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Las herencias más difíciles que tendrá que resolver el nuevo ministro de Cultura del país

Pablo Avelluto deberá enfrentar dilemas administrativos y podrá barajar y dar de nuevo en un área que el kirchnerismo agitó como bandera política; La Cámpora, los proyectos legislativos pendientes y la renovación en los museos
María Elena Polack
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25 de noviembre de 2015  

Crédito: Twitter

Al menos ocho desafíos iniciales tendrá que resolver en las primeras semanas de gestión el próximo ministro de Cultura de la Nación. Anoche Mauricio Macri confirmó que Pablo Avelluto, actual responsable de la coordinación de medios públicos porteños y de trayectoria privada en el ámbito editorial, será el sucesor de Teresa Parodi.

Al borde de los 50 años, legislador electo del Parlasur, Avelluto tiene experiencia en las administraciones pública y privada. Sobre todo en los últimos días se ha encargado de remarcar que va a combatir prejuicios como es "el del antikirchnerismo". Como periodista cultural, colaboró incluso con la influyente revista Babel. Fue gerente editorial de Torneos y Competencias, trabajó en Editorial Estrada y en el Grupo Planeta y ocupó el cargo de director regional de Random House Mondadori.

La herencia que reciba tendrá opacidades administrativas para estudiar con detenimiento. La irrupción de la agrupación juvenil La Cámpora en todas las áreas de esa cartera, incluidos museos y centros culturales, parece dejar una estela innumerable de empleados sin tareas específicas más allá de la militancia en favor del kirchnerismo.

No solamente se pondrá bajo la lupa la gestión administrativa de Parodi, sino que es probable que se extienda a la del ex secretario de Cultura Jorge Coscia, que ha tenido que enfrentar denuncias judiciales por el manejo de fondos del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales (Incaa).

Desde que asumió Néstor Kirchner la Presidencia, en mayo de 2003, hasta hoy, Cultura tuvo cuatro funcionarios nacionales. Entre 2003 y 2014, funcionó como una secretaría nacional que manejaron Torcuato Di Tella, José Nun y Jorge Coscia. En mayo del año pasado, Cristina Kirchner desplazó a Coscia sin explicaciones públicas concretas. Elevó esa cartera al rango de ministerio y designó a la folklorista, primera mujer en acceder a un ministerio de Cultura desde el regreso de la democracia, en 1983 (aunque hubo otra con rango de secretaria, Beatriz Gutiérrez Walker, durante el gobierno de Menem).

Además de los puestos políticos vacantes que tendrá que cubrir el macrismo dentro de 15 días, por el lógico recambio de autoridades nacionales, anoche Macri confirmó que Cultura mantendrá su rango de ministerio. No será responsable del Centro Cultural Kirchner (CCK) ni de Tecnópolis. Aunque programaba las actividades de ambas sedes, ambos tótems oficialistas ya dependían funcionalmente de otras áreas (la Unidad del Bicentenario, y el Ministerio de Planificación Federal) y ahora pasarán a la cartera aún sin nombre propio que junto con el sistema púbico de medios llevará adelante Hernán Lombardi.

¿Cuántos cargos políticos tendrá que designar el nuevo gobierno en los distintos espacios que están a cargo de Cultura? Es una cifra difícil de determinar y que Avelluto deberá dilucidar cuando asuma. Tendrá apenas un día, el 9 próximo, para dialogar con su par Teresa Parodi, si se mantiene la decisión de Cristina Kirchner de retrasar al máximo el intercambio de información entre funcionarios salientes y entrantes. El 10 de diciembre, por lo pronto, junto con el vencimiento de su mandato quedarán a disposición todos los cargos de los directores de los museos.

Quizá la nueva gestión aproveche el mecanismo de concurso público internacional por el cual se nombra al director del Museo Nacional de Bellas Artes desde 2007, para seleccionar otros cargos similares que quedarán vacantes y evitar la duplicación de funciones institucionales y políticas como ha sucedido en estos últimos 12 años. Por ejemplo, que Araceli Bellota haya cumplido de manera simultánea la tarea de directora nacional de Patrimonio y Museos y la dirección (ad honórem) del Museo Histórico Nacional.

Volviendo al perfil del designado ministro, se sabe además que Avelluto es un gran amante del jazz, y del jazz cantado en particular. Quizá necesite también saber bailar para enfrentar lo que viene en Cultura.

1. Una secretaría para "repensar"

El área más controvertida del Gobierno y la más nueva dentro del Ministerio de Cultura es la Secretaría de Pensamiento Nacional. Creada en junio de 2014, está a cargo de Ricardo Forster, integrante del colectivo intelectual Carta Abierta. Su misión fue sostener ideológicamente a ese sector del kirchnerismo, que intentó impulsar al ministro del Interior, Florencio Randazzo, como candidato a presidente. La nueva gestión eliminaría esta área, que incluye la Subsecretaría de Cultura Pública y Creatividad, y tres direcciones nacionales de Pensamiento Argentino y Latinoamericano, y Asuntos Académicos y Políticas Regionales.

2. La Biblioteca Nacional, pero en 3D

La próxima gestión tendrá, primero, que nombrar al director que reemplace a Horacio González, integrante de Carta Abierta, que ha manejado la Biblioteca Nacional desde 2005, quien con o sin continuidad política ya había anunciado su alejamiento del cargo. Todavía no ha trascendido quién será el que, segundo, tendrá la tarea de reacondicionar el Anexo Sur de San Telmo, que fue devuelto a la institución hace pocos meses. La tercera dimensión del asunto es que queda pendiente en el Congreso la aprobación de la ley de autarquía de la BN, que ya pasó por Diputados y falta que sea tratada en el Senado.

3. El nuevo director del Museo de Bellas Artes

Hasta el 10 del mes próximo, la Presidenta tiene tiempo de convalidar el concurso público por el cual se seleccionó al director del Museo Nacional de Bellas Artes. El actual director de Artes Visuales del Ministerio de Cultura de la Nación, Andrés Duprat, lleva 76 días esperando que Cristina Kirchner firme la designación oficial que le permita manejar la institución por cinco años. Es el único museo nacional cuyo director se elige por concurso público de antecedentes. Se espera que directores de otros museos, especialmente quienes se mostraron afines al kirchnerismo, presenten sus renuncias antes del cambio de mandato.

4. La ley federal de las culturas

Impulsado por la ministra Teresa Parodi, el proyecto de ley federal de las culturas tiene estado parlamentario, pero no fue tratado por las cámaras legislativas. La iniciativa plantea la creación de un Registro Artístico Cultural Federal, un Observatorio de Culturas Públicas, un Gobierno de las Culturas y la sistematización de un congreso argentino de cultura cada dos años. También prevé un aumento de un 1% anual en el presupuesto destinado al ministerio para hacer frente a esas iniciativas que se desplegarían en todo el territorio. Este año, Cultura manejó una caja cercana a los 2000 millones de pesos.

5. La influencia de La Cámpora

El orden administrativo y el equilibrio del personal de planta también serán tema de análisis. La creación del Ministerio de Cultura y la designación de Parodi significó el desembarco de la agrupación juvenil La Cámpora en las diferentes dependencias. Algunos secretarios y directores de área forman parte de ese grupo y no se sabe claramente cuántas personas fueron contratadas de manera termporaria o nombradas en planta permanente tanto en el ministerio como en el MNBA. Los cargos políticos vencerán el 10 de diciembre y el nuevo ministro tendrá que develar cuántos empleados hereda y qué tareas cumplen.

6. La ida y vuelta de la actividad en las villas

El Gobierno tuvo una actitud oscilante con las villas. En septiembre de 2013, Cristina Kirchner inauguró la Casa de la Cultura en la villa 21 y anunció la mudanza allí de la sede de la entonces Secretaría de Cultura. Pero la intención naufragó. El despacho de Jorge Coscia -luego de Parodi- nunca abandonó el palacete de Alvear. Se restringieron las partidas presupuestarias para los talleres y actividades culturales en distintos asentamientos. Se fomentó la actividad de La Cámpora en las villas. Y no se atendieron los reclamos de los dirigentes barriales que llegaron a pernoctar en el vestíbulo del ministerio en julio pasado.

7. Los subsidios al desarrollo cultural

Teresa Parodi destinó 15 millones de pesos este año a la creación del Fondo Argentino de Desarrollo Cultural. Con él, buscó "fortalecer la actividad cultural" de 229 proyectos sobre sostenibilidad, infraestructura, innovación y movilidad en el país y en el exterior. Entre las iniciativas, subsidió, por ejemplo, a pequeñas empresas de diseño de lencería femenina en Córdoba, agencias de diseño gráfico y señalética que trabajaban en Paraguay y viajes de músicos a distintos lugares del país. El nuevo ministro hereda ese fondo económico de fomento que no blanqueó su mecanismo de selección y distribución.

8. El bonus track que hace la diferencia

Tecnópolis y el Centro Cultural Kirchner son dos "templos" edilicia e ideológicamente kirchneristas que heredará el nuevo gobierno. Aunque sus administraciones no estuvieron en manos de Cultura, sí han tenido fuerte injerencia en la programación. Tecnópolis fue gestionada por la Unidad del Bicentenario (Presidencia) y el CCK, por el Ministerio de Planificación. Ambas instituciones pasarán a formar parte de la cartera que incluya el Sistema Nacional de Medios Públicos, a cargo de Hernán Lombardi, que confirmó que presentará un proyecto para que el CCK lleve su nombre original: Centro Cultural del Bicentenario.

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