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Jefatura de Gabinete: Marcos Peña, el cerebro de la gestión del presidente

Virtual "número dos" de Macri, tendrá a su cargo la coordinación de los ministros y el vínculo con el gobierno saliente; tiene 38 años
Jaime Rosemberg
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26 de noviembre de 2015  

Encerrado en su oficina, con la luz apagada y la vista fija, alternativamente, en la computadora o su teléfono celular. Así estaba Marcos Peña, el secretario de Gobierno porteño, el lunes por la tarde, trabajando a destajo y en el mayor de los sigilos para terminar de conformar el gabinete que ayer él mismo anunció en el edificio gubernamental porteño de Parque Patricios.

"Sobrepasado" por la multitud de encuentros personales y la "vorágine" de llamados y mensajes de texto que intercambió en las últimas horas, el secretario de Gobierno porteño cumplió con las órdenes urgentes de Mauricio Macri, que le pidió definir el gabinete y otras cuestiones "durante esta semana" que recién terminará mañana. También tuvo, y tendrá, a su cargo las relaciones con el gobierno saliente, aunque la vinculación directa entre su jefe desde hace trece años y Cristina Kirchner, anteayer, no resultó como se esperaba.

No es, por cierto, la primera vez que Peña tiene a su cargo un rol protagónico en las políticas diseñadas por su jefe político. Se trata, por el contrario, de una constante: fue él, como lo hace desde hace ocho años en el gobierno porteño, quien comunica las decisiones importantes, tiene a su cargo la relación con los ministros (actuales y futuros) y se transforma en "los ojos y los oídos" del presidente electo dondequiera que vaya.

"Marcos le aportará mucho al Gobierno. Tiene la extrema confianza de Mauricio y legitimidad hacia adentro", comentó un importante dirigente de Pro con historia en el peronismo. Será el virtual e indiscutido número dos de la administración, y siempre cerca de Macri, al que acompaña desde sus inicios en la política activa. Con sólo 38 años, tendrá a su cargo la coordinación de un gabinete donde habrá macristas "puros", aliados radicales, extrapartidarios y hasta un kirchnerista: Lino Barañao.

De costumbres austeras, siempre prolijo y atildado, Peña nació en marzo de 1977, en el seno de una familia politizada. La niñez y adolescencia del menor de cinco hermanos estuvo muy ligada a la actividad pública de su padre, el diplomático Félix Peña.

Su historia sabe de mudanzas y otras culturas. A los 7 años, Marcos se educó en la férrea disciplina del Way Side Elementary School, en Maryland, Estados Unidos, y volvió a Buenos Aires para terminar la escuela primaria. Ya adolescente, eligió el tradicional colegio Champagnat para sus últimos tres años de estudiante secundario.

En forma paralela con sus estudios en la Universidad Di Tella, donde se diplomó en Ciencias Políticas, comenzó su actividad política. Comenzó como "voluntario" en la campaña presidencial del frepasista José Octavio Bordón, en 1995, aunque alguna vez declaró que siempre sintió que le interesaba "generar algo nuevo más que relanzar lo viejo".

Trabajó con su padre, ad honórem, en la Subsecretaría de Comercio Exterior del gobierno menemista. Allí conoció a Gabriela Michetti, con quien lo uniría una historia de amistad y algún desencuentro.

Luego de un viaje como mochilero, junto con sus amigos Federico Peña y Enrique Avogadro, durante un año, por Asia y Europa. el joven Marcos volvió al país. Su historia desde allí es conocida: legislador porteño en 2003, se incorporó al gobierno macrista en 2007 y fue ganándose la confianza de su jefe, que la noche del triunfo ante Daniel Sciolil le dedicó un párrafo especial por su tarea como "el mejor jefe de campaña".

Inspirado en el trabajo y los consejos del consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, de quien no obstante tomó algo de distancia durante este año, y cultor del bajo perfil hasta hace muy poco, Peña diseñó la comunicación de la extensa campaña presidencial que culminó el domingo pasado con el triunfo de Macri. Disciplinado y trabajador, también mantiene un férreo control de "qué" y "cómo" se comunica desde el macrismo hacia la sociedad y los medios de comunicación. Temido por muchos de sus compañeros de partido y admirado por la inmensa mayoría, el cerebro de la campaña será también el cerebro del futuro gobierno, aseguran dos dirigentes que conocen muy bien al futuro jefe de Gabinete.

Los desafíos

Coordinación

Virtual número dos de la gestión futura, Marcos Peña tendrá a su cargo coordinar y amalgamar la tarea de veinte ministros que provienen de distintos partidos políticos y ámbitos de trabajo

Relaciones

El presidente electo le encargó al futuro jefe de Gabinete poner en marcha la transición con el gobierno saliente. El acercamiento, hoy empantanado con la Presidenta, sí se da con algunos ministros

Comunicación

Más allá de dejar el cargo que ocupa en la ciudad, Peña intentará retener en su órbita el control del discurso y la comunicación del gobierno

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