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Un disco y la felicidad del reencuentro

Adriana Franco
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29 de noviembre de 2015  

Como un ritual. Antes ya de abrir este CD que nos devuelve por un rato a Luis Alberto Spinetta, es la emoción la que le gana a la expectativa. Pero luego de que se escucha el "un, dos, tres, cuatro" con esa voz inconfudible, y comienza a desplegarse la música, nos damos cuenta de que estamos casi ante un milagro. Frente al mejor regalo de fin de año que podíamos esperar: un disco del Flaco, Spinetta Los Amigo. Poco más de media hora y siete temas (más una yapa) que nos trae de nuevo la pasión de su arte, las sutilezas de su voz, la energía de su guitarra, la magia de sus palabras. Como un relajado repaso por su historia, (esa que tan bien revisitó con el fantástico concierto de Vélez de 2009) jazzrockea y rockea con su particular estilo, su manera siempre volada y única de reinventarse y reinventar el rock local.

Se trata de las grabaciones registradas en La Diosa Salvaje el 4 y 5 de marzo de 2011, con el trío que habían armado con Rodolfo García en batería y Daniel Ferrón en bajo. Por amor a la música, por amor a la canción, y lejos de las presiones, los tres dejaron plasmados algunos temas que quedaron allí, guardados en las cintas, hasta que el tiempo fuera propicio. O hasta que pasara el suficiente tiempo como para que los herederos Spinetta (Dante, Cata, Valentino y Vera) pudieran volver a "reunirse" con su padre, de esta particular manera. Así, la familia junto con García y Ferrón, convocaron a los que debían convocar (Mariano López en las consolas; Claudio Cardone y Mono Fontana en teclados y la Orquesta Kashmir) para terminar de darle forma a lo que ya tenía su forma prefigurada.

Así, Los Amigo (el nombre que eligió Aníbal Barrios, el asistente histórico del Flaco, según contaron los responsables del proyecto) consta de canciones hechas y derechas. El disco abre con el aire jazzero de "Apenas floto", puro formato de trío, y palabras sobre el tiempo en las que algunos tal vez escucharán el sonido de la premonición, la anticipación de ese final que llegó apenas 11 meses después. Lo sigue "Iris", bellísima canción dedicada a Ana, aquella hermana que no dormía allá en los comienzos de todo, y en la que se suman apropiados arreglos de cuerdas. El instrumental "El cabecitero" permite percibir claramente el clima en el que se realizaban estas placenteras grabaciones (por eso, tal como el otro tema instrumental, "El gaitero", el crédito aquí corresponde a los tres músicos). "Bagualerita", con el aporte del Mono, es pura poesía spinettiana; hay diamantes y valles, murallas y miradas de pájaro. Queda aún más, la hermosa "Canción del lugar" a la que Cardone aporta y que se sitúa más cerca de los últimos trabajos del Flaco; una versión acústica de "Iris" y "Río como loco", un tema al que no llegó a ponerle la voz (aunque sí se incluye la letra), el más rockero y free de los tracks.

Nada suena forzado. Todo es orgánico, armónico y amoroso, desde la grabación hasta el trabajo "familiero" para que llegue a nuestras manos. Y a nuestros oídos, incluido ese "Bastante feliz, eh", que se le escucha decir al final de "Apenas floto". Y sí, somos felices. Gracias otra vez.

Track

Jeff Buckley inédito

En marzo se á You and I, un álbum "nuevo" del músico fallecido en 1997. Se trata de grabaciones realizadas en 1993 y que incluyen la primera versión de "Grace", uno de sus clásicos, además de covers como "Just Like a Woman", "I Know It's Over" y "Calling You", entre otras.

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