Los ojos del subte: desde un centro de monitoreo, se evitan accidentes en la red

Un grupo de 24 supervisores vigilan desde allí cuatro de las seis líneas; pronto se sumarán las otras; los controladores tienen contacto directo con los maquinistas
Valeria Musse
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7 de diciembre de 2015  

Un operador por línea supervisa la circulación de las formaciones y se entera de las irregularidades
Un operador por línea supervisa la circulación de las formaciones y se entera de las irregularidades Crédito: Diego Spivacow / AFV

Danilo tenía la vista clavada en las dos pantallas sobre su escritorio. Observaba algo así como una secuencia genética de ADN en movimiento, aunque menos redondeada. No se le podía escapar nada. Por suerte, se trataba de un día relajado. Lo que veía eran todas las formaciones de la línea A del subte en forma de lucecitas de distintos colores y formatos, y todas circulaban correctamente.

Hace 11 años que Danilo Demonte trabaja en el Puesto Central de Operaciones (PCO) de la concesionaria Metrovías. Integra un equipo de 24 supervisores que, a diario y de manera minuciosa, monitorean el servicio de cuatro de las seis líneas de subterráneo. Tienen vasta experiencia, como Demonte, que antes fue boletero y guarda.

"Nos estamos despidiendo de la campana", decía Danilo, nostálgico, mientras pulsaba ese botón para dar vía libre a la formación que debía salir desde una de las cabeceras de la A. En las próximas horas, el sistema para esa línea se sumaría a toda la red y quedaría automatizado desde el semáforo en la estación.

El subte porteño cumplió 102 años el martes pasado y, un siglo después, avances tecnológicos como el mencionado son moneda corriente en la red que transporta un millón de personas por día.

Mientras Demonte hablaba con LA NACION, no perdía de vista que en un par de minutos debía autorizar la marcha de otro subte de acuerdo con el diagrama preestablecido. El trabajo en el PCO es minuto a minuto, segundo a segundo.

La tarea que allí se realiza es tan estratégica que su lugar de emplazamiento no puede ser revelado, explicaron en Metrovías, por cuestiones de seguridad.

En una de las paredes del centro, y bajo un entorno con poca luz para que resalten aún más los colores de las pantallas, se refleja el ir y venir de las lucecitas rectangulares que representan a los trenes. Cada cual en su correspondiente línea: A, B, D y E (la C y la H tienen controles propios). Si una hilera de figuras se mueve en color rojo sobre una línea verde, se trata de una formación completa que avanza sobre vías liberadas para que pueda transitar. El paso fue allanado previamente por el operador que controla que no haya problemas y que, entre un tren y otro, haya suficiente espacio.

"Atento, taller, que va a salir otra formación", le advertía un operador a otro compañero en la estación. La comunicación es corta y sencilla. Si el maquinista de un subte tiene algún inconveniente, basta con que module por la radio que tiene en el tren para que el empleado del PCO a cargo de la línea se entere.

Como Sergio, que tuvo que actuar rápidamente. A las 9.24 recibió la alerta desde una formación de la línea E. "Sí, te copio", le respondió al maquinista del tren 8. "Necesito una ambulancia", le indicaron. Una persona se había descompuesto dentro del tren, a la altura de la estación Jujuy. El operador dio aviso a otro de los integrantes del equipo, Rafael, que, desde su puesto en la Guardia de Emergencia, se comunicó con el SAME para la asistencia.

Al mismo tiempo, Sergio ya había modificado provisoriamente el diagrama del servicio en la E hasta que la víctima fuera atendida por los médicos. El operador cliqueó, indicó el cambio de vías correspondiente para acortar el trayecto y limitó la circulación de los subtes entre Plaza de los Virreyes y Boedo. La información ya estaba disponible para los pasajeros. Desde la isla de Atención al Usuario, se comunicó por altoparlantes, la página web de Metrovías y las redes sociales.

El PCO comenzó a funcionar en 2001 con la intención de centralizar la información de la red de subtes y prevenir accidentes. "Por ahora, la línea H tiene su propio centro de operaciones, y la C realiza el control desde las cabeceras, pero la idea es unificar todo", indicó Fernando Raimondo, jefe del PCO, donde también funciona una guardia de mantenimiento.

El trabajo en este lugar a media luz no descansa. Una vez que la última formación se detiene en la terminal, alrededor de las 23.30, y el maquinista especializado apaga la corriente y cierra las puertas, comienza la etapa del mantenimiento. Desde el PCO, los operadores de cada línea -que rotan sus turnos cada seis horas- habilitan el trabajo de tareas de limpieza y obras hasta cerca de las 4, cuando avisan del cierre y la zona de vías debe quedar despejada para el momento en que se restablece la energía.

Cuando los supervisores habilitan el recorrido de los primeros coches, los ojos vuelven a posarse sobre las coloridas pantallas.

Como se dijo, el subte cumplió 102 años. El 1° de diciembre de 1913, la línea A inauguró el servicio entre Plaza de Mayo y Plaza Miserere con sus viejos vagones de madera (ver aparte). Buenos Aires se convirtió en la primera ciudad de América latina en contar con una red subterránea de transporte de pasajeros.

Hoy, suman seis las líneas. Y la extensión de la traza continúa. Tras algunas demoras, el subte llegará a Recoleta en los próximos días, con la inauguración de las estaciones Córdoba y Las Heras de la línea H.

La historia de una red que crece desde 1913

1913

Línea A

La primera etapa, que fue desde Plaza de Mayo hasta Plaza Miserere, quedó inaugurada el 1º de diciembre. El primer día viajaron 170.000 personas. Para mediados de 1914, se terminó el tramo final hasta Primera Junta

1930

Línea B

Su primera etapa, entre Chacarita y Callao, culminó el 17 de octubre, dos años después de que comenzaron las obras de construcción. Durante los dos días iniciales del servicio, ese sábado 17 y el domingo 18, viajaron en la línea 380.000 pasajeros repartidos en sus 32 coches

1934

Línea C

Su primer tramo, Plaza Constitución-Diagonal Norte, fue librado al servicio público el 9 de noviembre. En aquella primera jornada, viajó el entonces presidente de la Nación, Agustín P. Justo

1937

Línea D

El primer tramo de las obras de esta línea, entre Catedral y Tribunales, se inauguró el 3 de junio, con 1700 metros de túnel, incluyendo un empalme con la línea C de 200 metros de extensión

1944

Línea E

El primer tramo, comprendido entre Plaza Constitución y la intersección de las calles San Juan y Urquiza, se inauguró el 20 de junio. Seis meses más tarde llegó a lo que hoy es la estación Boedo

2007

Línea H

La última inaugurada, el 18 de octubre de ese año. Se extiende por 5,5 kilómetros, entre Corrientes y Hospitales. Llegará a Recoleta en los próximos días

Más información: http://www.metrovias.com.ar/Subterraneos/StaticPage/Institucional/Historia/3427

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