Ya están listos los hombres que serán la sombra del presidente

Desde mañana, la seguridad de Macri quedará a cargo de la Custodia Presidencial
Ricardo Larrondo
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9 de diciembre de 2015  

Cuando Mauricio Macri despierte mañana, dos comisarios de la Policía Federal llamarán a la puerta de su casa del barrio de Palermo y le informarán que ellos, junto con un grupo especial de oficiales y suboficiales, se harán cargo de su seguridad y la de su familia hasta que termine su mandato: se pondrá en marcha, así, una compleja maquinaria llamada custodia presidencial.

Lo mismo sucederá con la vicepresidenta electa, Gabriela Michetti, en su casa de Balvanera, donde alguna vez sufrió escraches y hasta uno de sus custodios se tiroteó con un ladrón que quiso robarle el auto.

Es cierto que Macri cuenta con la custodia de la Policía Metropolitana por ser el jefe del gobierno porteño, pero todo será distinto alrededor del presidente electo. Por decreto presidencial, la Casa Militar es "la responsable primaria" de la seguridad del presidente, y para ello existe un prolijo y complejo entramado de disposiciones que deben cumplir a rajatabla un pequeño ejército de hombres y mujeres de fuerzas militares y de seguridad.

Con base en la Casa Rosada, la Casa Militar es conducida por un oficial superior de las Fuerzas Armadas, cuyo cargo es rotativo cada dos años y, como dice el decreto, "debe proveer la seguridad del presidente, de sus familiares directos, como también de la Casa de Gobierno, la residencia presidencial de Olivos y otros lugares de residencia transitoria que disponga el jefe del Estado".

El jefe de la Casa Militar -hoy el teniente coronel Agustín Rodríguez- es la cabeza de un ajedrez en el que todos protegen al "rey" y deben neutralizar cualquier situación que lo ponga en riesgo. Tiene el "control operacional" de tres agrupaciones principales: Coordinación, Logística y Comunicaciones; la Aérea, y la de Seguridad e Inteligencia. Esta última es el músculo elástico y atento que tiene dos caras: el histórico Regimiento de Granaderos a Caballo y la Policía Federal.

La histórica unidad, creada por San Martín, es desde 1907 escolta presidencial, en cuanto a ceremonial y protocolo, y debe "proporcionar la seguridad del presidente, dentro y fuera del país". Macri será el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y es lógico de comprender que el "primer anillo" de seguridad esté cargo de una fuerza militar.

El decreto da participación a la policía: "Para todos los desplazamientos terrestres dentro y fuera del país, la custodia personal del presidente y de su familia estará a cargo de la división Custodia Presidencial de la Policía Federal, conforme a las directivas del jefe de la Casa Militar". La Custodia Presidencial tiene su base en la Casa de Gobierno y en la residencia de Olivos, cuyo perímetro y sector externo están a cargo de la policía bonaerense.

Desde hace varios meses, según supo LA NACION, el jefe de la Policía Federal, comisario general Román Di Santo, conforma "la nueva" Custodia Presidencial, que estará integrada por dos oficiales jefes -dicen que ambos tienen impecables legajos- y un numeroso grupo de hombres y mujeres. Varios de ellos son profesionales calificados e instructores que incluso han ofrecido cursos de capacitación sobre protección de funcionarios a fuerzas locales y del exterior. Todos cuentan con una flota especial de vehículos.

Estos policías no han participado de custodias de otros presidentes ni vicepresidentes. Sería para evitar cualquier tipo de "tráfico" de información de un presidente a otro.

También supo LA NACION que tanto Di Santo como el jefe de la Policía Metropolitana, Horacio Giménez, ya trabajan en la fusión de las custodias. Ambos seleccionaron a los mejores hombres para la conformación de la "nueva" custodia.

"La Custodia Presidencial es el segundo y el tercer anillo de seguridad del presidente -confió un ex integrante de la custodia-. Nosotros buscamos al presidente a Olivos, donde es custodiado por los granaderos, y lo llevamos en la «cápsula» (caravana de automóviles y camionetas con la custodia) hasta la Casa Rosada. Cuando el presidente pisa Balcarce 50, la seguridad vuelve a quedar en manos de los granaderos. Nada se deja librado al azar. Aquí los errores se pagan muy caro."

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