Una pionera de la fotografía argentina moderna

El 24 de diciembre último falleció en Buenos Aires, a los 95 años, la admirable Grete Stern. Junto con Coppola, Heinrich y Saderman, impuso en los años 30 una nueva mirada fotográfica que revolucionó el conservador circuito intelectual porteño.
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2 de enero de 2000  

YA todos lo saben: el 24 de diciembre murió Grete Stern. Los medios lo anunciaron enseguida. En estas líneas, simplemente, queremos homenajearla. Por eso convocamos a algunos de sus amigos, que en las líneas que siguen esbozan un retrato de la gran fotógrafa.

Gyula Kosice: "A partir de 1942 Grete hacía fotos de mi obra. Un poco más tarde empezamos a hacer las reuniones de la Asociación Arte Concreto-Invención en casas particulares, y una de ellas fue en la suya. Entre otras cosas, ella sacaba fotos de los integrantes del grupo. Cuando fundé el Madí le encargué un collage para nuestro logotipo. Le pedí específicamente que tomara una foto frente al Obelisco, donde había una publicidad de los relojes Movado. Me interesaba la eme de ese cartel, que se iluminaba con gas neón, porque yo en ese momento estaba haciendo obra con ese material.

A Grete no le interesaba hacer de la fotografía una carrera. Lo suyo era una vocación apasionada, que la llevaba a trabajar permanentemente. En la década del 40 yo iba todos los domingos a su casa. Mi mujer, incluso, le sirvió varias veces de modelo para la serie de los Sueños , que publicaba en la revista Idilio. Yo conversaba mucho con ella sobre la vanguardia, porque la había vivido de cerca en la Bauhaus de Dessau. Y se interesaba mucho por nosotros porque reconocía que éramos la vanguardia argentina".

Ernesto Schoo: "Conocí a Grete cuando vivía con su entonces marido Horacio Coppola en Ramos Mejía, en una casa racionalista que había proyectado Wladimiro Acosta. Allí nos juntábamos con Pepe Fernández, Horacio Verbitsky, Kosice, María Elena Walsh, Alberto Greco. Nos divertíamos mucho: se cantaba, se tocaba la guitarra, el piano. Eramos jóvenes, estábamos descubriendo el mundo, y visitar la casa de Grete era una manera muy agradable de descubrir el mundo. Había mucha alegría y mucha sensibilidad.

Creo que el rasgo más importante de la personalidad de Grete es que siempre rescataba lo humano, aunque se tratara de un objeto. En ella yo encontraba algo que nos hace muchísima falta: cierto candor para vivir y mirar la vida. Tenía una mirada casi de niña, un gran encanto personal. Nunca supeditó la técnica a ese sentimiento de ternura que ella tenía hacia todas las cosas. Uno la sentía como una verdadera amiga".

Sara Facio: "Como fotógrafa, Grete marcó una forma distinta de plantarse ante la imagen. Dio el paso de lo comercial hacia lo artístico. La rescaté cuando fundé la fotogalería del Teatro San Martín. La incluí en la primera muestra, titulada Los maestros del retrato , junto con Horacio Coppola, Anatole Saderman y Anne Marie Heinrich. A partir de esa exposición nos hicimos muy amigas. En 1988 concretamos otra muestra, esta vez individual, en el MNBA, y paralelamente edité un libro sobre su obra. En 1992 viajamos juntas a Foto-fest, donde también expuso. Hablábamos mucho de fotografía, de sus ideas, de lo que había aprendido en la Bauhaus. Tenía un perfil muy bajo, pero estaba siempre rodeada de artistas y pensadores, entre los que tenía mucho prestigio. Leía mucho, escuchaba música, le gustaba la pintura. En ese sentido, vivió una vida muy plena. Una vez que pasabas la barrera que imponía por su modo de ser, típicamente alemán, era muy cálida".

Luis Príamo: "Conocí a Grete a principios de los 90, cuando ya había dejado la fotografía. Era una persona extraordinaria: dulce, inteligente, modesta. Una artista magnífica. Con pocas palabras enseñaba muchísimo. Sus observaciones sobre la fotografía eran muy escuetas, pero sumamente agudas. A la vez, tenía mucho sentido autocrítico.

Su obra inauguró la vanguardia en nuestro país. Sin duda fue una de las fotógrafas más extraordinarias: en el fotomontaje, por ejemplo fue casi única. Pero lo más destacable es que la riqueza de su sensibilidad dio un corpus de obra tan amplio en géneros que satisfizo prácticamente todos los gustos".

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