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Murió Alberto Podestá, la voz de oro del tango de los cuarenta

A los 91 años murió un grande del tango
A los 91 años murió un grande del tango Crédito: Archivo
Tenía 91 años y fue uno de los cantores más populares de la década dorada de las orquestas de tango
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9 de diciembre de 2015  • 15:55

"A los 91 años de edad se durmió para siempre el maestro Alberto Podestá. Todo él era tango, pensaba, hablaba, respiraba tango. Uno de los más grandes cantores, con una prolífica obra en los años 40. Uno de mis grandes amigos y compañero de ruta. Así quiero recordarte para siempre, con tu sonrisa y tu picardía, pero sobre todo con tu media voz y tus matices que me resuenan bajito anudándome el corazón. Chau", escribió su manager María Alejandra Podestá en Facebook. la primera en confirmar el fallecimiento del cantor Alberto Podestá, hoy a las 9.30, en un geriátrico de esta Capital Federal, donde estaba internado desde marzo de este año.

El cantor nacido en San Juan el 22 de setiembre de 1942 ya había entrado en el olimpo de los mejores cantores del tango del cuarenta. Era uno de los últimos sobrevivientes de aquella época dorada. Cantó con los mejores directores y las orquestas más refinadas y populares del tango como Miguel Caló, Carlos Di Sarli, Pedro Laurentz, Enrique Francini y Armando Pontier. Con todas esas formaciones grabó los éxitos más resonantes de esos años que todavía seguía cantando en las milongas como "Alma de bohemio", "Al compás del corazón", "El bazar de los juguetes", "Percal", "Nido gaucho" y "La capilla blanca", entre muchos otros.

A pesar de la edad Alberto Podestá no quería abandonar los escenarios. Estuvo de gira hasta el año pasado por el circuito de milongas y por ciudades como Trelew celebrando sus noventa años de edad. Durante el Festival de Tango de 2014 se le rindió tributo a su figura donde pudo cantar sus viejos éxitos con la Orquesta Sans Souci que recreó aquellos arreglos de los cuarenta como "Nada", que grabó junto a la formación de Di Sarli en 1942.

En 2012 había grabado el disco Alta Gama junto al grupo de guitarras Las Bordonas, recreando clásicos del género y donde revelaba su pasión por Gardel. A pesar de su edad, era uno de los cantores más activos del circuito. "Su vida era el boliche, era como su segunda casa. Hasta su internación en el geriátrico se lo podía todos los días en los bares de Sadaic. Le gustaba la bohemia", recuerda su manager María Alejandra Podestá.

Podestá fue el último maestro de los cantores. Fue en esos bares donde siguió transmitiendo sus conocimientos a toda la nueva generación de cantores que fueron a pedirle consejos desde el reconocido Ariel Ardit hasta Cucuza Castiello. Su estilo interpretativo, sobrio, sutil y tan personal, fue un sello de época. Cuando se le preguntaba como había aprendido a cantar de esa manera, Alberto Podestá contestaba sencillamente, como quien estaba pasando una receta a las nuevas generaciones: "Trabajando, viviéndola..., la calle te enseña mucho. No hay nada que hacerle. La vida te la enseña la calle. Te enseña a andar como la gente, te enseña a andar mal o en la droga, vos agarrás la que quieras. Pero la calle te enseña todo. Y a cantar te lo enseña Gardel. Es el único tipo que te puede enseñar".

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