Una era de distracciones

El constante switcheo nos cansa y nos deja mentalmente agotados
Martina Rua
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15 de noviembre de 2015  • 00:55

Nuestro cerebro no está preparado para resolver muchas cosas a la vez. De hecho, está diseñado para focalizarse en una sola tarea. El constante repiqueteo de información, estímulos, órdenes y contraórdenes lo acostumbra a malos hábitos. Entonces, apenas completamos una breve tarea (publicar un tuit, responder un mensaje o mandar un mail, entre muchas otras opciones) somos excitados con una dosis de dopamina, la hormona de la gratificación. Nuestro cerebro ama la sensación y nos perpetúa saltando de una cosa en otra en busca de felicidad inmediata.

Según Earl Miller, neurocientífico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), cada bombardeo de información le genera un costo al cerebro. Esto crea un peligroso y falso feedback por el que nos convencemos de que estamos logrando mucho cuando, en realidad, es poco o nada lo que resolvemos. De hecho, ya se habla del uso de las redes sociales y el salto frenético entre conversaciones como una adicción de nuestras neuronas que está en la vereda opuesta de lo deseable para alcanzar verdaderas metas.

Además, cuando intentamos abordar muchas cosas a la vez baja la calidad de trabajo y también la eficiencia. Nos es más difícil organizar pensamientos y filtrar aquellos que sobran. Un estudio de la Universidad de Londres mostró que personas que hacían múltiples actividades mientras realizaban pruebas cognitivas sufrieron significativas bajas en sus niveles de coeficiente intelectual (IQ). De hecho, la baja de IQ fue similar a la que experimenta quien pasa una noche sin dormir o consume marihuana. Por otra parte, aumenta la producción de cortisol, la célebre hormona que regula nuestro estrés. El constante switcheo nos cansa y nos deja mentalmente agotados por más que recién haya comenzado el día.

Las notificaciones constantes en el teléfono y nuestra casilla de mail siempre creciendo son enemigos íntimos en la lucha por hacer foco en una única cosa. Algunos estudios aseguran que el sólo hecho de saber y pensar en que podemos hacer multitasking ya ocasiona la disminución de nuestro IQ en 10 puntos. Un estudio del McKinsey Global Institute demostró que los empleados pasan hasta el 28 por ciento de su tiempo de trabajo chequeando mails. Sin embargo el mail ya parece un juego de niños ante la demanda 24x7 de WhatsApp.

Y la cosa puede empeorar. Nuevos estudios sugieren que hacer multitasking puede causar un daño permanente en el cerebro. Un estudio de la Universidad de Sussex (Reino Unido) basado en escaneos cerebrales a individuos que pasaban tiempo utilizando múltiples dispositivos a la vez (TV, Tablet, teléfono) mostró que los multitaskers presentaban menos densidad cerebral en la corteza cingulada anterior, el área cerebral responsable de la empatía y el control emocional.

Sin embargo en el estudio los investigadores no pudieron determinar si el multitasking es responsable de esos efectos, o si son lesiones preexistentes que resultan en personas con hábitos de multitareas.

Ante este escenario, los científicos recomiendan armar momentos al día de lectura de e-mails y redes sociales y dejar las notificaciones en silencio mientras se trabaja y también al momento del descanso.

Basta de agregar mulltitasker como una virtud en Linkedin. Ser una persona que focaliza, analiza y luego sigue a la próxima tarea se valorará cada vez más en la era de las distracciones. n

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