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La Argentina en el mundo

Fue mayor la presencia en ferias, bienales y muestras latinoamericanas; sin embargo, la participación nacional continúa siendo insuficiente
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30 de diciembre de 2001  

En el campo de la actividad artística, el año que finaliza se caracterizó por la creciente participación de los creadores nativos en las bienales, en las ferias internacionales y en las grandes exposiciones de arte latinoamericano. Al ritmo de los enormes traslados de pasajeros de las últimas décadas (se dice que en ese lapso se ha movido más gente que en toda la historia), los artistas se convirtieron en "artistas-viajeros" del tiempo de la globalización, convocados a operar en múltiples proyectos curatoriales.

En junio se inauguró la 48» Bienal Internacional de Venecia, con la curaduría del suizo Harald Szeemann. Como es habitual estaba dividida en dos sectores, las sesenta y seis exposiciones nacionales, con artistas elegidos por cada país participante, y la muestra del gran proyecto curatorial, titulado Platea dell´umanitá (Platea de la humanidad) . El conjunto de 110 obras, desplegado en el Giardino di Castello y en otras enormes salas, apuntaba a hacer de la Bienal un espejo de la humanidad actual tal como la ven subjetivamente los artistas jóvenes de todas las latitudes. La propuesta no era tranquilizadora, predominaban las visiones crudas y descarnadas. Szeemann no escogió ningún artista argentino para la Platea , aunque abundaban los creadores latinoamericanos (Guatemala, México, Cuba, Brasil, Venezuela y Costa Rica). El envío nacional, a cargo de la Cancillería, fue exhibido en el alquilado Fondaco Dei Tedeschi, actualmente Correo Central (la Argentina carece de pabellón propio, lo perdió hace algunos años por falta de pago de los impuestos). Lo integraron la rosarina Graciela Sacco y el joven Leandro Erlich. La obra de Erlich ( La pileta ), una instalación ingeniosa y efectista, no carente de humor, estaba lejos del espíritu de la Bienal. Por el contrario, la propuesta de Sacco se aproximaba a esa visión comprometida del mundo. Su interferencia urbana (género que practica en ocasiones) consistió en la "pegatina", en puentes y calles, de pequeños pares de ojos "extraños y extranjeros", impresos serigráficamente sobre una lámina autoadhesiva de acrílico.

España e Iberoamérica

En España, también en junio, la Generalitat Valenciana presentó su primera Bienal Internacional con el tema general Comunicación entre las artes . En una de sus muestras ( El cuerpo del arte ), presentada en el Convento del Carmen (con diseño de Peter Greenaway y curaduría del italiano Achille Bonito Oliva), participó el grupo argentino Ar Detroy. La compañía de arte experimental (Charlie Nijenshon y otros), creada en 1988, exhibió Un acto de intensidad , una videoinstalación con varias proyecciones, registrada en las Salinas Grandes, provincia de Jujuy. La obra, que se funda en la intensidad de la relación conflictiva con la naturaleza hostil (los miembros del grupo permanecieron diez días aislados, en medio del desierto de sal), tuvo una destacada presencia en la Bienal.

En la VII Bienal Internacional de Cuenca (Ecuador), Matilde Marín obtuvo uno de los tres premios otorgados por un jurado integrado por especialistas latinoamericanos. Las fotografías de la artista argentina (reconocida grabadora, inclinada ahora hacia la fotografía y el video), registran su propia sombra sobre un paisaje árido y pedregoso. Son documentos de su "paso por el mundo", que aluden al nomadismo contemporáneo, tema de la Bienal. En Porto Alegre (Brasil), se realizó la 3º Bienal del Mercosur, en la que participaron 125 artistas de Brasil, Uruguay, Argentina, Paraguay, Chile, Bolivia y Perú. Sin un perfil claro, la representación argentina estuvo integrada, entre otros, por Ar Detroy, Dolores Cáceres, Marcela Mouján, Nora Coreas y Silvia Rivas. En el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, en los primeros meses del año, se presentó Versiones del Sur , un conjunto de cinco grandes exposiciones que mostraban, según las miradas de diversos curadores, la situación del arte latinoamericano del siglo XX. Las vanguardias y neovanguardias argentinas estuvieron representadas, en Heterotopías: medio siglo sin lugar (1918-1968) . Figuraban entre ellos Xul Solar, Antonio Berni, Alberto Heredia, Rubén Santantonín, León Ferrari, Jorge de la Vega y Juan Carlos Distéfano. También participaron Enio Iommi, Arden Quin, Oscar Bony, Alberto Greco y Luis Benedit. En otras exhibiciones, como en la borgeana F(r)icciones (curada por Yvo Mesquita y Adriano Pedroso), en No sólo es lo que ves: pervirtiendo el minimalismo (curada por el cubano Gerardo Mosquera) y en Eztétika del sueño (curada por el argentino Carlos Basualdo), intervinieron, entre otros, Víctor Grippo, Guillermo Kuitca y Pablo Siquier.

En la misma fecha, en la Feria de Arte de Madrid (ARCO), Ruth Benzacar, Diana Lowenstein, Gara y Arte x Arte presentaban un nutrido contingente de artistas argentinos.

En la exposición curada por el español José Jiménez para la Fundación Telefónica de Madrid, con el título El final del eclipse , participaron argentinos, brasileños, chilenos, colombianos, cubanos, mejicanos, uruguayos y venezolanos. Liliana Porter, Pablo Reinoso, Jorge Macchi, Fabiana Barreda y Augusto Zanella fueron los artistas locales convocados. La exhibición, que alude al lugar ocupado por el arte latinoamericano "después de eclipse" que impedía verlo sin mediaciones, prejuicios y tomas de posición previas, se verá, luego de la gira por España, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA). The Americas Society presentó en Nueva York Arte abstracto del Río de la Plata: Buenos Aires y Montevideo, 1933-1953 , con la curaduría de Mario H. Gradowczyk y Nelly Perazzo. La exposición, integrada por cuarenta y ocho trabajos, se iniciaba con la abstracciones pioneras de Juan Del Prete (la más antigua firmada en 1932), Joaquín Torres García y Esteban Lisa. Estaban presentes los pintores y escultores de la vanguardia constructivista de los años cuarenta, reunidos en la Asociación Arte Concreto-Invención, Madí y Perceptismo. Durante 2001, el Museo Reina Sofía adquirió dos obras de Pablo Siquier y la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) incorporó un trabajo de Nicola Costantino. Jorge Macchi, que un año antes había obtenido el Premio Banco de la Nación Argentina y la Beca Guggenheim, expuso individualmente en el Centre Régional d´Art Contemporain de Monbéliard (Francia).

Confrontaciones

No dejó de ser importante, como preparación para la confrontación internacional, la participación conjunta de artistas de muy diversas nacionalidades con argentinos, que se reiteró en dos ocasiones en muestras del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. La primera, Más allá de los preconceptos. El experimento de los Sixties , mostraba los discursos creativos de una generación que, aunque partió del minimalismo, rechazó su carácter neutral y su economía de medios. Reunió a 21 artistas del Este, Centro y Oeste de Europa, de América del Norte y de Latinoamérica, entre ellos Víctor Grippo, posiblemente el argentino más prestigioso en los circuitos internacionales de mayor exigencia.

En Movimientos inmóviles , la otra muestra del MAMba, un conjunto de artistas de las últimas generaciones se mostraba seducido por la omnipresente tecnología de la imagen. Integraban la muestra videos, videoinstalaciones y fotografías de diez artistas europeos y cuatro argentinos, que respondían, de diferentes maneras, a la posibilidad de representar el movimiento y el tiempo. Dos argentinos participaron con videos: Claudia Fontes y Jorge Macchi. Gabriel Valansi expuso sus fotografías de la serie Zeitsgeist, tomadas directamente de la pantalla de TV; Dino Bruzzone mostró la engañosa fotografía de la maqueta de un estadio de fútbol.

El balance no es completo, pero es suficiente para poner en evidencia que la situación es mejor que hace una década. Sin embargo, el arte producido por los creadores locales sigue siendo desconocido en los circuitos internacionales. En las exposiciones de arte latinoamericano su presencia es escasa e incierta, basta compararla con la que poseen México y Brasil. En la Argentina, lamentablemente, aún no se comprendió plenamente la situación del arte latinoamericano en la época de la globalización de la cultura.

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