos el costo de la campaña para el ballottage para cada uno de los candidatos

El cielo es el límite

Sin embargo, en Cambiemos y el FPV confesaron que la cifra podría elevarse hasta los mil millones de pesos si se toma en cuenta todo el costo logístico

Aporte modesto

El aporte estatal, garantizado por ley, a la campaña electoral será inferior al 10% de las estimaciones más bajas: 13 millones a cada candidato

A recaudar

Para tratar de paliar el déficit de cientos de millones que costará la campaña, se apelará a los aportes privados, en particular de los grandes empresarios

Costo intendente

En el FPV apostarán a financiar a sus intendentes para que no bajen los brazos y sigan de campaña, con fondos que van de los 50.000 a los 300.000 pesos

No todo es pedir

Así como se pedirá fondos a empresarios, hay quienes ya han ofrecido "reforzar" los aportes que realizaron para las PASO y la elección del 25 de octubre último

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