Cada vez más, se multiplican las series web

La Bienal de Arte Joven de Buenos Aires les da espacio para crecer
Julieta Bilik
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4 de noviembre de 2015  

Las series web, un formato incipiente de expresión audiovisual, encuentran un espacio donde desarrollarse en la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires. A través de un concurso, la Bienal selecciona y produce tres proyectos, y este año la propuesta fue la diversidad. Un catálogo de restaurantes autóctonos, una serie sobre treintañeros que mezcla ficción y documental, y otra que cuenta la historia de un grupo de actores jóvenes en un exótico proceso creativo fueron las elegidas de esta edición.

Los tutores que tuvieron a cargo la selección y el acompañamiento en el proceso de producción de cada ganador fueron el productor cinematográfico Nicolás Batlle, junto con el director y guionista Gabriel Medina y el director de fotografía Matías Mesa. "Intentamos ser poco conservadores y privilegiar cierto riesgo en las propuestas. La idea era que hubiera diversidad", cuenta Batlle sobre la elección. Y los tres proyectos elegidos lo confirman.

Por ejemplo, resulta por demás extraño que en una producción audiovisual local se cite a Parménides (el filósofo griego considerado uno de los fundadores de la metafísica occidental), se use casi siempre la música experimental y se mezclen los géneros de ficción y documental con naturalidad y sin demasiadas explicaciones. Esos recursos y un ritmo cansino caracterizan a Trends, una de las series web ganadoras. "¿Cómo se define la vida?" podría ser la pregunta que se hacen los seis treintañeros que protagonizan cada capítulo y que, en el séptimo, se encuentran en un viaje ¿espiritual? que los lleva al Tigre.

"Cada uno exhibe su cotidianeidad. Todos residen en la ciudad. Las distintas historias absorben el entorno de cada uno, los hábitos, las formas de pensar, los valores, los miedos, las expectativas y, por sobre todo, las esperas. El salir de la ciudad en el último capítulo siempre simbolizó la necesidad de salir del ruido y del aislamiento", explica Graciela Montoya, su directora y protagonista, que cuenta con formación actoral, en técnica de mimo y expresión corporal, entre otras. Entre antropológica y poética, la propuesta es original e intimista.

Por su lado, De Boca en Boca, ecléctica por definición, propone un recorrido colorido por restaurantes poco conocidos de la ciudad. La motivación de José Antonio Campos Argoti para llevar adelante la serie web fue lo mucho que extrañaba la comida de su Ecuador natal. "Allá los restaurantes populares donde uno come bien, rico y a buen precio se conocen como huecas. El equivalente en Buenos Aires serían las parrillas de barrio o pizzerías. Sin embargo, acá me hacía falta la variedad, lo que me llevó a conocer restaurantes que conserven las tradiciones culinarias. Entonces nos dimos cuenta con María Julia Arana, productora de la serie, de que es poca la información sobre el tema y menos aún en este tipo de registro. Por eso decidimos hacer una serie que cumpla la función de recomendación audiovisual".

Los dos se iniciaron escribiendo reseñas en un blog, pero la palabra no bastó. "No llegábamos a describir la sensación que uno tiene. Se puede intentar definir las texturas, la decoración típica de los lugares, pero el verlo es el paso previo a vivirlo. También nosotros dejamos que los propios cocineros sean quienes cuenten su historia y la particularidad de cada plato, y que los comensales frecuentes nos brinden su opinión de la comida y por qué regresan a ese lugar".

Con una propuesta estética kitsch muy cuidada que aporta ritmo y color al contenido, la idea es generar más temporadas. "Principalmente porque muchos lugares quedaron afuera por cuestiones de calendario, pero además porque nos interesa que el público también nos haga recomendaciones. Sabemos que en Internet hay un público joven, curioso y hambriento que está buscando nuevas experiencias gastronómicas y que nos puede recomendar buenos restaurantes en la ciudad."

La niña elefante es la única de las tres series que es ficción, aunque en nada se parece a una tradicional. Coescrita por Julieta Gimenez Zapiola y Rocío Muñoz, alumnas de la escuela de actuación de Nora Moseinco, la historia es una parodia del "mundo de los actores". Comienza cuando Roman Krisby, un maestro y director desaparecido de la escena, convoca de manera misteriosa a seis jóvenes para su nuevo proyecto.

Juan Cruz Márquez de la Serna, protagonista y uno de los directores junto con Gabriel Bosisio, explica la tan particular fusión que se da en la serie web. "Es difícil clasificarla dentro un único género. Podría inclinarme por la comedia, pero me parece que sería injusto con parte de la historia. Creo que La niña elefante es una simbiosis de ideas de los cuatro y por eso es una serie donde coexisten tonos del drama, el misterio y hasta un poco de acción, todos atravesados y rodeados por una impronta cómica siempre muy presente apoyada en la parodia, pero sin perder la sensibilidad". Lo necesario para que la historia resuene.

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