Dorys del Valle, tras su relación con Emilio Disi: "Quedé como aterrada"

«Mi papá no estaba de acuerdo con que yo estudie teatro para él era la carrera de la prostitución»
«Mi papá no estaba de acuerdo con que yo estudie teatro para él era la carrera de la prostitución» Crédito: Gerardo Viercovich
La actriz habló con LA NACION sobre sus miedos de volver a formar una pareja, sobre su pasado político y sobre por qué no tuvo hijos con el actor
Fernanda Iglesias
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17 de noviembre de 2015  • 00:46

Hay un mundo por descubrir en la casa de Dorys del Valle , más allá de su historia con Emilio Disi. En su loft de los silos de Dorrego, ella tiene de todo: desde pintura acrílica y cartapesta, hasta el libro con la ley de medios completa, subrayada y resaltada en color amarillo flúo.

Descalza, pero peinada de peluquería, ella nos recibe y enseguida entra en confianza. Cuenta que está por hacer una obra que le gusta mucho, sobre "una madre rompepelotas como todas las madres" y que los domingos hace radioteatro. "Ponelo, me encanta eso", pide . Habla por teléfono para que le arreglen la caldera, se sienta en el sillón y se ríe durante toda la entrevista.

-En Wikipedia dice que te prohibieron por ser comunista. ¿Es verdad?

-Estuve prohibida, sí, pero nunca fui comunista. Yo soy peronista, de familia. Y en una época miraba para atrás a ver si me perseguían, eso es cierto.

-¿La pasate mal?

-Sabés que cuando tenés la obligación de trabajar porque tenés dos hijos que mantener, se te pasa el miedo. Si tiene que ser, será, pensás. Y después la insolencia de la juventud. Cuando uno es muy joven, se juega mucho. Me decían "acá no se puede". Y bueno, yo iba para el otro lado. Y el sorete que vivía conmigo, burlándose decía: "Siempre sale Dorys a ver si están los milicos en la puerta".

-¿A qué sorete te referís?

-El único que tuve y que todo el mundo me recuerda: "¿Cómo está Emilio?", me dicen.

-¿Todavía?

-Te lo juro. Ayer mismo el vigilante del banco me preguntó por él, lo agarré del brazo y le grité: "¡Hace veinte años que me separé!" Entiendo que ha sido una pareja muy fuerte y yo vendí la familia Ingalls. Fueron 18 años de hacer rubro juntos y siempre con éxito.

-¿Emilio te hacía salir a la calle a vos primero? ¿Y lo contaba? ¿No quedaba como un miedoso?

-No le importaba. Total el tiro me lo comía yo.

-¿Por qué estaban prohibidos?

-Yo creo que mí no me mataron porque siempre dije las cosas de frente. Un día me encaró Massera y me dijo: "Mire que usted es loca" y yo respondí: "¿Y usted?"

-¿Cuál es tu historia con la política?

-Mi abuelo fue exiliado político por Mussolini porque era socialista. El trabajaba en la Fiat. Entonces, como se había rebelado y le ametrallaban la casa todos lo días, la empresa lo manda a la Argentina. En 48 horas llegó a Buenos Aires con mi mamá y mi abuela y de acá lo mandaron a Rosario a montar una droguería de Pía Soldati. Y de ahí la Fiat lo trajo de vuelta acá. Después murió. Y la que comenzó a militar en el peronismo fue mi mamá. Hasta presa fue por el peronismo.

-¿Tu mamá era artista?

-Fue una gran modista, con una gracia espectacular, monísima. Y me mandó de chica al Labardén. "Callejera, no", me decía porque a mí me encantaba la calle.

-¿Entonces tu mamá te metió en política?

-Mi mamá era amiga de algunos artistas, entre ellos de Juanita Larrauri, que era cantante de tangos y se dedicaba a la política. Juanita era muy amiga de Evita, yo escuchaba sus conversaciones por teléfono y vi todo el proceso de su enfermedad, escuchaba lo que contaban, todo lo que estaba mal. Y sí, mi familia estaba muy politizada, sobre todo mi mamá, mi papá no tanto. Además, se separó muy rápido de mi mamá y casi no lo volví a ver.

-¿Por qué?

-Bueno, él no estaba de acuerdo con que yo estudie teatro para él era la carrera de la prostitución. Si estudiaba eso ya no iba a ser una mujer decente y lo fui, lamentablemente, nunca pude venderme ni un poquito.

«La verdad es que tuve novios muy lindos, muy altos y me casé con petisos feos»
«La verdad es que tuve novios muy lindos, muy altos y me casé con petisos feos» Crédito: Gerardo Viercovich

-Habrás tenido tus touch and go…

-¡Pero nunca pude sacar partido de ninguno!

-¿Nunca usaste tu belleza?

-No, nunca me importó eso, siempre fui muy segura. Además, ni en el Labardén ni en el Colón te forman para que seas popular o estrella o soberbia, te forman para saber.

-¿Nunca pensaste en estudiar otra cosa?

-Sí, me gustaba la medicina, iba de voluntaria al Hospital de Clínicas.

-¿Los médicos te tiraban los perros?

-Era chica... Pero tuve tres novios médicos, muy buenos mozos los tres. La verdad es que tuve novios muy lindos, muy altos y me casé con petisos feos.

-¿Pancho Guerrero, tu primer marido, era feo?

-Es interesantón y del otro no hablemos. Ana María Picchio me pregunta: "A vos, ¿te anestesiaba a la mañana?" Después de separarme de Emilio, me decían: "¿Vos no te dabas cuenta de que nadie se podía acercar a vos?" Era una máquina de laburar, no tenía tiempo de pensar en nada.

-¿Por qué no tuvieron hijos con Emilio?

-Porque tuve un problema en un ovario, me lo sacaron. Tuve dos hijos con Pancho y después no pude, pero no sé si me hubiera gustado tener más hijos con otra pareja.

-¿No había lugar para hijos en esa relación?

-¡Tampoco había lugar para un marido!

-¿No habla mal de vos también que critiqués a un hombre con el que estuviste tantos años?

-¡Nooo! Si yo había inventado una cosa fantástica... Simpático, trabajador, gracioso, exitoso. No sé si era así…

-¿Lo inventaste?

-Yo inventé lo que necesitaba. No es que yo inventé a Emilio Disi, lo que hice fue armar un rubro artístico. Cuidé más eso que lo otro porque parece que tuvo mil minas. A cada rato aparece una nueva y yo pienso: "¿A qué hora?" Claro, los hijos me llevaban tiempo, los libretos, el contrato, que pedir más publicidad, que esto, que lo otro... No estaba pendiente de si me cagaba. Yo no puedo estar con una persona que pienso que me va a engañar. Yo nunca me enteré y ahora me cuentan cosas horribles... ¡Si yo dormía todas las noches abrazada! Y cuando se fue, preparó todos los números, hizo todo el desastre económico que hizo y se las tomó y yo no me dí cuenta de nada, entonces algo me pasaba, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Dorys asegura que tiene muchos candidatos, pero también señala que estar con un hombre significa «mucho trabajo»
Dorys asegura que tiene muchos candidatos, pero también señala que estar con un hombre significa «mucho trabajo» Crédito: Gerardo Viercovich

-¿Recién ahora lo podés ves?

-Sí, después de 20 años, sí.

-¿No tuviste más novios después de Emilio?

-Yo creo que quedé como aterrada.

-¿Nunca más nada, entonces?

-Sí, volví al pasado, mejor malo conocido que bueno por conocer.

-Pero nunca más una relación sólida...

-Es que yo debo ser difícil. Algunos me han dicho "yo a vos te hubiera matado". Igual tengo una cantidad de ofertas impresionantes, hasta por teléfono me llaman. A algunos los tengo que borrar del Facebook porque son muy pesados. No tengo ganas, mucho trabajo da un hombre. Hay que decirles cómo vestirse, cómo trabajar...

-Bueno, eso lo pueden hacerlo solos.

-No, de ninguna manera. Yo a Emilio le dejaba un papelito con los zapatos que tenía que ponerse y la ropa con la que tenía que combinarlos. Soy un horror.

-¿Te divierte más estar sola que estar en pareja?

-No, yo necesito que me apaguen la luz y el televisor. Es muy duro. Me despierto y el televisor está prendido.

-Pero si estás sola podés hacer lo que querés.

-Siempre hice lo que quise. Yo me iba de viaje con mis amigas de un día para el otro, ni lo consultaba a Emilio y me iba.

-Bueno, ahí te metía los cuernos.

-¡Seguramente!

-¿Cómo era Emilio como padre?

-Su hijo Emiliano vivió mucho tiempo con nosotros, pero ahora no sé cómo es la relación entre ellos. Una vez vi que presentaba a su nieta, pero él no tiene nieta, tiene un nieto. Esa chica es la nieta de su actual mujer. Con mis hijos fue muy bueno, ya te digo, éramos la familia Ingalls... adentro de la casa. Ahora, afuera, no sé qué pasaba. ¿Sabés cuál fue mi error? Yo me iba a dormir a las diez de la noche y a él le gustaba seguir de largo. Entonces, él estaba despierto mientras yo dormía. Mal hecho.

-¿Sufriste mucho con la separación?

-¡Muchísimo! Lo que pasa es que no se nota porque yo me río mucho.

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