Kryptonita: súperheroes versión argenta

Pablo Rago, Diego Capusotto y Nicolás Vázquez hablaron con LA NACION sobre este esperado y disparatado film nacional
Martín Fernández Cruz
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3 de diciembre de 2015  • 13:13

Nace el súper hombre

Kryptonita, la novela escrita por Leonardo Oyola que ahora llega al cine de la mano del director Nicanor Loreti, presenta una reinterpretación de los más populares héroes y villanos de la factoría DC. La historia transcurre en el conurbano bonaerense e imagina a un Superman muy distinto del que todos conocen. Nafta Súper ( Juan Palomino ) es el líder de una banda criminal, pero cuando recibe una herida que podría ser mortal, debe recuperarse en el hospital Paroissien mientras sus amigos le hacen el aguante. En los alrededores, un grupo de policías intentará todo con tal de aprovechar el momento de debilidad para derrotar a la banda. Y esa noche al borde de lo sobrenatural tendrá dos testigos privilegiados: un médico de guardia y una enfermera, que de golpe se encontrarán involucrados en una velada de lo más atípica.

Al momento de prepararla, Oyola contó a LA NACION: "En el proceso de escritura fue ganando más lo humano y lo social que lo súperheroico, pero la verdad es que al principio ambas iban muy de la mano. Siempre el eje fue Nafta Súper, pero cómo lo iba a encarar era un tema. Entonces, cuando apareció la voz de El Federico, del Ráfaga y ni hablar de cuando apareció Lady Di... ahí creo que salió el pulso de la novela".

Lo que Loreti sintió por el libro fue amor a primera vista y la historia de forajidos del conurbano fue un aspecto clave para enamorarse de este relato: "Hay algo muy interesante y es que básicamente lo que Leo hizo fue preguntarse: ' ¿qué pasaría si ciertos súperheroes hubieran existido en la Argentina y fueran otros personajes?' , y esa es la excusa para contar una historia, pero lo que funciona es todo lo que se está contando alrededor. Lo importante es hacer una trama que se sostenga por sí sola porque el chiste de que son súperheroes se agota rápido. Si leés el libro, lo que está buenísimo es que te está contando algo demencial y que está bárbaro más allá del guiño".

Hay equipo

De La Liga de la Justicia hay mil formaciones, desde la fundacional creada por Gardner Fox, hasta la versión sitcom de J. M. DeMatteis y Keith Giffen (con héroes menos populares), pasando por la de Morrison e incluso la de Geoff Johns (ambas compuestas mayormente por los personajes canónicos). Pero Oyola, para su versión local del equipo, optó por dejar afuera algunas caras conocidas y agregar otras: "Yo hice una primera versión de la novela centrada solo en Superman, pero se volvió una parodia involuntaria y no quería que pasara eso. Entonces, la dejé un rato y pasaron una serie de cosas que me fueron inspirando para lo que terminó siendo la novela tal y como está, dándome cuenta que tenía que trasladar y hacer una puesta más grande. La primera formación era la de Los Súper Amigos, que es con la que crecí, pero el asunto es que no sabía cómo meter a algunos personajes y quería evitar el tema de Robin para Batman por todos los chistes fáciles que hay y también era muy difícil meterlo a Aquaman porque por la contaminación del río Matanza, de vuelta se iba hacia el humor y me alejaba de la idea que estaba teniendo. Pero un día mi nene estaba mirando Cartoon Network y veo que ahí había una Liga de la Justicia y decido usar esa formación para Kryptonita, que también es en homenaje a mi hijo" (la serie a la que hace referencia es la producida por Bruce Timm, quizá la mejor adaptación al dibujo animado de una serie de DC).

Juan Palomino es Nafta Súper

Una herida con un objeto verde deja a Nafta Súper al borde de la muerte. Inconsciente, en una cama de hospital, su esencia se mantiene viva a través de sus amigos, que harán lo imposible por protegerlo hasta la salida del sol. Este personaje es el motor de todo y, para Palomino, representa "la capacidad de liderazgo y de compañerismo". "Ellos hacen todo esto porque interpretan la personalidad de Nafta Súper, que ante todo es un padre muy ocupado de Monchito, su hijo, y de los integrantes de esa banda. El no es un tipo que esté mirándose el ombligo. Ese es un componente que me interesó o, al menos, así lo interpreté porque es todo muy subjetivo. Yo lo tomo a Nicanor como el álter ego de Nafta Súper, él es el director que construye una historia, pero la construye colectivamente, escuchando, comprendiendo y eso es lo que me contagió en las dos películas en las que estuve bajo su mando".

Pablo Rago es El Federico

Va en moto, es el señor de la noche y con seguridad el mejor preparado para liderar a la banda en ese momento de crisis, que puede terminar con la muerte de Nafta Súper. Este equivalente de Batman encontró en Pablo Rago al actor ideal, pero construir al hombre murciélago versión conurbano fue una tarea para la que tuvo algo de ayuda: "Tengo la suerte de ser amigo de Sebastián De Caro, que si hay alguien que sabe sobre comics y todo sobre Batman es él. Así que estuve charlando con Seba unas cuatro horas, en las que me dejó los oídos sangrando. [Risas]. La verdad es que fue muy nutritivo y me vino bien para entender de qué iba el personaje".

El propio De Caro recordó esa especie de master class batmaniana como un momento increíble: "Le pregunté qué sabía y él me habló de las películas, pero yo le dije que se olvidara de eso y empecé de cero contándole un poco el momento en el que surgen estos personajes. Le hablé de obras fundamentales y en el último tramo de esa charla hablamos de cómo adaptar Batman para un actor argentino haciendo una extrapolación porque El Federico tampoco es Batman en el sentido puro de la palabra. Bruce Wayne es un hombre que tiene una economía de recursos, de movimientos y de palabras. Había que entender que es un personaje que no se movía de más, que no hablaba de más. Es un hombre que todo lo que dice es sentencioso y perfecto, que no hay duda, no ablanda lo que dice, no tiene apoyaturas en el modo de hablar y eso Pablo lo logró".

Durante la charla con LA NACION, Rago consideró que le tocó el mejor papel posible: "Sin hacerme el canchero... a mí me dieron el mejor personaje. [Risas] Claro, es el único que no tiene poderes y, sin embargo, puede participar de un grupo como éste, tan especial. Y si vamos directamente al comic, Batman es el mejor súperheroe, no jodamos".

Diego Capusotto es Corona

Como negociador de la policía, Corona es un desquiciado y su locura estilo Guasón encontró en Diego Capusotto al actor perfecto. Siendo uno de los villanos más icónicos de la cultura popular, el logro del actor fue armar un personaje que no fuera deudor de ninguna otra versión previa: "No miré ningún otro Guasón y no quise intoxicarme con eso de la apropiación de otro. Lo que busqué fue al personaje llamado Corona, que es análogo de alguna manera al Guasón, pero que es uno muy particular en una historia que tampoco tiene que ver estrictamente con Batman. Yo traté de buscar a un personaje que es un policía que entra a negociar con la banda en el hospital, lo fijé en esos términos y no, en mirar a algún Guasón para ver un posible acercamiento, todo lo contrario, justamente me desligué inclusive del propio personaje. Me fijé más en pensar que Corona no es el Guasón, él es Corona".

El trabajo de Capusotto dejó una impresión enorme en muchos de sus compañeros, muy especialmente en Rago: "Lo que más disfruté fue la escena con Capusotto. Ya estábamos muy emocionados con empezar la película, con que él estuviera ahí y poder curtirlo en el laburo. Lo primero que filmé fue todo con él y cuando ves la película, garpa mucho su presencia porque si bien es Capusotto, está tocando una cuerda que no es la habitual en él".

Nico Vázquez es El Faisán

En otras circunstancias a podría haber sido Hal Jordan, Kyle Rayner o John Stewart, pero en el mundo escrito por Oyola, le tocó ser El Faisán, el hombre de verde que, anillo al dedo, es una de las piezas clave dentro del grupo. Faisán es efervescente y es capaz de meterse en el bardo si la situación lo amerita pensando siempre en defender a sus amigos. Nicolás Vázquez , el actor elegido para interpretar al hombre de verde, habla de su personaje con LA NACION con genuino entusiasmo, como un chico que se preparó años en la plaza del barrio jugando a ser súperheroe, y que ahora tiene la oportunidad de verdaderamente convertirse en uno. "Creo que no debe haber ni un chico que no haya visto a Los Súper Amigos o que no haya querido ser Superman, Batman o Aquaman y a mí me pasaba lo mismo, incluso de no tan chico. El Faisán es un tipo que no habla como yo, que tiene otro vocabulario... es un tipo que se pone muy violento, pero que por momentos es el más sensible de toda la banda. A su vez, yo soy muy verborrágico y el personaje tiene momentos que no es así, que es apacible y te mira con una carga emocional oscura que asusta. A a mí me costó mucho hacer eso, yo estoy más asociado a personajes luminosos. Nunca me había pasado tener jornadas tan ricas de trabajo, me doy cuenta que es el personaje que más trabajé desde que empecé a actuar".

Lautaro Delgado es Lady Di

La reina de las amazonas es una guerrera fría, pero protectora, una madre y una amante. Que sea una chica trans la fortalece en su temple como una mujer incapaz de bajar los brazos en la construcción de esa realidad anhelada. Y el director entendió desde el primer día la importancia de ella dentro del mundo de Kryptonita: "Uno de los personajes más complejos era Lady Di porque si ahí la pifiaba era un ' adiós película´ y fue Lautaro Delgado el que me pidió ese papel. La verdad es que era muy difícil y arriesgado y todavía me doy cuenta de la magnitud de su laburo. Él le dio mucha humanidad al personaje y en ese sentido tuve suerte".

Delgado compone a una amazona que en muchos sentidos es el corazón de la película: "Cuando leí el guion, Lady Di me pareció un personaje encantador. Nunca había leído a una trans entendida de esa forma, era la primera vez que veía una historia de amor que, de alguna forma, terminaba bien. A las trans siempre las hacen más reventadas o estereotipadas y me pareció que Lady Di tenía una potencialidad, una complejidad y una ternura que era un desafío tremendo. Cuando empecé a preparar el personaje dije ' bueno, ahora sí que me metí en un lío' porque la verdad es que no sabía bien de dónde agarrarme porque estaba muy extranjero a la cultura del LGTB. Finalmente, di con la ayuda de Karen Bennett que pertenece a la ONG GATE (Global Action For Trans Equality) y ella es una militante trans, o sea que tiene una posición ideológica y política sobre la identidad de género".

Si bien la Lady Di de Kryptonita tiene varias diferencias con respecto a la Wonder Woman tradicional, Delgado también trabajó para mantener algunas similitudes: "Me zambullí en el mito de la Mujer Maravilla. Lady Di tiene ciertos tópicos que yo quise tomar. Diana usa el lazo de la verdad, yo hablé con Nicanor y le pregunté cómo se podía reemplazar y se me ocurrió un látigo. Estuve hablando con Bennett y salió esto de cómo trasladar el personaje de una Amazona al mundo real y trans, y pensé ' ¿por qué no una trans sadomasoquista dominatrix?' porque la dominatrix tiene mucho de vestimenta de guerrera y eso me vino como anillo al dedo por la cuestión del látigo porque en definitiva también lo puedo usar para luchar".

Diego Cremonesi es Ráfaga

Lejos de la serie televisiva, el Flash modelo conurbano no es un científico bonachón que busca hacer el bien. Nada de eso, el Ráfaga es pura cabeza cuando hay que pensar, pero también es pura efervescencia (un poco como el Faisán) cuando hay que salir a defender al barrio y a los amigos. Diego Cremonesi, actor y dramaturgo, tuvo en sus manos la responsabilidad de convertirse en el corredor escarlata. "Cuando Nicanor me ofreció a Ráfaga no lo podía creer, porque como actor entendía el lugar que ocupaba ese personaje. Como en un equipo de fútbol, en un grupo hay roles y cuando todos los actores entendemos qué rol estamos jugando aparece la magia porque no nos estamos chocando entre sí sino que estamos al servicio de un bien mayor. En ese sentido pude entender que mi personaje tenía que ser como un número 5, como alguien que está ahí, constante, y me pregunté ' ¿desde dónde lo construyo?'. No tengo un conocimiento de los comics, me puse a investigar y descubrí que había siete Flash, entonces pensé ' ¿cuál es el más copado?'. [Risas] Lo que tiene este tipo es la velocidad y se tiene que traducir en algo de la tranquilidad que le da esa conciencia y su velocidad mental. Pensé en la capucha, en el western, en esta cosa de la mirada oculta y en la construcción de un personaje del tipo ' vos me caes bien, pero sino te limpio?".

Un proyecto único

Ser actor y recibir un llamado telefónico para proponerte que seas Superman, Batman o Flash es el sueño de muchísimos. Pero lo más atractivo es que no vas a ser un súperheroe de allá, sino uno de acá, con nuestros modismos y lunfardo. Todos los actores hablan del rodaje con entusiasmo, con alegría, porque todos jugaron en un universo increíble del que cualquiera querría formar parte. Sebastián De Caro, un tipo que respira viñetas, contó que participar de Kryptonita "fue un sueño hecho realidad". "Imaginate solamente estar vestido del comisionado Gordon, caminando por el Paroissien y de repente ver a Capusotto vestido del Joker en la otra punta. La envidia sana más grande, creo que va a ser cuando vean que nosotros vivimos ahí dentro un rato. No sé cómo expresarlo... fue una película que siempre soñé ver y que tiene una energía muy especial. Lo que yo hago es muy pequeño, pero me considero un privilegiado", aseguró.

Cremonesi, por su parte, también recordó el rodaje como un examen tan complejo como fascinante: "Cada día era como pasar una prueba difícil. Mientras iban pasando las jornadas y te sacabas el peso de algunas escenas más complicadas, ya estabas diciendo: ´ ¡bueno, que venga la pelea así ahora nos cagamos a trompadas!´ y fue genial hacer eso con Pablo Pinto [ que interpreta a Cabeza de Tortuga]. Él llega, nos juntamos a practicar las coreografías y a los dos minutos yo ya estaba colgado de su cuello, todo traspirado, haciendo tomas y cagándonos de risa como si fuéramos chicos. La verdad es que ésta es una película que la querría actuar cualquiera".

Para Palomino también fue una película inolvidable, pero por motivos más emocionales: "Fue la primera vez que pude actuar con mi hija porque ella forma parte de la banda y el Monchito (el hijo de Nafta Súper) es mi propio hijo, que aparece en una foto en la que él tendría unos tres o cuatro años. Entonces, para mí, esta película siempre va a ser entrañable porque como dijo Alex Cox: ' El cine cuando se hace entre amigos, se disfruta más'".

La felicidad es la palabra "ebrio"

Hay películas que indefectiblemente generan euforia, que basta con verlas para salir desbordado de felicidad y Kryptonita logra eso. La relación entre el espectador y la película es tan plena, que cuesta no quedarse impregnado por ese mundo que se niega a soltarte. Y Capusotto fue quien mejor verbalizó en nuestra charla esa sensación tan intensa y especial que se genera al encontrarse con una producción así de festiva: "Que se dé ese tipo de relación entre un espectador y una película es de alguna manera lo que uno espera, que la vida o cierta relación festiva que pueda haber entre lo que se está viendo y el espectador tenga un peso específico mientras transcurre la función. De alguna manera, cuando uno va al cine lo que desea es que el mundo se detenga y solo exista el ahí donde se está proyectando la película y en cómo interviene uno como espectador ante lo que está mirando. Ahí aparecen los sueños, los deseos. No sé si eso pasará con esta película, pero esa idea de que el mundo pueda detenerse en ese momento en que transcurre la cosa hace probablemente que la gente salga como feliz... o que haya tenido algún síntoma parecido a la felicidad... a la euforia. Sí, esa palabra me resulta más interesante porque significa " fuerza para soportar", que también es una palabra linda como ´ ebrio´. Así que si eso pasa, encantado, no solamente por los que participamos de esto sino también por ese momento de felicidad que transcurre en el espectador". Aplausos a eso, a Capusotto y a todos los involucrados en la película y en la felicidad de Kryptonita.

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